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Jimmy Carter

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Jimmy Carter · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · Venezuela · Panamá · Argentina · Chile · Perú · Ecuador · Bolivia · México · Cuba
HistoriaGuerra Fría · Augusto Pinochet · Fidel Castro
Jimmy Carter
39.º presidente de los Estados Unidos
Mandato20 de enero de 1977 – 20 de enero de 1981
VicepresidenteWalter Mondale
PredecesorGerald Ford
SucesorRonald Reagan
76.º gobernador de Georgia
Mandato12 de enero de 1971 – 14 de enero de 1975
PredecesorLester Maddox
SucesorGeorge Busbee
Información personal
Nombre de nacimientoJames Earl Carter Jr.
Nacimiento1 de octubre de 1924
Plains, Georgia, Estados Unidos
Fallecimiento29 de diciembre de 2024 (100 años)
Plains, Georgia, Estados Unidos
PartidoPartido Demócrata
CónyugeRosalynn Carter (matr. 1946; fall. 2023)
Hijos4, incluidos John y Amy
EducaciónAcademia Naval de los Estados Unidos (BS)
OcupaciónPolítico, oficial naval, agricultor, autor, activista humanitario

1. Resumen[editar]

James Earl Carter Jr. (Plains, Georgia, 1 de octubre de 1924 – ibidem, 29 de diciembre de 2024), conocido como Jimmy Carter, fue un político, oficial naval, agricultor, autor y activista humanitario estadounidense. Se desempeñó como el 39.º presidente de los Estados Unidos entre 1977 y 1981, tras haber sido el 76.º gobernador del estado de Georgia.

Su presidencia estuvo marcada por logros significativos en política exterior, incluyendo los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con la República Popular China y los tratados del Canal de Panamá. En el ámbito interno, impulsó políticas energéticas y ambientales, creó el Departamento de Energía y el Departamento de Educación, pero enfrentó serias dificultades económicas, la crisis de los rehenes en Irán y la invasión soviética de Afganistán, factores que contribuyeron a su derrota electoral en 1980 frente a Ronald Reagan.

Tras dejar la Casa Blanca, Carter redefinió el papel del expresidente. Fundó el Centro Carter en 1982, organización dedicada a la promoción de la democracia, la mediación de conflictos, la observación electoral y la lucha contra enfermedades tropicales desatendidas como la dracunculosis. Esta labor humanitaria le valió el Premio Nobel de la Paz en 2002. También destacó por su trabajo voluntario con Hábitat para la Humanidad y por su producción literaria, con más de treinta libros publicados sobre temas que van desde la diplomacia y la historia hasta la fe y el envejecimiento.

Fue el presidente estadounidense más longevo de la historia y el único en alcanzar los cien años. Su funeral de estado, celebrado en enero de 2025, reunió a todos los expresidentes vivos del país.

2. Primeros años y formación[editar]

Jimmy Carter nació en el pequeño pueblo de Plains, Georgia, el 1 de octubre de 1924. Fue el mayor de los cuatro hijos de James Earl Carter Sr., un agricultor y empresario local que cultivaba maní[1] y algodón, y Bessie Lillian Gordy, una enfermera titulada que desafió las normas raciales de la época al atender a pacientes afroamericanos en el sur segregado. La familia vivía en una granja sin electricidad ni agua corriente en la vecina localidad de Archery, a pocos kilómetros del centro de Plains.

Carter creció en un entorno rural y profundamente religioso. Se graduó como el mejor estudiante de su promoción en la Plains High School en 1941. Su ambición de ingresar a la Academia Naval de los Estados Unidos lo llevó a cursar estudios preparatorios en el Georgia Southwestern College y luego en el Georgia Institute of Technology, antes de recibir finalmente el ansiado nombramiento. Ingresó a la Academia Naval en Annapolis, Maryland, en 1943 y se graduó en 1946, ubicándose en el puesto 59 de los 820 alumnos de su promoción.

Ese mismo año, el 7 de julio de 1946, contrajo matrimonio con Eleanor Rosalynn Smith, a quien conocía desde la infancia en Plains. El matrimonio Carter tuvo cuatro hijos: John William (Jack), James Earl III (Chip), Donnel Jeffrey (Jeff) y Amy Lynn, esta última nacida en 1967 y que viviría en la Casa Blanca durante la presidencia de su padre.

Carrera naval[editar]

Tras graduarse, Carter sirvió en la Armada de los Estados Unidos, primero en buques de superficie y luego en el emergente programa de submarinos nucleares. Sirvió en los submarinos USS Pomfret y USS K-1. Su carrera dio un giro decisivo cuando fue seleccionado por el almirante Hyman G. Rickover, considerado el padre de la marina nuclear estadounidense, para servir en el programa de propulsión nuclear. Rickover se convertiría en una de las figuras más influyentes en la vida de Carter; años después, el expresidente titularía sus memorias, en un gesto de humor autorreferencial: ¿Por qué no lo mejor? — una frase que Rickover le dirigió durante una de sus legendarias y exigentes entrevistas.[2]

Carter se encontraba cursando el programa de ingeniería nuclear en el Union College de Schenectady, Nueva York, cuando su padre falleció en 1953. Este evento lo llevó a tomar la difícil decisión de renunciar a su prometedora carrera naval y regresar a Plains para hacerse cargo del negocio familiar y de las tierras de cultivo.

3. Trayectoria política[editar]

3.1. Primeros cargos y ascenso en Georgia[editar]

De vuelta en Plains, Carter revitalizó el negocio familiar de semillas de maní y suministros agrícolas, que se encontraba en dificultades, y, para mediados de la década de 1950, ya era un próspero empresario. Su involucramiento en la comunidad lo llevó a participar en juntas locales de educación y bibliotecas. En un entorno político dominado por la resistencia a la integración racial, Carter adoptó posturas moderadas que, sin ser radicales, lo distinguían de los segregacionistas más acérrimos.

Su carrera política formal comenzó con su elección al Senado del Estado de Georgia en 1961. Tras un primer intento fallido, obtuvo el escaño y sirvió dos períodos. En 1966, se postuló para gobernador de Georgia, pero perdió las primarias demócratas, una derrota que, según relataría más tarde, lo sumió en una breve pero intensa crisis espiritual que reforzó su fe bautista.[3]

En 1970 se postuló nuevamente para gobernador. Esta vez, adoptó una estrategia de campaña más conservadora y populista, apelando a los votantes rurales blancos. Ganó las elecciones y asumió el cargo el 12 de enero de 1971.[4] Sin embargo, en su discurso inaugural, dio una sorpresa al declarar que "el tiempo de la discriminación racial ha terminado", una frase que generó una fuerte reacción y marcó su gobernación con un tono de progresismo racial y modernización administrativa.

Como gobernador, reorganizó la estructura estatal, fusionando agencias para hacer el gobierno más eficiente. Promovió la protección ambiental, apoyó la reforma del sistema de justicia penal y colgó un retrato de Martin Luther King Jr. en el Capitolio estatal, un gesto simbólico de gran peso en un estado del Sur profundo. Su mandato finalizó el 14 de enero de 1975. Al no poder postularse a la reelección por las leyes de la época, comenzó inmediatamente a planificar su siguiente paso: la presidencia.

3.2. Elección presidencial de 1976[editar]

Al finalizar su mandato como gobernador, Carter era un virtual desconocido en el escenario nacional. Sin embargo, aprovechó el descontento popular por el escándalo Watergate y la guerra de Vietnam para presentarse como un forastero honesto y sin ataduras con el establishment político de Washington D.C. Su campaña, larga y meticulosa, se basó en visitar pueblo por pueblo y en transmitir un mensaje de sinceridad y renovación moral. Su libro Un gobierno tan bueno como su gente se convirtió en su plataforma ideológica.

Compitió en la mayoría de las primarias demócratas, superando a rivales establecidos como el senador Ted Kennedy, el senador Walter Mondale (quien luego sería su compañero de fórmula y vicepresidente) y el gobernador de California Jerry Brown. Su condición de "candidato sureño" y su imagen de agricultor devoto de la fe bautista le ayudaron a ganar las cruciales primarias de Florida y Carolina del Norte, demostrando su atractivo nacional.

En las elecciones generales de noviembre de 1976, Carter se enfrentó al presidente republicano en funciones, Gerald Ford. Ford cargaba con el lastre político de haber indultado a Richard Nixon y con una economía tambaleante. Carter ganó las elecciones con un margen ajustado, obteniendo 297 votos electorales frente a los 240 de Ford.[5] Se convirtió así en el primer candidato del Sur profundo en ser elegido presidente desde Zachary Taylor en 1848.

3.3. Presidencia (1977–1981)[editar]

Carter asumió la presidencia el 20 de enero de 1977. Su mandato se caracterizó por un enfoque idealista en política exterior y por un ambicioso, aunque a menudo frustrado, programa doméstico.

Política exterior

Su mayor logro diplomático fue la mediación en los Acuerdos de Camp David en 1978. Reuniendo en la residencia presidencial de descanso en Maryland al presidente egipcio Anwar Sadat y al primer ministro israelí Menájem Beguin, Carter logró tras días de intensas negociaciones personales, una cara a cara, un tratado de paz que perdura hasta hoy. Por este logro, Sadat y Beguin recibieron el Premio Nobel de la Paz.

Otros hitos de su política exterior incluyeron:

  • La firma de los Tratados Torrijos-Carter en 1977, que acordaron la transferencia de la soberanía del Canal de Panamá a la República de Panamá para el año 2000. La decisión fue muy impopular en los sectores conservadores de Estados Unidos, pero crucial para mejorar las relaciones con América Latina.
  • El establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con la República Popular China el 1 de enero de 1979, reconociendo a Pekín como el gobierno legítimo de China y retirando el reconocimiento a Taiwán.
  • La firma del tratado de limitación de armas estratégicas SALT II con el líder soviético Leonid Brézhnev en 1979. Aunque el tratado nunca fue ratificado por el Senado estadounidense debido a la posterior invasión soviética de Afganistán, ambas partes lo respetaron en gran medida.
  • Su enfoque en los derechos humanos, que se convirtió en un pilar de su política exterior, presionando a regímenes autoritarios aliados de Estados Unidos en América Latina, Asia y África para que mejoraran su trato a la ciudadanía.

Sin embargo, la política exterior de Carter también enfrentó graves crisis. La más dañina políticamente fue la crisis de los rehenes en Irán. El 4 de noviembre de 1979, tras la Revolución Islámica que había derrocado al Sha de Irán, un grupo de estudiantes iraníes asaltó la embajada estadounidense en Teherán y tomó a 52 estadounidenses como rehenes. La crisis se prolongó durante 444 días, dominando el ciclo noticioso y proyectando una imagen de impotencia estadounidense. Un fallido intento de rescate militar, la Operación Garra de Águila, en abril de 1980, terminó en desastre en el desierto iraní con la muerte de ocho soldados estadounidenses y profundizó la humillación nacional. Los rehenes fueron liberados, simbólicamente, minutos después de que Carter dejara la presidencia el 20 de enero de 1981.

A estos problemas se sumó la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979. Carter reaccionó con firmeza, imponiendo un embargo de granos a la Unión Soviética y ordenando un boicot estadounidense a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Estas medidas, aunque significativas, no lograron detener la invasión y subrayaron las crecientes tensiones de la Guerra Fría.

Política nacional

En el frente interno, Carter promovió una agenda liberal pero con un fuerte énfasis en la eficiencia y la desregulación en ciertos sectores. Logró:

  • La creación del Departamento de Energía y del Departamento de Educación.
  • Una importante legislación de conservación de tierras en Alaska, que protegió millones de hectáreas vírgenes.
  • La desregulación de las industrias de aerolíneas, transporte por carretera, ferrocarriles y gas natural.

Su presidencia, sin embargo, no pudo domar la crisis económica que combinaba un alto desempleo, una alta inflación y precios energéticos disparados, fenómeno conocido como "estanflación". Sus propuestas para abordar la crisis energética, incluyendo un discurso televisado que pasó a la historia como el del "malestar"[6], apelando al espíritu de sacrificio nacional, fueron percibidas como pesimistas y le restaron apoyo popular. Carter se enfrentó también a la oposición dentro de su propio partido, liderada por Ted Kennedy, quien lo desafió en las primarias demócratas de 1980.

La combinación de la crisis de los rehenes, la economía en dificultades y la división interna del Partido Demócrata allanaron el camino para su contundente derrota en las elecciones generales de 1980 ante el republicano Ronald Reagan.

4. Pospresidencia y labor humanitaria[editar]

Al abandonar la Casa Blanca en 1981, Carter, con solo 56 años, era visto por muchos como un presidente fallido. Sin embargo, lo que vino después se considera universalmente como la pospresidencia más activa, influyente y admirada de la historia estadounidense.

En 1982, junto a su esposa Rosalynn, fundó el Centro Carter en Atlanta, Georgia. Esta organización no gubernamental se dedicó a la resolución de conflictos, la promoción de la democracia, la defensa de los derechos humanos y la lucha contra enfermedades. Su trabajo se basó en el principio de "llenar vacíos" que otros gobiernos u organizaciones no podían o no querían ocupar.

Entre los logros más notables del Centro Carter se encuentran:

  • Observación electoral: El Centro ha monitoreado más de 100 elecciones en países de todos los continentes, ayudando a asegurar procesos libres y justos.
  • Erradicación de enfermedades: Su campaña más emblemática es la lucha contra el gusano de Guinea (dracunculosis). Cuando el Centro Carter inició este programa en 1986, había alrededor de 3,5 millones de casos anuales. Para la década de 2020, la enfermedad estaba al borde de la erradicación total, con solo un puñado de casos reportados cada año.
  • Mediación diplomática: Carter actuó como mediador no oficial en numerosos conflictos internacionales, incluyendo crisis nucleares con Corea del Norte (donde negoció personalmente con Kim Il-sung en 1994), conflictos en Bosnia, Haití, Sudán, Etiopía y Venezuela, entre muchos otros.

Por esta infatigable labor, le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz en 2002. El comité noruego destacó sus "décadas de incansable esfuerzo por encontrar soluciones pacíficas a los conflictos internacionales, promover la democracia y los derechos humanos, y fomentar el desarrollo económico y social".

Otra de sus causas más personales fue su colaboración con Hábitat para la Humanidad. Durante más de 35 años, el matrimonio Carter fue el rostro de este voluntariado, donando una semana de su tiempo cada año para construir y reparar viviendas para personas necesitadas en todo el mundo, una actividad que continuó realizando hasta pasados los 90 años.

Además, Carter fue un prolífico autor. Escribió más de 30 libros, que abarcan desde memorias presidenciales y análisis de política internacional hasta poesía, una novela sobre la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (El avispero) y reflexiones sobre su fe cristiana y el envejecimiento.

En 2023, la Fundación Carter anunció que la exprimera dama Rosalynn Carter, su esposa por 77 años, padecía demencia. Rosalynn falleció el 19 de noviembre de 2023 a los 96 años. Un frágil Jimmy Carter, ya en cuidados paliativos, asistió a su funeral en silla de ruedas, en una de sus últimas apariciones públicas. El propio Carter decidió suspender el tratamiento médico activo en febrero de 2023.

5. Estilo, ideología y legado[editar]

El estilo de gobierno de Carter fue el de un ingeniero y un moralista: centrado en los detalles de política pública, profundamente informado y, a menudo, reacio a los juegos políticos de la negociación legislativa que eran la norma en Washington D.C. Su fe bautista evangélica, que profesaba abiertamente, moldeó su énfasis en la justicia social y su lucha por la paz, pero también su inflexibilidad moral en ciertas posiciones. Fue un presidente "sureño progresista", una figura compleja que rompió con el estereotipo del político del Sur.

Su legado ha sido objeto de una profunda reevaluación con el tiempo. Si bien su presidencia fue considerada durante mucho tiempo como un fracaso, historiadores y analistas políticos han comenzado a valorar más sus logros previsores en materia de energía, medio ambiente y derechos humanos, así como la solidez de su política exterior más allá de la herida de Irán. Sin embargo, es su pospresidencia la que ha generado un consenso casi unánime de admiración.

Carter redefinió el papel del expresidente, transformándolo de una figura de retiro ceremonial a un activo agente de cambio social y diplomático a nivel global. Su larga vida lo convirtió en un testigo excepcional y un puente entre el siglo XX y el XXI en la historia de Estados Unidos. Es recordado no solo por su fracaso en obtener la reelección, sino por la extraordinaria longevidad y el profundo impacto moral de su servicio a la humanidad tras dejar el cargo más poderoso del mundo.

6. Presencia y percepción en el mundo hispanohablante[editar]

La relación de Jimmy Carter con el mundo hispanohablante, y en especial con América Latina, tuvo momentos definitorios tanto durante su presidencia como en su vida posterior.

El acontecimiento más determinante fue la firma y posterior defensa de los Tratados Torrijos-Carter. La decisión de devolver el Canal de Panamá a los panameños fue ampliamente aplaudida en Latinoamérica como un gesto de respeto a la soberanía regional y una corrección histórica de una política intervencionista. En Panamá en particular, Carter es una figura respetada, y su nombre está ligado a una etapa crucial de la historia nacional.

Su política de derechos humanos hacia la región generó tensiones con los regímenes militares del Cono Sur (como la Argentina de la dictadura y el Chile de Augusto Pinochet) y con las dictaduras centroamericanas. La administración Carter impuso sanciones y condicionó la ayuda militar al respeto de los derechos fundamentales, lo que fue visto por los activistas democráticos latinoamericanos como un apoyo vital en las épocas más oscuras. En países como Perú y Ecuador, su énfasis en la democracia fue bien recibido por sectores políticos moderados y liberales.

Tras su presidencia, el Centro Carter mantuvo una presencia activa en la región. Sus misiones de observación electoral han sido recurrentes y de gran influencia en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y México. El Centro Carter monitoreó especialmente las controvertidas elecciones venezolanas de principios del siglo XXI, emitiendo informes que a menudo generaban debate y un fuerte impacto político.

El expresidente también visitó Cuba en 2002, donde se reunió con Fidel Castro y pronunció un discurso histórico en la televisión cubana, defendiendo los derechos humanos y el proyecto democratizador del Proyecto Varela. Fue la primera vez que un presidente estadounidense, presente o pasado, se dirigía sin censura al pueblo cubano desde la isla.

En el ámbito cultural hispano, varias de sus obras literarias, como sus memorias completas Vivir la fe y sus libros de consejos para la tercera edad, han sido traducidas y publicadas por editoriales españolas. Su figura es generalmente presentada en los medios de comunicación hispanohablantes a través del prisma de su dicotomía: un presidente con dificultades, pero un hombre bueno y un expresidente ejemplar. Su longevidad y su obstinado activismo hasta el final de sus días le granjearon una imagen de venerable estadista, una figura rara en la política contemporánea.


  1. El maní (cacahuete) se convertiría más tarde en un símbolo recurrente asociado a Carter. Durante su campaña presidencial, su origen como agricultor de maní fue ampliamente difundido. Una escultura de un maní con una gran sonrisa, conocida como "el maní sonriente", fue creada por partidarios y se convirtió en uno de los objetos iconográficos más curiosos de su carrera política. ↩︎

  2. La influencia de Rickover en la filosofía de liderazgo y ética de trabajo de Carter fue profunda. Carter relató en múltiples ocasiones que, cuando el almirante le preguntó si había hecho siempre lo mejor en su tiempo en Annapolis, él respondió con sinceridad que no siempre. Rickover replicó simplemente: "¿Por qué no?", y salió del recinto. Carter diría más tarde que esa pregunta lo persiguió durante toda su vida. ↩︎

  3. Tras la derrota de 1966, Carter experimentó un período de profunda reflexión religiosa junto a su hermana Ruth, una conocida evangelista. Realizó trabajos misioneros puerta a puerta en comunidades de bajos recursos y describió el proceso como un "renacimiento" que reorientó sus prioridades de vida, alejándolo de la mera ambición política y acercándolo a un sentido de propósito espiritual. ↩︎

  4. El mandato de Carter como gobernador de Georgia se extendió tras una reforma constitucional estatal que permitió a los gobernadores servir un período adicional. Fue el primer gobernador de Georgia que sirvió bajo esta nueva disposición, aunque no buscó la reelección inmediata. ↩︎

  5. El mapa electoral de 1976 mostró un país con grandes contrastes. Carter ganó casi todos los estados del Sur (excepto Virginia) y varios estados industriales clave como Ohio y Nueva York, pero perdió en todo el Oeste y en California. ↩︎

  6. El llamado "discurso del malestar" fue pronunciado el 15 de julio de 1979. Oficialmente titulado "Crisis de confianza", en él Carter diagnosticó una crisis espiritual en el país, afirmando que la "amenaza es casi invisible en su forma ordinaria; es una crisis de confianza [...] que golpea el corazón, el alma y el espíritu de nuestra voluntad nacional". Aunque nunca usó la palabra "malestar", la prensa lo bautizó así, y la percepción pública fue la de un presidente que culpaba al pueblo estadounidense por los problemas del país. ↩︎