Historia de Guatemala
| Historia de | |
|---|---|
| Período prehispánico | c. 2000 a. C. – 1524 d. C. |
| Conquista española | 1524 – 1540 |
| Época colonial | 1540 – 1821 |
| Independencia | 15 de septiembre de 1821 |
| Anexión a | 1822 – 1823 |
| Provincias Unidas / República Federal | 1823 – 1839 |
| Época republicana (conservadora) | c. 1839 – 1871 |
| Reforma Liberal | 1871 – 1944 |
| Revolución de Octubre | 1944 – 1954 |
| Conflicto armado interno | 1960 – 1996 |
| Acuerdos de Paz | 29 de diciembre de 1996 |
| Era contemporánea | 1997 – presente |
1. Resumen[editar]
La historia de Guatemala abarca más de cuatro milenios de ocupación humana en el actual territorio guatemalteco. Se divide convencionalmente en tres grandes bloques: la época prehispánica, dominada por el desarrollo de la civilización maya; el período colonial español, que se extendió por casi tres siglos; y la era republicana, iniciada con la independencia de
España en 1821.
El territorio fue el corazón del área nuclear maya durante el período Clásico (c. 250-900 d. C.) y albergó ciudades como Tikal, El Mirador, Quiriguá y Zaculeu. Tras el colapso del Clásico, varias entidades mayas del altiplano —entre ellas los reinos Kʼicheʼ, Kaqchikel y Tzʼutujil— mantuvieron estructuras políticas complejas hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.
La conquista fue encabezada por Pedro de Alvarado, lugarteniente de Hernán Cortés, quien inició la campaña en 1524. La resistencia indígena se prolongó durante años, especialmente en las regiones montañosas del norte y el Petén, donde el último reducto maya independiente —Tayasal— no cayó hasta 1697.
La Capitanía General de Guatemala —que incluía los actuales Chiapas,
El Salvador,
Honduras, Nicaragua y
Costa Rica— se convirtió en una de las unidades administrativas más importantes del imperio español en América. La ciudad de Santiago de los Caballeros, actual
Antigua Guatemala, fue su capital hasta su destrucción por terremotos en 1773. La sede se trasladó entonces al valle de la Ermita, donde nació la Nueva Guatemala de la Asunción.
La independencia de España (1821) abrió un siglo XIX turbulento, marcado por la anexión al imperio mexicano de Agustín de Iturbide, la efímera República Federal de Centroamérica y la consolidación de un Estado guatemalteco dominado por regímenes autoritarios y la economía del café.
El siglo XX estuvo atravesado por la Revolución de Octubre (1944-1954), una intervención extranjera que derrocó al gobierno reformista de Jacobo Árbenz, y un conflicto armado interno que duró 36 años y dejó un saldo trágico de más de 250.000 víctimas —entre muertos y desaparecidos—, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Los Acuerdos de Paz de 1996 abrieron una etapa de reconstrucción democrática que continúa hasta el presente.
2. Guatemala prehispánica[editar]
2.1. Período Preclásico (c. 2000 a. C. – 250 d. C.)[editar]
Las primeras aldeas agrícolas en el actual territorio guatemalteco datan de alrededor del 2000 a. C., en la costa del Pacífico y el altiplano. Los pobladores cultivaban maíz, frijol, calabaza y yuca, y complementaban su dieta con la caza y la pesca.
Durante el Preclásico Medio (c. 1000-400 a. C.) surgieron los primeros centros ceremoniales en la cuenca del Mirador, al norte del Petén. El Mirador se convirtió en una de las ciudades más grandes de su tiempo, con pirámides monumentales como La Danta y El Tigre. En esta región se desarrolló la escritura jeroglífica, el calendario maya y una organización sociopolítica cada vez más compleja, con una élite gobernante que controlaba el comercio de larga distancia —obsidiana, jade, plumas de quetzal y conchas marinas— entre el Pacífico, el altiplano y las tierras bajas.
La costa sur fue escenario de la cultura de Takalik Abaj, un sitio con fuertes influencias olmecas y que constituye un puente entre el área olmeca del golfo de México y el mundo maya en formación. En sus estelas se documenta la transición de la iconografía olmeca a los primeros jeroglíficos mayas.
2.2. Período Clásico (c. 250 – 900 d. C.)[editar]
El Clásico maya es el período de máximo esplendor de la civilización en las tierras bajas del Petén. Tikal, la ciudad más emblemática, rivalizó con Calakmul (en el actual México) en una prolongada lucha por la hegemonía regional. Las alianzas matrimoniales, las guerras y las complejas redes comerciales definieron la política de este período.
Las ciudades-estado mayas compartían una cultura común —escritura, calendario, religión politeísta, arquitectura con bóveda en saledizo— pero nunca formaron un imperio unificado. Cada entidad política era gobernada por un k'uhul ajaw ("señor divino") que ostentaba el poder absoluto.
En las tierras bajas centrales, además de Tikal, florecieron Yaxhá, Nakum, Piedras Negras y El Perú. Hacia el sureste, en el valle del Motagua, Quiriguá prosperó gracias al control de las rutas del jade y protagonizó un notable episodio al derrotar y capturar a su antiguo señor de Copán en 738 d. C., un evento registrado en sus estelas.
El altiplano, con su riqueza en obsidiana de El Chayal, mantuvo una dinámica diferenciada de las tierras bajas. El sitio de Kaminaljuyú —en el actual valle de la Ciudad de Guatemala— fue un centro neurálgico que controló las rutas comerciales entre la costa del Pacífico y el Petén, y mantuvo contactos con la gran metrópoli de Teotihuacán, en el centro de México.
2.3. Colapso del Clásico y Período Posclásico (c. 900 – 1524)[editar]
Hacia el siglo IX, las ciudades del Petén central entraron en un proceso de colapso. Las causas —debatidas por los especialistas— incluyen la sobreexplotación ecológica, sequías prolongadas, guerras endémicas y la ruptura del sistema político de realeza divina.[1] La población disminuyó drásticamente y los grandes centros fueron abandonados, aunque el norte del Petén y la región de los lagos mantuvieron cierta actividad.
El Posclásico vio el desplazamiento del poder hacia el altiplano y la costa. Nuevos grupos, algunos de origen nahua, migraron desde el actual México y se fusionaron con las poblaciones mayas locales. Surgieron reinos poderosos en el altiplano: los Kʼicheʼ con capital en Qꞌumarkaj (Utatlán), los Kaqchikel en Iximché, los Tzʼutujil a orillas del Lago de Atitlán y los Mam en Zaculeu.
Estos reinos del Posclásico estaban altamente militarizados y organizados en federaciones de linajes. Los k'iche's, el grupo dominante a la llegada de los españoles, habían sometido a numerosos pueblos y extendían su influencia desde el altiplano hasta la costa del Pacífico. Su libro sagrado, el Popol Vuh, es una de las fuentes más valiosas para el conocimiento de la cosmovisión maya prehispánica.
3. Conquista y época colonial[editar]
3.1. La conquista (1524-1540)[editar]
Hernán Cortés, tras la caída de Tenochtitlan en 1521, envió a Pedro de Alvarado al sur con la misión de someter los territorios de lo que se llamaría el Reino de Guatemala. Alvarado partió de México-Tenochtitlan en diciembre de 1523 con un ejército compuesto por españoles, caballos y miles de aliados tlaxcaltecas, cholultecas y mexicas.
La estrategia de Alvarado fue la misma que Cortés había empleado en México: explotar las divisiones étnicas y políticas entre los pueblos indígenas. Los kaqchikeles, rivales de los k'iche's, se aliaron inicialmente con los invasores. En febrero de 1524, las fuerzas combinadas derrotaron al ejército k'iche' comandado por Tecún Umán en las cercanías de Quetzaltenango. La leyenda guatemalteca elevó a Tecún Umán a héroe nacional, aunque los detalles de su muerte y la batalla provienen de crónicas coloniales con elementos legendarios.[2]
Tras la derrota k'iche', Alvarado se volvió contra sus antiguos aliados kaqchikeles, quienes abandonaron Iximché y resistieron durante años en las montañas. La conquista del altiplano fue seguida por incursiones hacia el sur —lo que hoy es
El Salvador— y la fundación de la primera capital, Santiago de los Caballeros, en Iximché en 1524. La insalubridad y la hostilidad del entorno obligaron a trasladarla al valle de Almolonga (cerca de la actual Ciudad Vieja) en 1527.
La resistencia indígena fue tenaz. En 1541, un deslave —atribuido por algunos a la acumulación de agua en el cráter del volcán de Agua— destruyó Santiago de los Caballeros y sepultó a la gobernadora Beatriz de la Cueva, viuda de Alvarado. La capital se trasladó entonces al valle de Panchoy, donde se fundó la ciudad que hoy se conoce como
Antigua Guatemala.
La conquista del Petén, el dominio más extenso y de difícil acceso, tomó mucho más tiempo. Tayasal, en el lago Petén Itzá, resistió hasta 1697, cuando una expedición encabezada por Martín de Urzúa y Arizmendi la sometió tras un asedio. Fue uno de los últimos reinos indígenas independientes de América continental en caer bajo dominio europeo.
3.2. Organización colonial (1540-1821)[editar]
La Capitanía General de Guatemala —formalmente el Reino de Guatemala— se estableció como parte del Virreinato de Nueva España, aunque en la práctica funcionaba con considerable autonomía debido a la distancia con la ciudad de México. Su jurisdicción abarcaba desde Chiapas hasta Costa Rica.
La economía colonial se estructuró en torno al repartimiento de tierras y mano de obra indígena. La encomienda, aunque legalmente distinta de la esclavitud, significó en la práctica trabajo forzado para las comunidades mayas en las plantaciones de añil, cacao y posteriormente caña de azúcar. Las Leyes Nuevas de 1542, promulgadas por Bartolomé de las Casas y otros defensores de los indígenas, intentaron limitar los abusos, pero su aplicación en Guatemala fue limitada.
La evangelización fue otro pilar del orden colonial. Órdenes religiosas —dominicos, franciscanos, mercedarios y jesuitas— se desplegaron por el territorio construyendo iglesias, conventos y escuelas. Bartolomé de las Casas, primer obispo de Chiapas —cuya diócesis incluía parte del actual territorio guatemalteco—, fue una figura central en el debate sobre los derechos de los indígenas.
Antigua Guatemala, con su imponente catedral, la Universidad de San Carlos (fundada en 1676), palacios, conventos y un activo comercio, se consolidó como una de las ciudades más importantes de la América española. Sin embargo, la actividad sísmica de la región marcó su destino: los terremotos de Santa Marta de 1773 la destruyeron casi por completo. La Corona ordenó el traslado de la capital al valle de la Ermita, donde se fundó la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776.
En el plano social, la colonia forjó una rígida estratificación: una élite de españoles peninsulares y criollos en la cima, un estrato intermedio de mestizos —los llamados ladinos— y, en la base, una mayoría indígena sujeta a tributo. Las llamadas "dos repúblicas" —la república de españoles y la república de indios— consagraban legalmente esta división.
4. Independencia y siglo XIX[editar]
4.1. La independencia y la anexión a México (1821-1823)[editar]
El 15 de septiembre de 1821, una asamblea de notables reunida en la Ciudad de Guatemala proclamó la independencia de la Capitanía General respecto a España. La declaración, influida por los movimientos independentistas de México y Sudamérica, fue obra principalmente de la élite criolla, que temía perder el control si las masas indígenas y ladinas se levantaban.[3]
El vacío de poder fue breve. Agustín de Iturbide, que se había proclamado emperador de México, envió tropas y presionó para la anexión de las provincias centroamericanas al imperio mexicano. En enero de 1822, las élites guatemaltecas accedieron a la anexión. La resistencia de
El Salvador —que llegó a las armas— y la pronta caída de Iturbide en marzo de 1823 pusieron fin al experimento imperial.
4.2. La República Federal de Centroamérica (1823-1839)[editar]
El 1 de julio de 1823, un congreso reunido en Guatemala proclamó la independencia absoluta de las Provincias Unidas del Centro de América, que adoptaron una constitución federal en 1824. La capital federal se estableció en la Ciudad de Guatemala.
La federación fue una empresa frágil desde el inicio. Las tensiones entre liberales y conservadores, entre las élites locales y el gobierno federal, y entre el poder central guatemalteco y las demás provincias minaron la unión. El presidente federal Francisco Morazán, un liberal hondureño, libró una guerra civil contra las facciones conservadoras lideradas por el guatemalteco Rafael Carrera.
En 1839, Carrera derrotó a las fuerzas federales y la federación colapsó. Guatemala emergió como un Estado independiente bajo un régimen conservador. El sueño unionista morazánico murió —temporalmente— y dejó paso a una era de hegemonía conservadora que duraría tres décadas.
4.3. La era conservadora (1839-1871)[editar]
Rafael Carrera, un caudillo de origen mestizo y rural, gobernó Guatemala de forma casi ininterrumpida hasta su muerte el 14 de abril de 1865. Su régimen, apoyado por la Iglesia católica y la élite terrateniente, revirtió muchas de las reformas liberales de la era federal. Restauró los fueros eclesiásticos, devolvió propiedades a las órdenes religiosas y firmó un concordato con la Santa Sede en 1852.
La economía siguió basada en la agricultura y en el trabajo indígena. El cultivo del añil entró en crisis por la competencia de los colorantes sintéticos, y la grana cochinilla —un tinte rojo producido por un insecto parásito del nopal— emergió como el principal producto de exportación hasta ser desplazada por el café unas décadas después.
Carrera, llamado "el Caudillo de los Pueblos", cultivó una imagen de protector de los indígenas contra los abusos de los ladinos y extranjeros, aunque su régimen mantuvo las estructuras de desigualdad colonial prácticamente intactas. Su muerte abrió una nueva etapa de conflicto entre conservadores y liberales.
4.4. La Reforma Liberal (1871-1944)[editar]
En 1871, una revuelta encabezada por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios derrocó al gobierno conservador de Vicente Cerna e inauguró un período de reformas profundas.
Los liberales, inspirados por el positivismo europeo y las reformas mexicanas de Benito Juárez, buscaron modernizar el país. Sus principales medidas fueron:
- Reforma agraria: Expropiación de las tierras comunales indígenas y de la Iglesia, transferidas a particulares para fomentar el cultivo del café, que se convirtió en el eje de la economía nacional.
- Reforma educativa: Fundación de escuelas públicas laicas y de la Escuela Politécnica.
- Reforma religiosa: Expulsión de las órdenes religiosas, nacionalización de los bienes eclesiásticos y establecimiento de la libertad de cultos.
- Infraestructura: Construcción de ferrocarriles, carreteras y el puerto de
Puerto Barrios en la costa atlántica.
El cultivo del café transformó el paisaje social y étnico del país. Los grandes finqueros —en su mayoría ladinos y algunos extranjeros, especialmente alemanes— necesitaban mano de obra barata. El gobierno instituyó el reglamento de jornaleros, que obligaba a los indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras durante las cosechas, un sistema de trabajo forzado disfrazado de contrato. Esta modalidad —los "mandamientos"— fue la base de la economía cafetalera durante décadas.
Justo Rufino Barrios, presidente desde 1873, adoptó el proyecto de la reunificación centroamericana. En 1885, proclamó la Unión Centroamericana y marchó hacia
El Salvador con el ejército guatemalteco, pero murió en la batalla de Chalchuapa el 2 de abril de ese año. Su muerte puso fin —de momento— a las aspiraciones unionistas.
4.5. La dictadura de Estrada Cabrera (1898-1920)[editar]
Manuel Estrada Cabrera, que asumió la presidencia tras el asesinato de José María Reyna Barrios en 1898, gobernó Guatemala durante 22 años, convirtiéndose en uno de los dictadores más longevos de la historia latinoamericana.
Su régimen se caracterizó por un culto a la personalidad —instauró las "Fiestas de Minerva" para exaltar a la juventud estudiosa, con templos dedicados a la diosa romana—, una policía secreta eficiente y la represión brutal de cualquier oposición. La economía continuó dominada por la oligarquía cafetalera, a la que Estrada Cabrera sirvió con fidelidad.
La figura más célebre de la oposición a Estrada Cabrera fue el escritor y cronista Enrique Gómez Carrillo, exiliado en Europa. En Guatemala, el movimiento unionista obrero y estudiantil, aglutinado en la Unión Nacional, lideró la resistencia. En abril de 1920, una insurrección cívica apoyada por sectores del ejército derribó al dictador, en el episodio conocido como la Semana Trágica.
5. La Revolución de Octubre y la década democrática (1944-1954)[editar]
La caída de Jorge Ubico en 1944 —un dictador de estilo militarista que había gobernado desde 1931— dio paso a un movimiento reformista conocido como la Revolución de Octubre. El 20 de octubre de 1944, una insurrección cívico-militar liderada por el capitán Jacobo Árbenz y el mayor Francisco Javier Arana derrocó al gobierno interino de Federico Ponce Vaides, sucesor de Ubico.
Juan José Arévalo, un filósofo y educador exiliado en
Argentina, fue elegido presidente en 1945 con un programa que llamó "socialismo espiritual". Durante su gobierno se promulgó una nueva constitución (1945), se creó el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y el Código de Trabajo, y se impulsó la alfabetización. Fue el primer período democrático en la historia de Guatemala.
En 1951, Jacobo Árbenz fue elegido presidente. Su reforma agraria afectó a la United Fruit Company, que poseía vastas extensiones improductivas en la costa atlántica y tenía fuertes vínculos con la administración Eisenhower en
Estados Unidos.
El gobierno estadounidense, en plena Guerra Fría, interpretó la reforma agraria como una maniobra comunista. La CIA organizó la Operación PBSUCCESS, entrenó y armó a un ejército rebelde encabezado por el coronel Carlos Castillo Armas, e invadió Guatemala desde Honduras. La Revolución de Octubre había terminado.
6. Contrarrevolución y conflicto armado interno (1954-1996)[editar]
6.1. La contrarrevolución y el régimen militar (1954-1960)[editar]
Tras el derrocamiento de Árbenz, Carlos Castillo Armas asumió el poder y revirtió la reforma agraria, devolviendo las tierras expropiadas a la UFCO y persiguiendo a los simpatizantes del régimen anterior.
El período que siguió fue de inestabilidad política, con golpes de estado y elecciones fraudulentas. Fue en ese período cuando Luis Augusto Turcios Lima y Marco Antonio Yon Sosa se internaron en las montañas y fundaron las primeras guerrillas.
6.2. El conflicto armado interno (1960-1996)[editar]
El conflicto armado guatemalteco es uno de los más prolongados y sangrientos de la historia reciente de América Latina. [4]
La guerra se desarrolló en varias fases:
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Década de 1960: La guerrilla operó fundamentalmente en el oriente del país —Zacapa e Izabal— bajo la dirección de Turcios Lima y Yon Sosa. La respuesta del ejército, asesorado por Estados Unidos, combinó operativos militares con campañas de acción cívica, pero la represión fue masiva: miles de campesinos fueron asesinados o desaparecidos.
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Década de 1970: La guerrilla se replegó y reorganizó. El EGP se estableció en el norte del Quiché, en el corazón del altiplano indígena, con un discurso que vinculaba la lucha de clases con la opresión étnica. La ORPA operó en la costa sur y el altiplano occidental.
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Primera mitad de los 80: El punto más álgido de la represión. Bajo los gobiernos de los generales Efraín Ríos Montt (1982-1983) y Óscar Humberto Mejía Víctores (1983-1986), el ejército implementó una estrategia de "tierra arrasada" en las áreas de influencia guerrillera. Cientos de aldeas mayas fueron destruidas y sus habitantes masacrados o desplazados a "polos de desarrollo" —poblados bajo control militar—. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) determinó que en este período se cometieron actos de genocidio contra comunidades mayas, particularmente en el Quiché, los ixiles y los achís.[5]
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Segunda mitad de los 80: Con la transición a gobiernos civiles —Vinicio Cerezo (1986-1991) y Jorge Serrano Elías (1991-1993)— se iniciaron tentativas de diálogo. Sin embargo, el poder real seguía en manos del ejército y los cuerpos de inteligencia militar. El asesinato de líderes sociales, sindicales y estudiantiles continuó, y los escuadrones de la muerte operaron con impunidad.
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Década de 1990: El contexto del fin de la Guerra Fría, la presión internacional y el agotamiento mutuo llevaron a las partes a la mesa de negociación. Las conversaciones —mediadas por Naciones Unidas— avanzaron penosamente durante años, en medio de violaciones al cese del fuego y crisis políticas como el autogolpe de Serrano en 1993.[6]
6.3. Los Acuerdos de Paz (1996)[editar]
El 29 de diciembre de 1996, el gobierno de Álvaro Arzú y la URNG firmaron los Acuerdos de Paz Firme y Duradera, poniendo fin al conflicto armado interno. Los acuerdos abarcaban temas como:
- Desmovilización y reinserción de los combatientes guerrilleros.
- Reducción del ejército y reforma del sector seguridad.
- Reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas (Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas).
- Reforma agraria y desarrollo rural.
- Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) para investigar los crímenes cometidos durante el conflicto.
La implementación de los acuerdos fue desigual. Muchas de las reformas estructurales comprometidas —incluyendo la reforma fiscal y la reforma agraria— no se concretaron, y la violencia común, ligada al crimen organizado, llenó parcialmente el vacío dejado por la guerra.
7. Guatemala contemporánea (1997 – presente)[editar]
7.1. La posguerra y la era de la Comisión Internacional contra la Impunidad[editar]
Los años posteriores a la paz estuvieron marcados por la consolidación de un sistema democrático formal, pero también por la persistencia de la pobreza extrema, la desigualdad, la corrupción y la violencia. La tasa de homicidios se disparó convirtiendo a Guatemala en uno de los países más violentos del mundo fuera de una guerra abierta.
El analfabetismo, la desnutrición infantil crónica —una de las más altas del mundo— y la migración masiva hacia Estados Unidos definieron la realidad social de millones de guatemaltecos, en particular de las comunidades indígenas rurales.
La Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), con el respaldo de fiscales como Claudia Paz y Paz y Thelma Aldana, y su comisionado desde 2013, el colombiano Iván Velásquez, impulsó algunos de los juicios por corrupción más resonantes de América Latina. El caso más emblemático fue "La Línea", una red de sobornos en las aduanas que en 2015 desencadenó masivas protestas ciudadanas y la renuncia y encarcelación del presidente Otto Pérez Molina y su vicepresidenta, Roxana Baldetti.
7.2. Crisis política reciente[editar]
La expulsión del comisionado Velásquez y el debilitamiento del Ministerio Público marcaron un retroceso en la lucha contra la impunidad, denunciado por organizaciones locales e internacionales de derechos humanos.
Bernardo Arévalo, del partido Movimiento Semilla, ganó las elecciones de 2023 con un discurso de combate a la corrupción, pero su gobierno ha enfrentado desde el inicio obstáculos judiciales y políticos por parte del denominado "Pacto de Corruptos".
La hipótesis de las sequías está respaldada por estudios paleoclimáticos de sedimentos lacustres en el Petén y el Caribe, aunque el debate persiste sobre si la causa fue ambiental, política o una combinación de ambas. ↩︎
La figura de Tecún Umán fue declarada Héroe Nacional de Guatemala por decreto en 1960. La historia de su enfrentamiento con Alvarado y la intervención del quetzal tiene escaso sustento documental contemporáneo, pero se ha convertido en un símbolo de la resistencia indígena. ↩︎
A diferencia de México o
Venezuela, la independencia de Centroamérica fue relativamente pacífica. No hubo grandes batallas, sino una maniobra política de la élite para anticiparse a los acontecimientos. ↩︎En 1982, las cuatro organizaciones guerrilleras se unificaron bajo el paraguas de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). ↩︎
La CEH, establecida tras los Acuerdos de Paz, documentó 626 masacres atribuidas a las fuerzas estatales. El informe "Guatemala: Memoria del Silencio", presentado en 1999, concluyó que "en el marco de las operaciones contrainsurgentes realizadas entre 1981 y 1983, en ciertas regiones del país, agentes del Estado de Guatemala cometieron actos de genocidio contra grupos del pueblo maya". ↩︎
En mayo de 1993, el presidente Serrano disolvió el Congreso y la Corte Suprema —el llamado "Serranazo"—, emulando el autogolpe de Alberto Fujimori en Perú. La protesta masiva y la presión internacional lo forzaron a renunciar y huir del país. ↩︎