Marilyn Monroe
| Marilyn Monroe | |
|---|---|
| Norma Jeane Mortenson | |
| Nombre de nacimiento | Norma Jeane Mortenson |
| Bautizada como | Norma Jeane Baker |
| Nacimiento | 1 de junio de 1926 Los Ángeles, California, |
| Fallecimiento | 4 de agosto de 1962 (36 años) Brentwood, Los Ángeles, California, Estados Unidos |
| Causa de muerte | Sobredosis de barbitúricos |
| Sepultura | Cementerio Westwood Village Memorial Park, Los Ángeles |
| Nacionalidad | Estadounidense |
| Ocupación | Actriz, modelo, cantante |
| Años activa | 1945 – 1962 |
| Seudónimo | Marilyn Monroe |
| Cónyuges | James Dougherty (matr. 1942; div. 1946) Joe DiMaggio (matr. 1954; div. 1955) Arthur Miller (matr. 1956; div. 1961) |
| Premios | Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical (1960) Premio David di Donatello (1958) Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood |
| Firma | Marilyn Monroe |
1. Resumen[editar]
Marilyn Monroe (nacida Norma Jeane Mortenson; Los Ángeles, California, 1 de junio de 1926 – Brentwood, Los Ángeles, 4 de agosto de 1962) fue una actriz, modelo y cantante estadounidense, reconocida como uno de los mayores íconos culturales del siglo XX y el símbolo sexual por excelencia de la llamada Era de Oro de Hollywood. Su imagen —el cabello rubio platinado, el lunar sobre el labio, la silueta voluptuosa y el vestido blanco ondeando sobre una rejilla del metro— se ha convertido en una de las más reproducidas y referenciadas de la cultura popular contemporánea.
Monroe protagonizó una veintena de películas en un lapso de poco más de quince años, varias de ellas éxitos de taquilla que la consolidaron como la estrella femenina más rentable de su momento. Entre sus trabajos más recordados figuran Gentlemen Prefer Blondes (1953), How to Marry a Millionaire (1953), The Seven Year Itch (1955), Bus Stop (1956), Some Like It Hot (1959) y The Misfits (1961). Por su actuación en Some Like It Hot recibió el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical.
Detrás de la fachada de rubia ingenua y risueña que proyectaba en la pantalla, Monroe era una mujer que luchó por ser tomada en serio como intérprete. Fundó su propia productora, Marilyn Monroe Productions, en un intento por liberarse de los contratos leoninos de los grandes estudios y obtener papeles de mayor sustancia. Estudió en el prestigioso Actors Studio de Nueva York bajo la dirección de Lee Strasberg, y evidenció en varios de sus trabajos tardíos un rango dramático que sus primeros papeles apenas habían dejado vislumbrar.
Su muerte prematura, a los 36 años, por una sobredosis de barbitúricos, conmocionó al mundo y disparó una ola de especulaciones que no se ha apagado del todo. La vida de Monroe —sus tres matrimonios (con James Dougherty, la leyenda del béisbol Joe DiMaggio y el dramaturgo Arthur Miller), su infancia en orfanatos y hogares de acogida, sus batallas con la ansiedad escénica y el insomnio— ha sido objeto de incontables libros, películas, documentales y ensayos académicos que oscilan entre la biografía rigurosa, la hagiografía y la teoría conspirativa.
En el mundo hispanohablante, Monroe ha sido desde los años cincuenta una figura de inmensa popularidad. Sus películas se estrenaron en toda América Latina y
España con doblajes que, en algunos casos, se volvieron parte del acervo afectivo de varias generaciones. Su estética inspiró a artistas, modistos y fotógrafos de la región; su nombre aparece en canciones de géneros tan dispares como el bolero, el rock en español y el tango. A más de seis décadas de su muerte, Marilyn Monroe sigue siendo un punto de referencia obligado en cualquier conversación sobre belleza, fama, vulnerabilidad y el costo humano del estrellato.
2. Primeros años y formación[editar]
Infancia y familia[editar]
Norma Jeane Mortenson nació en el Hospital General de Los Ángeles el 1 de junio de 1926. Su madre, Gladys Pearl Baker (de soltera Monroe), trabajaba como montadora de negativos en los laboratorios cinematográficos de Consolidated Film Industries. El padre biológico de la niña nunca fue identificado de manera concluyente; en el certificado de nacimiento se inscribió el apellido Mortenson, correspondiente al segundo esposo de Gladys, Martin Edward Mortenson, aunque este ya se había separado de ella antes del nacimiento.[1]
La salud mental de Gladys era frágil, y la inestabilidad que le provocaba la esquizofrenia paranoide terminó por quebrar cualquier posibilidad de crianza estable. Cuando Norma Jeane tenía apenas dos semanas, su madre la entregó a una familia de acogida en Hawthorne, California, el matrimonio formado por Albert e Ida Bolender. Allí vivió hasta los siete años, en un ambiente descrito más tarde por la propia actriz como severo y religioso, pero relativamente ordenado.
De orfanato en orfanato[editar]
En 1933 Gladys intentó recomponer la unidad familiar: compró una pequeña casa en Hollywood y llevó a Norma Jeane a vivir con ella. El arreglo duró apenas unos meses. Gladys sufrió un episodio psicótico agudo y fue internada en un sanatorio estatal. La niña quedó bajo la tutela legal de Grace Goddard, una amiga íntima de su madre. Sin embargo, los problemas económicos de los Goddard hicieron que la pequeña pasara temporadas en el Hogar de Huérfanos de Los Ángeles —donde ingresó en 1935— y luego en una sucesión de familias de acogida.
Durante esos años Norma Jeane vivió al menos en nueve hogares distintos. En su autobiografía inconclusa, My Story, dictada en 1953 y publicada póstumamente, narró episodios de abandono y, según algunas versiones, de abuso.[2] La experiencia dejó una marca indeleble en su personalidad adulta: un miedo atroz al rechazo, una necesidad casi obsesiva de aprobación y una vulnerabilidad que los directores más perceptivos supieron leer y canalizar en la pantalla.
Primer matrimonio y descubrimiento[editar]
En 1942, a los dieciséis años, Norma Jeane se casó con James Dougherty, un vecino de veintiún años, en parte para evitar que la enviaran de vuelta a un orfanato cuando los Goddard se mudaron fuera del estado. La pareja se instaló en la isla de Santa Catalina, donde Dougherty trabajaba en la marina mercante.
El descubrimiento de la joven como modelo ocurrió casi por azar. En 1944, mientras Dougherty estaba destinado en el Pacífico y Norma Jeane trabajaba en una fábrica de municiones de Radioplane Company en Van Nuys, un fotógrafo del ejército, David Conover, la retrató para una serie de propaganda que debía mostrar a las mujeres contribuyendo al esfuerzo de guerra. Las fotos llamaron la atención de la agencia Blue Book Modeling. En pocos meses Norma Jeane había abandonado la fábrica y posaba regularmente para revistas y anuncios publicitarios. Se tiñó el cabello de rubio —su color natural era castaño claro tirando a pelirrojo— y comenzó a forjar la imagen que la haría famosa.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Inicios en Hollywood[editar]
Los primeros pasos de Norma Jeane en la industria del cine estuvieron marcados por la precariedad y el esfuerzo constante. En 1946 firmó su primer contrato con la 20th Century Fox, que le impuso el nombre artístico de Marilyn Monroe (Marilyn por la actriz teatral Marilyn Miller, Monroe por el apellido de soltera de su madre). El contrato inicial era de seis meses y le reportaba 125 dólares semanales, una suma modesta incluso para la época. Durante ese primer año participó como extra en varios filmes sin que su nombre apareciera en los créditos, entre ellos Scudda Hoo! Scudda Hay! (1948).
La Fox no le renovó el contrato en 1947, y Monroe sobrevivió los meses siguientes posando para sesiones fotográficas, entre ellas las célebres imágenes de desnudo que Tom Kelley le tomó en 1949 sobre un fondo de terciopelo rojo. Aquellas fotos, que luego se venderían bajo el nombre de
Red Velvet, le reportaron 50 dólares en su momento y reaparecerían cuatro años más tarde para convertirse en un arma de doble filo: a punto de consagrarse como estrella, la revelación de que era ella la modelo del desnudo generó un escándalo que, lejos de hundirla, terminó por incrementar el interés del público.
En 1948, un nuevo contrato breve con Columbia Pictures le permitió protagonizar el musical de bajo presupuesto Ladies of the Chorus (1948), y en 1950 una breve pero electrizante aparición en The Asphalt Jungle, de John Huston, captó la atención de la crítica. Ese mismo año, su interpretación de una joven amante de un ejecutivo en All About Eve, de Joseph L. Mankiewicz, consolidó la impresión de que aquella rubia despampanante poseía una cualidad indefinible que la cámara amaba.
3.2. El salto a la fama (1951-1954)[editar]
El bienio 1952-1953 transformó a Marilyn Monroe en un nombre conocido en todo el mundo. La Fox, que finalmente la había vuelto a contratar en 1950 con términos más ventajosos, le dio papeles cada vez más importantes. En 1952 protagonizó Clash by Night, de Fritz Lang, y Don't Bother to Knock, un thriller en el que interpretaba a una niñera psicológicamente perturbada que prefiguraba su capacidad para papeles dramáticos.
1953 fue el año de su consagración definitiva. Tres películas la situaron en la cima de la taquilla: Niagara, un thriller en technicolor que explotaba al máximo su atractivo sexual y que incluía una de las caminatas más recordadas de la historia del cine; Gentlemen Prefer Blondes, dirigida por Howard Hawks, donde Monroe encarnó a la inolvidable Lorelei Lee y mostró su talento para el musical con el número Diamonds Are a Girl's Best Friend; y How to Marry a Millionaire, comedia coral en cinemascope que la reunió con Betty Grable y Lauren Bacall.
En enero de 1954 contrajo matrimonio con la leyenda del béisbol Joe DiMaggio, en una boda que acaparó portadas en todo el planeta. La unión, sin embargo, resultó tormentosa desde el principio. DiMaggio, retirado y celoso, no soportaba la exposición pública de su esposa. El matrimonio apenas duró nueve meses: el divorcio se anunció en octubre de ese mismo año.
3.3. El control artístico y Nueva York (1955-1957)[editar]
Cansada de los papeles estereotipados que le ofrecía la Fox, Monroe tomó una decisión insólita para una estrella de su calibre comercial: plantarse. En 1954 se negó a rodar la comedia musical The Girl in Pink Tights, que consideraba un producto de ínfima calidad. El estudio la suspendió. Ella respondió fundando, junto con el fotógrafo Milton Greene, la productora Marilyn Monroe Productions. Fue un desafío directo al sistema de estudios que ninguna actriz de su generación había osado plantear en esos términos.
Durante el año siguiente se instaló en Nueva York, se matriculó en el Actors Studio y empezó a estudiar método interpretativo bajo la tutela del legendario Lee Strasberg. La prensa neoyorquina se burló de la ocurrencia: ¿qué podía aprender una sex symbol de las técnicas de Stanislavski? Pero quienes la vieron trabajar en las clases cerradas del Studio hablaron de una actriz seria, obsesiva, insegura pero dispuesta a arriesgar. En esa misma época comenzó a someterse a psicoanálisis, una práctica que mantuvo hasta el final de sus días.
La Fox capituló parcialmente. Le concedió un nuevo contrato con mayor libertad creativa y un salario sustancialmente más alto. El primer fruto de esa nueva etapa fue Bus Stop (1956), adaptación de la obra teatral de William Inge, en la que Monroe interpretaba a Chérie, una cantante de salón con aspiraciones de glamour pero demasiado erosionada por la vida. Su actuación, contenida y melancólica, fue alabada por la crítica y le valió una nominación al Globo de Oro.
En ese mismo período emblemático de su vida, Monroe conoció al dramaturgo Arthur Miller, con quien se casó en junio de 1956 en una ceremonia civil y, días más tarde, en otra judía. El matrimonio con Miller fue, para ella, una suerte de validación intelectual. Para Miller, el vínculo con la mujer más deseada de América fue la materialización de una fantasía colectiva. Ambos pagaron un precio alto: la prensa los apodó "el cerebro y el cuerpo", y esa dicotomía persiguió a la pareja durante sus cinco años de relación.
3.4. Proyectos dramáticos y consagración (1958-1960)[editar]
En 1957, Monroe se trasladó a Inglaterra para rodar The Prince and the Showgirl (1957) junto a Laurence Olivier, que también dirigía la película. La colaboración fue catastrófica. Olivier, formado en la tradición teatral shakespeariana, no supo lidiar con el método de trabajo que Monroe había aprendido en el Actors Studio: ella llegaba tarde, pedía repetir tomas una y otra vez, se encerraba en su camerino con Paula Strasberg como coach personal. El resultado fue una comedia menor, pero el rodaje se convirtió en leyenda por los choques entre dos concepciones opuestas de la interpretación.
El gran triunfo artístico de su carrera llegó poco después: Some Like It Hot (1959), dirigida por Billy Wilder. Monroe interpretó a Sugar Kane Kowalczyk, la vulnerable cantante de una banda femenina, en una comedia de enredo que combinaba el humor físico, el travestismo y una mirada mordaz sobre el amor y el dinero. Su trabajo fue titánico: se dice que llegó a necesitar cuarenta y siete tomas para decir correctamente una frase de tres palabras, pero el resultado en pantalla era mágico. La película fue un éxito monumental y le valió el Globo de Oro en 1960.[3]
Al año siguiente rodó Let's Make Love (1960) junto a Yves Montand, una comedia musical de menor calado pero que incluyó uno de los números musicales más recordados de su filmografía, My Heart Belongs to Daddy. Durante el rodaje, la relación con Montand traspasó la pantalla, lo que deterioró aun más su ya maltrecho matrimonio con Miller.
3.5. Últimos años y The Misfits (1961-1962)[editar]
The Misfits (1961), escrita por Arthur Miller expresamente para Monroe, dirigida por John Huston y coprotagonizada por Clark Gable y Montgomery Clift, fue el proyecto más personal y doloroso de su carrera. Ambientada en el desierto de Nevada, narraba la historia de una mujer divorciada que se unía a un grupo de cazadores de caballos salvajes. El rodaje fue un infierno logístico y emocional: el calor extremo del desierto, las tensiones entre Miller y Monroe —que se divorciarían inmediatamente después de terminada la filmación—, y la salud frágil de todos los implicados convirtieron la producción en una bomba de tiempo.
Gable falleció de un infarto pocos días después de concluir el rodaje, un hecho que golpeó a Monroe profundamente, en parte porque la prensa amarillista insinuó que el esfuerzo físico del papel había contribuido a su muerte. Ese fue también el último filme completo de Monroe; el último en el que aparecería sería Something's Got to Give (1962), una comedia dirigida por George Cukor que quedó inconclusa cuando la actriz fue despedida por su ausentismo crónico en el plató, agravado por problemas de salud y una creciente dependencia de barbitúricos y alcohol.
El 4 de agosto de 1962, Monroe fue hallada sin vida en el dormitorio de su casa de Brentwood, en Los Ángeles. La autopsia determinó que la causa de la muerte había sido una sobredosis aguda de barbitúricos. Las circunstancias exactas —si se trató de un suicidio, de un accidente por acumulación de fármacos o de algo más— han sido objeto de interminable debate. La investigación oficial cerró el caso como "probable suicidio", pero las lagunas del informe forense y la muerte prematura de varios testigos indirectos alimentaron décadas de teorías conspirativas.[4]
4. Filmografía[editar]
A continuación se listan los largometrajes en los que Monroe participó. La lista incluye tanto papeles acreditados como pequeñas apariciones sin créditos en pantalla.
[ Desplegar / Plegar ]
- Dangerous Years (1947)
- Scudda Hoo! Scudda Hay! (1948)
- Ladies of the Chorus (1948)
- Love Happy (1949)
- A Ticket to Tomahawk (1950)
- The Asphalt Jungle (1950)
- The Fireball (1950)
- Right Cross (1950)
- All About Eve (1950)
- Hometown Story (1951)
- As Young as You Feel (1951)
- Love Nest (1951)
- Let's Make It Legal (1951)
- Clash by Night (1952)
- We're Not Married! (1952)
- Don't Bother to Knock (1952)
- Monkey Business (1952)
- O. Henry's Full House (1952)
- Niagara (1953)
- Gentlemen Prefer Blondes (1953)
- How to Marry a Millionaire (1953)
- River of No Return (1954)
- There's No Business Like Show Business (1954)
- The Seven Year Itch (1955)
- Bus Stop (1956)
- The Prince and the Showgirl (1957)
- Some Like It Hot (1959)
- Let's Make Love (1960)
- The Misfits (1961)
- Something's Got to Give (1962, inconclusa)
5. Estilo y características[editar]
Imagen y construcción del personaje público[editar]
La imagen pública de Marilyn Monroe fue, desde sus inicios como modelo, un producto deliberadamente construido y refinado a lo largo del tiempo. Su creador —y el intérprete de esa creación— fue ella misma. Estudió minuciosamente cada detalle: el tono exacto del rubio platinado que aplicaba a su cabello, el modo de entornar los ojos y entreabrir los labios para sugerir una combinación de inocencia y deseo, la voz susurrante y aguda que adoptaba incluso en sus conversaciones cotidianas en cuanto traspasaba el umbral de un espacio público. El lunar sobre el pómulo izquierdo, que en un principio era apenas visible, fue acentuado con maquillaje hasta volverse una firma. Todo ese arsenal gestual formaba parte de lo que ella misma denominó, en un juego de palabras, su "personaje".
Pero la dicotomía más fascinante de su figura residía precisamente en la distancia entre esa construcción y la realidad. En los escenarios dominaba la técnica de la proyección sensual; en los platós, sin embargo, era frecuentemente presa de una timidez paralizante y una inseguridad que la llevaban a vomitar antes de cada toma. Los técnicos que trabajaron con ella en distintas producciones recuerdan a una mujer que, fuera de cámaras, vestía de manera sencilla y recorría los estudios encorvada para que nadie la reconociera. La rubia explosiva de los afiches era, en buena medida, un acto de prestidigitación que se extinguía en cuanto se apagaban los reflectores.
Técnica actoral[editar]
Monroe no contaba con formación académica tradicional. Su aprendizaje fue autodidacta en los primeros años y, ya en la cumbre de su fama, se sometió voluntariamente a la disciplina del Método en el Actors Studio. Ese giro marcó una diferencia significativa en sus interpretaciones de la segunda mitad de los años cincuenta. Películas como Bus Stop o The Misfits revelan una actriz capaz de habitar el silencio, de transmitir vulnerabilidad sin recurrir a los clichés de la comedia ligera. Billy Wilder afirmó en repetidas ocasiones que Monroe era una actriz de talento instintivo y que, a pesar de las dificultades que suponía trabajar con ella —los retrasos, los bloqueos, las repeticiones obsesivas—, valía la pena porque lo que ofrecía en la pantalla era único. La historia del cine le ha dado la razón: en todas las listas de las mejores interpretaciones cómicas del siglo XX figura su Sugar Kane.
6. Premios y reconocimientos[editar]
[ Desplegar / Plegar ]
Premios ganados[editar]
- Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical — 1960, por Some Like It Hot.
- Premio David di Donatello (Italia) — Placa de Oro, 1958, por The Prince and the Showgirl.
- Premio Henrietta — World Film Favorite – Female, 1953, otorgado por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood.
- Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood — Motion pictures, en la dirección 6777 Hollywood Boulevard[sin verificar].
Nominaciones destacadas[editar]
- Premio BAFTA — Nominada a mejor actriz extranjera en 1956 por The Seven Year Itch, y en 1958 por The Prince and the Showgirl.
- Globo de Oro — Nominada en 1957 por Bus Stop, en la categoría de mejor actriz de comedia o musical.
Reconocimientos póstumos[editar]
- En 1999, el American Film Institute la situó en el sexto puesto de su lista de las 25 mayores leyendas femeninas del cine estadounidense.
- En 2005 la revista Variety la incluyó en su lista de los 100 íconos del entretenimiento del siglo XX[sin verificar].
- Canciones, exposiciones de arte, sellos postales y homenajes de todo tipo han mantenido viva su memoria en el imaginario colectivo.
7. Vida personal y legado[editar]
Matrimonios y relaciones sentimentales[editar]
La vida amorosa de Monroe fue escrutada con una intensidad que ninguna otra figura pública de la época sufrió de manera comparable. Su primer matrimonio, contraído a los dieciséis años con James Dougherty, fue un refugio adolescente que no sobrevivió al despegue de su carrera como modelo y actriz. El segundo, con Joe DiMaggio, reunió a dos dioses populares del firmamento estadounidense —el héroe del bate y la diosa de la pantalla—, pero los nueve meses que duró la unión bastaron para que los celos de él y la necesidad de atención pública de ella dinamitaran cualquier posibilidad de convivencia. DiMaggio, no obstante, nunca dejó de amarla: tras el divorcio, se convirtió en su protector silencioso; fue él quien se encargó de los funerales de Monroe en 1962, y durante años hizo enviar rosas frescas a su tumba dos veces por semana.
El tercer matrimonio, con Arthur Miller, fue el más significativo desde el punto de vista intelectual y también el más doloroso. Miller, un gigante del teatro norteamericano, buscó en Monroe la encarnación de una América sensual y atormentada; Monroe buscó en Miller la respetabilidad y el afecto estable que nunca había tenido. La pareja se desgastó entre las infidelidades, las presiones del estrellato, el aborto espontáneo que ella sufrió en 1957 y la sensación mutua de incompatibilidad que el rodaje de The Misfits dejó al desnudo.
Tuvo además relaciones documentadas con el cantante Frank Sinatra, con el actor Yves Montand y, según múltiples biógrafos, encuentros esporádicos con el presidente John F. Kennedy y su hermano, el fiscal general Robert Kennedy. Estas últimas vinculaciones han sido objeto de un escrutinio obsesivo y de una enorme cantidad de desinformación, amplificada por el contexto de su muerte prematura.
La muerte que no termina de morir[editar]
El 5 de agosto de 1962 —la noticia corrió en la madrugada— América se despertó con la noticia de que Marilyn Monroe había sido hallada muerta en su casa de Brentwood. Tenía 36 años. La llamada que Eunice Murray, su ama de llaves, hizo al psiquiatra Ralph Greenson y, sucesivamente, a la policía, desencadenó una investigación que se cerró con la conclusión oficial de suicidio. Sin embargo, las incongruencias en el relato de los testigos, la presencia de altas dosis de barbitúricos en una víctima que no tenía agua en el estómago ni signos de haber ingerido cápsulas, la desaparición de documentos y la muerte de varios implicados en circunstancias extrañas abonaron el terreno para una de las mitologías conspirativas más duraderas del siglo.
El debate, en realidad, es menos interesante que el hecho cultural que lo sostiene: Monroe no es solo una actriz muerta joven; es la representación de un sacrificio. Su muerte es leída, en el relato popular, como el precio que pagó por haber intentado sobrevivir a su propio mito. Esa lectura, literaria y casi religiosa, ha generado más de mil libros, decenas de documentales, obras teatrales, películas y un sinfín de canciones que la nombran.
Legado artístico y cultural[editar]
El legado de Marilyn Monroe es vasto, complejo y está lejos de haberse agotado. Su influencia se percibe en la moda (el diseño de silueta reloj de arena, el vestuario ceñido, los stilettos), en la publicidad (su imagen ha sido usada para vender desde perfumes hasta automóviles), en la música pop (Madonna, Lady Gaga, Christina Aguilera y Gwen Stefani han recreado su estética en videoclips icónicos) y en la teoría cinematográfica, que ha encontrado en su filmografía un campo fértil para analizar la mirada masculina, la cosificación femenina y las estrategias con que una actriz podía, dentro de las restricciones de su época, subvertir esa mirada desde adentro.
El arte contemporáneo también se apropió de su figura. Andy Warhol produjo en 1962, pocos meses después de su muerte, una serie de serigrafías basadas en una foto publicitaria de Niagara que se convirtió en una de las obras más emblemáticas del pop art. A partir de entonces, Monroe dejó de ser una persona para convertirse en una superficie reflectante en la que cada generación proyecta sus propias ansiedades sobre la fama, el género y el poder.
8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Estrenos y doblajes en español[editar]
Marilyn Monroe fue, desde el inicio de su fama mundial, una figura omnipresente en las carteleras de América Latina y España. Sus películas se estrenaron con apenas meses de diferencia respecto a los estrenos originales en Estados Unidos, y muchas de ellas contaron con procesos de doblaje realizados en estudios de
México,
Argentina y España. En México, el doblaje de Gentlemen Prefer Blondes se llevó a cabo en los legendarios Estudios Churubusco, y varias de sus películas fueron dobladas por actrices como Estrellita Díaz, Amparo Garrido y, en España, por la voz característica de la actriz de doblaje Elsa Fábregas.[5]
En países como Argentina,
Colombia, Chile y Perú, las funciones de películas como Niagara o The Seven Year Itch batieron récords de taquilla en los cines de estreno. En La Habana, antes de la Revolución Cubana, Monroe era un nombre recurrente en las marquesinas de los grandes teatros del Paseo del Prado.
Recepción crítica en español[editar]
La prensa hispanoamericana de la época trató a Monroe con una mezcla de fascinación y condescendencia. La revista española Primer Plano le dedicó portadas en las que la calificaba de "bomba rubia" o "cañón cinematográfico", utilizando el mismo lenguaje eufemístico y ligeramente paternalista que se empleaba en la prensa anglosajona. En México, los cronistas de espectáculos como José Pagés Llergo o la revista Cinelandia debatían sobre si Monroe era realmente una actriz o solo un producto mercadotécnico.
Con los años, la apreciación crítica se sofisticó. El crítico de cine argentino Homero Alsina Thevenet, por ejemplo, escribió en los años sesenta una serie de ensayos que reivindicaban el trabajo de Monroe en The Misfits como un ejemplo de actuación minimalista y genuinamente emocional. En España, el académico y crítico Terenci Moix le dedicó páginas admirativas en su obra La gran noche del cine (1982), calificándola como "la última diosa del Olimpo clásico".
Inspiración para artistas hispanohablantes[editar]
Monroe ha sido citada, versionada y homenajeada por artistas de la región en múltiples disciplinas. En la música, el grupo de rock mexicano Molotov la menciona en una de sus canciones más conocidas; el cantautor panameño Rubén Blades escribió sobre ella en clave de crónica urbana; el músico argentino Charly García la incluyó en la portada y la lírica de alguno de sus álbumes; y la chilena Mon Laferte ha incorporado su estética en videoclips y sesiones fotográficas que evocan la ambigüedad entre fragilidad y poder que caracterizaba a Monroe.[6]
En la moda, diseñadores como el dominicano Oscar de la Renta y el venezolano Ángel Sánchez han reconocido en Monroe una influencia formativa, particularmente en lo que respecta a la exaltación de la figura femenina mediante cortes ceñidos y escotes profundos que, en sus manos, adquirían un aire de sofisticación y no de vulgaridad.
Presencia actual en plataformas de streaming[editar]
Actualmente (2026), buena parte de la filmografía de Marilyn Monroe está disponible en distintas plataformas de streaming con opciones de doblaje y subtitulado en español latino y español de España. Títulos como Some Like It Hot, Gentlemen Prefer Blondes o The Seven Year Itch se encuentran regularmente en catálogos como el de Max (antes HBO Max) y, en algunos territorios, en Amazon Prime Video. En México, la televisión abierta y de paga ha mantenido la tradición de programar maratones de sus películas cada aniversario luctuoso —particularmente el 4 de agosto—, una costumbre que se remonta a los años setenta y que ha creado un vínculo afectivo intergeneracional con su obra.
9. Discografía selecta[editar]
Aunque Monroe no grabó álbumes como tal, varias de sus interpretaciones musicales en películas se editaron en discos de banda sonora y recopilaciones que han circulado durante décadas.
[ Desplegar / Plegar ]
- Diamonds Are a Girl's Best Friend — de Gentlemen Prefer Blondes (1953)
- I'm Gonna File My Claim — de River of No Return (1954)
- One Silver Dollar — de River of No Return (1954)
- Down in the Meadow — de River of No Return (1954)
- Heat Wave — de There's No Business Like Show Business (1954)
- Lazy — de There's No Business Like Show Business (1954)
- After You Get What You Want (You Don't Want It) — de There's No Business Like Show Business (1954)
- That Old Black Magic — de Bus Stop (1956)
- I Found a Dream — de The Prince and the Showgirl (1957)
- My Heart Belongs to Daddy — de Let's Make Love (1960)
- Specialization — de Let's Make Love (1960)
- Let's Make Love — de Let's Make Love (1960)
- Happy Birthday, Mr. President — interpretación en vivo en el Madison Square Garden, 19 de mayo de 1962
10. La figura de Monroe en la cultura pop hispanoamericana[editar]
Monroe no solo es una estrella de Hollywood en el imaginario hispanoamericano; es, además, una suerte de sinécdoque del sueño americano y de su reverso oscuro. Su imagen se ha integrado en la iconografía cotidiana de la región: aparece en murales callejeros del Barrio de la Boca en Buenos Aires, en los mercados de artesanías de Otavalo en
Ecuador, en los altares populares del Día de Muertos en México —donde catrinas rubias y enjoyadas le rinden tributo con ironía y ternura—, y en los teatros independientes de Montevideo y Santiago, donde actrices locales han representado monólogos inspirados en sus diarios, sus poemas y sus entrevistas.
Esta apropiación tiene, además, un componente político sutil. En una región donde el discurso antiimperialista ha convivido siempre con la fascinación por el cine estadounidense, Monroe representa lo amable y lo trágico de esa fascinación. No es la América de los marines, sino la América que canta, baila, se ríe de sí misma y, finalmente, se derrumba sola en una mansión de Brentwood. Esa ambivalencia explica, en buena medida, la persistencia de su memoria en los públicos hispanohablantes.
El cine latinoamericano también la ha evocado. En películas como El lado oscuro del corazón (1992), del argentino Eliseo Subiela, el protagonista dialoga con una imaginaria Marilyn Monroe como arquetipo de la mujer inalcanzable. En la obra del director español Pedro Almodóvar, la sombra de Monroe planea sobre varios personajes femeninos que comparten con ella la combinación de vulnerabilidad, fuerza y deseo de reinventarse.
Sesenta y tantos años después de su muerte, Marilyn Monroe sigue vendiendo entradas, protagonizando exposiciones, apareciendo en portadas de revistas —incluidas las de habla hispana— y ofreciéndose como espejo a nuevas generaciones. Pocas figuras del siglo XX han logrado una permanencia tan elástica, dilatada y transversal. Y quizás la clave de esa permanencia esté en que, mientras los historiadores del cine debaten sobre su lugar en el canon, el público —el que realmente construye los mitos— nunca ha dejado de quererla.
A lo largo de su vida, Marilyn preguntó en reiteradas ocasiones por la identidad de su padre. Gladys mencionó en algunos momentos a Charles Stanley Gifford, un compañero de trabajo. Una prueba de ADN realizada décadas después, en 2022, confirmaría finalmente esa paternidad, pero Marilyn nunca llegó a conocer los resultados. ↩︎
La propia Monroe mencionó haber sufrido abusos sexuales durante la infancia. Las circunstancias precisas y la identidad de los responsables han sido objeto de controversia biográfica. Algunos investigadores consideran que pudo tratarse de una persona cercana a una de las familias de acogida. ↩︎
La categoría fue mejor actriz de comedia o musical. Monroe compartió nominación con Doris Day y otras actrices destacadas de la época. ↩︎
Entre las hipótesis que han circulado se encuentran la posibilidad de un asesinato por encargo vinculado a sus presuntas relaciones con los hermanos Kennedy, la implicación de la mafia o un accidente médico encubierto. Ninguna ha podido ser probada de manera concluyente. ↩︎
La identificación de las voces de doblaje que prestaron servicio a Monroe en los distintos países hispanohablantes varía según la fuente. Los registros de los estudios mexicanos de la época no siempre son completos, y algunas películas fueron redobladas en décadas posteriores para sus ediciones en video doméstico y televisión, lo que genera confusiones sobre qué voz corresponde a qué época. ↩︎
Las alusiones a Monroe en la música popular latinoamericana son incontables. También se la menciona en canciones de Los Prisioneros, Joaquín Sabina, Andrés Calamaro y
Los Fabulosos Cadillacs, entre muchos otros, cada uno utilizando su nombre como abreviatura de glamour, fatalidad o resistencia simbólica. ↩︎