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ETA

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ETA · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEspaña · Estados Unidos · Argentina · Uruguay · Venezuela · México · Cuba
CiudadesMadrid · Barcelona · Buenos Aires · Montevideo · Caracas
HistoriaFrancisco Franco · Guerra Civil Española · Constitución española de 1978
TipoOrganización armada independentista
ETA
FundaciónETA se constituyó en 1958; el nombre se usó públicamente por primera vez el 31 de julio de 1959
Disolución3 de mayo de 2018
IdeologíaNacionalismo vasco, independentismo, marxismo-leninismo (corrientes internas variadas)
ObjetivoIndependencia de Euskal Herria
Área de operacionesEspaña, Francia
FundadoresEstudiantes del seminario de Deusto y miembros de EKIN
EstatusDisuelta

1. Resumen[editar]

ETA (Euskadi Ta Askatasuna, «País Vasco y Libertad» en euskera) fue una organización armada que operó principalmente en España y, en menor medida, en Francia durante casi seis décadas. Fundada en 1959 durante la dictadura franquista, ETA se convirtió en el principal actor de la lucha armada por la independencia del País Vasco y los territorios que el nacionalismo vasco reclama como Euskal Herria.

La organización anunció el cese definitivo de la actividad armada el 20 de octubre de 2011 y el 3 de mayo de 2018 comunicó su disolución formal e irreversible de todas sus estructuras. En su trayectoria, ETA fue responsable de la muerte de más de 850 personas, así como de numerosos heridos, secuestros y daños materiales. Fue considerada organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, España, Francia y otros países y organismos internacionales.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1 Contexto: la dictadura franquista[editar]

El régimen de Francisco Franco (1939–1975) impuso una política de represión contra las culturas y lenguas distintas al castellano, incluido el euskera. Las provincias vascas de Bizkaia y Gipuzkoa fueron declaradas «provincias traidoras» tras la Guerra Civil Española, lo que supuso la prohibición de manifestaciones culturales vascas y la persecución del nacionalismo vasco[1]. Este contexto de represión favoreció el surgimiento de movimientos de resistencia, entre ellos el germen de ETA.

2.2 Fundación[editar]

ETA se constituyó en 1958 —el nombre se usó públicamente por primera vez el 31 de julio de 1959— a partir de un grupo de jóvenes nacionalistas vascos que habían formado parte de la organización EKIN, escindida a su vez de las juventudes del Partido Nacionalista Vasco (PNV). Entre los fundadores se encontraban Julen Madariaga, Txillardegi (José Luis Álvarez Enparantza) y Benito del Valle[sin verificar]. Los primeros años estuvieron dedicados al estudio teórico, la agitación cultural y la pintada de grafitis en defensa del euskera.

El primer atentado con víctima mortal se produjo en 1968, con la muerte del guardia civil José Pardines Arcay, un hecho que marcó un punto de inflexión en la escalada de violencia.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Décadas de 1960 y 1970: el franquismo y el «Proceso de Burgos»[editar]

Durante la década de 1960, ETA intensificó su actividad armada mientras el régimen franquista respondía con una fuerte represión policial. En diciembre de 1970 tuvo lugar el «Proceso de Burgos», un consejo de guerra sumarísimo contra dieciséis miembros de la organización, que despertó una ola de solidaridad internacional y puso el conflicto vasco en la agenda política europea.

El atentado de mayor impacto de aquel periodo fue el asesinato del almirante y presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973 en Madrid, en la llamada «Operación Ogro». La acción, ejecutada mediante la explosión de una carga bajo la calzada por la que circulaba el coche oficial, fue interpretada por algunos sectores como un factor que aceleró la crisis final del régimen franquista[2].

3.2 Transición y democracia[editar]

Con la llegada de la democracia tras la muerte de Franco en 1975 y la aprobación de la Constitución española de 1978, ETA mantuvo e incluso incrementó su actividad armada. La organización se escindió en dos ramas: ETA político-militar (ETA pm) y ETA militar (ETA m). La primera aceptó una vía de reinserción tras negociaciones con el gobierno, y muchos de sus miembros se integraron en el partido Euskadiko Ezkerra. ETA militar continuó con la estrategia armada y se convirtió en la rama hegemónica de la organización.

Los años ochenta fueron especialmente sangrientos. En 1987 se produjeron dos atentados masivos: el del centro comercial Hipercor en Barcelona (junio, 21 muertos) y el de la casa cuartel de Zaragoza (diciembre, 11 muertos, entre ellos varios niños) habiéndose registrado otras cifras según las fuentes. Estos hechos generaron un amplio rechazo social.

3.3 Décadas de 1990 y 2000[editar]

A lo largo de los años noventa, ETA combinó atentados selectivos contra políticos, militares, guardias civiles y policías con secuestros y campañas de extorsión a empresarios vascos bajo el llamado «impuesto revolucionario». El 10 de julio de 1997, el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua, provocó una movilización ciudadana sin precedentes que se conoce como el «espíritu de Ermua» y marcó un punto de inflexión en la percepción social de la violencia de ETA.

En esta etapa, las fuerzas de seguridad intensificaron la colaboración con Francia, país que había servido tradicionalmente como santuario logístico para la organización. La presión policial, la ilegalización de organizaciones de su entorno (como Batasuna en 2003) y las detenciones sucesivas debilitaron progresivamente la capacidad operativa de ETA.

3.4 Alto el fuego de 2006 y proceso de paz fallido[editar]

El 22 de marzo de 2006, ETA declaró un «alto el fuego permanente». El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero inició contactos exploratorios con la organización, pero el proceso se rompió el 30 de diciembre de ese mismo año con el atentado en el aparcamiento de la T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, que causó dos muertos.

3.5 Cese definitivo y disolución[editar]

El 20 de octubre de 2011, ETA anunció «el cese definitivo de su actividad armada». El comunicado, difundido a través de medios de comunicación y verificado por observadores internacionales, fue recibido con escepticismo por parte de algunos sectores y con alivio por la mayoría de la sociedad vasca y española[3].

El 8 de abril de 2017, la organización anunció su desarme unilateral y total, y el 3 de mayo de 2018, mediante una carta difundida por el diario Gara y la cadena BBC, comunicó la disolución definitiva de todas sus estructuras.

4. Estructura y financiación[editar]

ETA se organizaba en «comandos», células armadas con distinto grado de autonomía que actuaban tanto en el País Vasco como en el resto de España. Existían además estructuras de apoyo en Francia, encargadas de la logística, la infraestructura de refugio y el enlace entre mandos[4].

La financiación de la organización provenía principalmente del denominado «impuesto revolucionario», una forma de extorsión sistemática a empresarios y profesionales vascos que, según estimaciones, aportó a ETA millones de euros a lo largo de su historia. Otras fuentes de financiación incluían atracos a bancos y, presuntamente, secuestros con rescate.

5. Ideología y evolución política[editar]

ETA se definió desde sus inicios como una organización independentista vasca. A lo largo de su historia, la doctrina fue evolucionando desde un nacionalismo vasco clásico hacia influencias de la teoría de la liberación nacional y el marxismo-leninismo con variaciones según las épocas y corrientes internas.

En el plano lingüístico, ETA defendió el euskera como eje central de la identidad vasca y contribuyó indirectamente a la reivindicación social de la lengua, aunque su uso de la violencia generó un debate profundo dentro del ámbito cultural vasco, con figuras como Bernardo Atxaga o Kirmen Uribe que reflexionaron ampliamente sobre esta problemática en sus obras.

La organización también mantuvo relaciones fluctuantes con el mundo del trabajo y sectores del sindicalismo vasco, en particular con LAB (Langile Abertzaleen Batzordeak), sindicato vinculado al entorno de la izquierda abertzale.

6. Víctimas[editar]

6.1 Cómputo general[editar]

ETA causó la muerte de 864 personas, según los recuentos oficiales del Ministerio del Interior español y las asociaciones de víctimas. A estas hay que sumar miles de heridos y damnificados por atentados y extorsiones. La mayor parte de las víctimas mortales se concentra en las décadas de 1970 y 1980, coincidiendo con los años de mayor actividad armada[5].

6.2 Perfil de las víctimas[editar]

Las víctimas de ETA fueron de perfiles muy diversos: miembros de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía, del Ejército español, políticos (especialmente del Partido Popular, del PSOE y de Unión del Pueblo Navarro), concejales y cargos municipales, empresarios, periodistas, académicos y ciudadanos anónimos alcanzados por atentados indiscriminados.

Entre los asesinatos de mayor repercusión pública figuran los de Miguel Ángel Blanco (1997), Gregorio Ordóñez (1995), Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez Elorza (2000), Ernest Lluch (2000), Francisco Tomás y Valiente (1996) y el joven Ignacio Echeverría (2017) durante un atentado en Londres, aunque en este último caso fue víctima indirecta en un contexto diferente[6].

6.3 Secuestros[editar]

ETA llevó a cabo numerosos secuestros, entre los que destacan los del empresario Cosme Delclaux (1996), el empresario José María Aldaya y el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, quien permaneció en un zulo durante 532 días (1996–1997). Los secuestros con fines económicos o de presión política fueron una de las prácticas más contestadas de la organización.

7. Respuesta institucional y movimientos sociales[editar]

7.1 Política antiterrorista[editar]

El Estado español desplegó diferentes estrategias a lo largo de las décadas: desde la vía policial y judicial hasta los intentos de negociación. La colaboración entre España y Francia, especialmente desde los años noventa, resultó decisiva para desmantelar el entramado logístico y de dirección de ETA en territorio francés.

En el plano judicial, la Audiencia Nacional, tribunal con competencias en materia de terrorismo, instruyó la mayor parte de las causas contra miembros de ETA. La ilegalización de Herri Batasuna y Batasuna (partidos políticos sucesivos de la izquierda abertzale) en 2003, en aplicación de la Ley de Partidos, provocó un intenso debate jurídico y político.

7.2 Movimiento pacifista[editar]

Las víctimas y la sociedad civil fueron protagonistas de un movimiento de oposición ciudadana a ETA. Organizaciones como Gesto por la Paz (fundada en 1986), ¡Basta Ya! (fundada en 1999) y la Fundación de Víctimas del Terrorismo canalizaron el rechazo social a la violencia y apoyaron a quienes la padecieron directamente.

Las manifestaciones multitudinarias tras el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997 constituyeron uno de los momentos más emblemáticos de esta movilización, con millones de personas en las calles del País Vasco y del resto de España.

8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

8.1 Latinoamérica[editar]

El conflicto vasco y la actividad de ETA encontraron cierto eco en Latinoamérica, especialmente en países con comunidades de origen vasco (Argentina, Uruguay, Venezuela) y en círculos vinculados a movimientos de liberación nacional durante el siglo XX[7]. En algunos periodos se denunció la presencia de miembros de ETA en territorio latinoamericano, en particular en México, Venezuela y Cuba, países citados en distintos momentos en informaciones periodísticas y sumarios judiciales como posibles lugares de refugio o de contactos políticos.

8.2 Recepción mediática[editar]

Los medios de comunicación latinoamericanos cubrieron los principales atentados de ETA y, más tarde, el proceso de paz. La figura de las víctimas y el conflicto vasco fueron tema de análisis en universidades, foros de derechos humanos y publicaciones académicas de la región. La disolución de la organización en 2018 recibió una cobertura informativa significativa en toda Hispanoamérica.

9. Legado[editar]

El final de la actividad armada de ETA abrió un complejo debate sobre la memoria, la justicia y la convivencia en el País Vasco y en el conjunto de España. Mientras las asociaciones de víctimas reclaman verdad, justicia y reparación, y exigen que se investiguen los cientos de atentados todavía sin esclarecer judicialmente, la sociedad vasca afronta el reto de construir un relato crítico que integre el sufrimiento causado por ETA con el de otras violencias padecidas durante el mismo periodo histórico.

En el ámbito cultural, la literatura, el cine y el documental han abordado el fenómeno de ETA desde ópticas diversas, desde el testimonio de las víctimas hasta el análisis de las condiciones sociales y políticas que sostuvieron la violencia durante décadas. Obras como Patria (Fernando Aramburu, 2016), llevada posteriormente a la serie homónima por HBO España, contribuyeron a colocar el debate sobre ETA en el centro de la conversación pública en lengua española.

La disolución formal de la organización en 2018 no supuso el cierre del debate político, social y judicial en torno a su legado. La cuestión de los presos de ETA, la revisión de condenas, la política de dispersión penitenciaria y el reconocimiento a las víctimas siguen siendo temas de actualidad en la política vasca y española de los años 2020.


  1. Las provincias de Bizkaia y Gipuzkoa fueron consideradas «traidoras» por el bando franquista al haber permanecido leales al gobierno de la Segunda República durante la mayor parte de la contienda. Álava y Navarra, en cambio, fueron consideradas «leales» al alzamiento. ↩︎

  2. Carrero Blanco era considerado el garante de la continuidad del régimen tras la previsible muerte de Franco. Su desaparición abrió una etapa de incertidumbre y lucha interna en el seno del franquismo. ↩︎

  3. La verificación del alto el fuego fue supervisada por una comisión internacional liderada por el sudafricano Brian Currin, siguiendo en parte el modelo de los procesos de paz norirlandés y sudafricano. ↩︎

  4. La estructura interna de ETA se divide típicamente, según fuentes policiales, en frentes: militar (comandos operativos), político (dirección estratégica), logístico (infraestructura de zulos y armamento) y de masas (relación con movimientos sociales afines). ↩︎

  5. El año con mayor número de atentados mortales fue 1980, con alrededor de 100 asesinatos, en el contexto de la crisis política de la Transición. ↩︎

  6. Ignacio Echeverría falleció el 3 de junio de 2017 en Londres al enfrentarse a los terroristas yihadistas que cometieron un atropello múltiple en London Bridge. Aunque no fue víctima directa de ETA, su nombre se cita a menudo en el discurso público español sobre víctimas del terrorismo por tratarse de un joven vasco. ↩︎

  7. La diáspora vasca en América Latina, particularmente en Argentina y Uruguay, ha mantenido lazos culturales y, en algunos casos, políticos con el País Vasco. Centros vascos (euskal etxeak) en ciudades como Buenos Aires, Montevideo y Caracas han sido históricamente espacios de difusión de la cultura vasca, al margen de la polémica sobre su relación con el independentismo armado. ↩︎