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Reino Unido

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Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
Nombre oficialReino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en inglés, United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland)
Capital y ciudad más pobladaLondres
Naciones constituyentesInglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte
IdiomaInglés, oficial de hecho. El galés tiene estatus oficial en Gales desde la Welsh Language (Wales) Measure de 2011
Forma de gobiernoMonarquía parlamentaria unitaria con poderes descentralizados
Jefe del EstadoCarlos III, rey desde el 8 de septiembre de 2022; coronado el 6 de mayo de 2023
Primer ministroAndy Burnham (Partido Laborista), primer ministro desde el 20 de julio de 2026
Órgano legislativoParlamento bicameral: Cámara de los Comunes (650 escaños electos) y Cámara de los Lores (770 miembros no electos a 4 de agosto de 2026)
FormaciónActa de Unión de 1707, en vigor el 1 de mayo de 1707 (Inglaterra y Escocia); Acta de Unión de 1800, en vigor el 1 de enero de 1801 (Irlanda); nombre actual adoptado en 1927 tras la partición de Irlanda
Salida de la Unión Europea31 de enero de 2020 a las 23:00, hora británica; fin del período de transición el 31 de diciembre de 2020
Superficie243.610 km²
PoblaciónUnos 69,3 millones de habitantes, según la suma de las estimaciones nacionales de la Oficina Nacional de Estadística (ONS) a mitad de 2024
DensidadEn torno a 285 hab./km² con esa población y esa superficie
PIB nominal4,26 billones de dólares, estimación para 2026; quinta economía del mundo
PIB per cápita61.006 dólares nominales, estimación para 2026
Inflación2,6 % interanual en junio de 2026 (IPC, ONS)
Paro4,9 % de la población de 16 años o más, entre marzo y mayo de 2026 (ONS)
MonedaLibra esterlina (£, GBP), dividida en 100 peniques
Gentiliciobritánico, británica
Huso horarioUTC±0 (GMT); UTC+1 en horario de verano (BST)
Código ISOGBR / GB / 826
Dominio de internet.uk
Prefijo telefónico+44
Himno nacional«God Save the King»
Lema«Dieu et mon droit»

1. Resumen[editar]

El Reino Unido, oficialmente el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, es un Estado soberano del noroeste de Europa formado por cuatro naciones constituyentes: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Ocupa 243.610 km² —algo más que la mitad de España— y tiene alrededor de 69,3 millones de habitantes. Su capital y ciudad más poblada es Londres.

Es una monarquía parlamentaria sin constitución escrita en un único documento. El jefe del Estado es Carlos III, rey desde el 8 de septiembre de 2022, y el jefe del Gobierno es el primer ministro Andy Burnham, del Partido Laborista, que asumió el cargo el 20 de julio de 2026 tras la dimisión de Keir Starmer. Es el séptimo primer ministro británico en una década, un dato que resume por sí solo la inestabilidad política del país desde el referéndum del Brexit.

El Reino Unido es el país que más ha pesado en la historia moderna en proporción a su tamaño. Fue la cuna de la Revolución Industrial, el centro del Imperio británico —que en su apogeo, tras la Primera Guerra Mundial, fue el mayor imperio de la historia—, el origen del parlamentarismo que copiaron después decenas de Estados, y la fuente de la lengua que hoy funciona como idioma común del planeta. De sus islas salieron la máquina de vapor, la teoría de la evolución, el fútbol, el rugby, el tenis moderno, el golf reglado, la computación teórica y una parte desproporcionada del canon literario y musical de Occidente.

En el siglo XXI su historia está dominada por una decisión: el referéndum del 23 de junio de 2016, en el que el 51,9 % de los votantes optó por abandonar la Unión Europea. La salida se consumó el 31 de enero de 2020 y el período de transición terminó el 31 de diciembre de 2020. El Brexit reordenó la política británica, tensó el equilibrio interno entre las cuatro naciones —Escocia e Irlanda del Norte habían votado por permanecer— y sigue siendo el eje de la discusión económica del país.

Para el mundo hispanohablante, el Reino Unido no es un país lejano. Es el Estado que administra Gibraltar y las Islas Malvinas, dos contenciosos territoriales abiertos con España y con Argentina; el destino de cientos de miles de emigrantes españoles y latinoamericanos; el socio del que salió, en 1982, la única guerra convencional que Argentina ha librado en el siglo XX; y el país cuya lengua estudian, por obligación o por elección, prácticamente todos los escolares de Hispanoamérica.

2. El nombre: qué es exactamente el Reino Unido[editar]

Pocos nombres de país se confunden tanto. Conviene separar cuatro cosas que no son sinónimas.

Reino Unido es el Estado soberano: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Es lo que aparece en los pasaportes, en la ONU y en los tratados internacionales.

Gran Bretaña es la isla mayor del archipiélago y, por extensión, el conjunto de las tres naciones que están en ella: Inglaterra, Escocia y Gales. No incluye Irlanda del Norte. Cuando un equipo compite en los Juegos Olímpicos como «Great Britain» lo hace, en rigor, bajo un nombre que deja fuera una de las cuatro naciones.

Inglaterra es sólo una de las cuatro, la más poblada con diferencia. Llamar «Inglaterra» al conjunto es un error frecuente en español —y una descortesía notoria en Escocia y en Gales—, aunque el uso está tan extendido que «inglés» se registra como gentilicio empleado por extensión.

Islas Británicas es un término geográfico que abarca Gran Bretaña, la isla de Irlanda entera —incluida la República de Irlanda, que es un Estado independiente— y los miles de islas menores. En Irlanda el término se considera políticamente cargado y se evita.

El nombre oficial ha cambiado tres veces. El Acta de Unión de 1707 creó el «Reino Unido de Gran Bretaña». El Acta de Unión de 1800 incorporó el Reino de Irlanda y lo convirtió en «Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda». Tras la partición de la isla y la independencia del sur, en 1927 se adoptó la denominación actual, «Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte».

El himno es «God Save the King» —«God Save the Queen» durante los setenta años de reinado de Isabel II— y el lema real, en francés medieval, es «Dieu et mon droit» («Dios y mi derecho»). La bandera, la Union Jack, superpone la cruz de San Jorge de Inglaterra, la cruz de San Andrés de Escocia y la cruz de San Patricio de Irlanda; Gales, que ya estaba incorporada a Inglaterra cuando se diseñó, no aparece en ella, y ese es uno de los argumentos recurrentes del nacionalismo galés.

3. Historia[editar]

3.1 De la prehistoria a la conquista normanda[editar]

Los primeros asentamientos humanos modernos en la isla se remontan a unos 30.000 años. Al final del período prehistórico la población pertenecía a culturas celtas. La conquista romana comenzó en el año 43 y sometió el sur de la isla durante cuatro siglos: de esa etapa quedan la red de calzadas, el trazado de ciudades como Londres, York o Bath, y el muro de Adriano, que marcó el límite septentrional del dominio imperial.

Retirada Roma, las invasiones de pueblos germánicos —anglos, sajones y jutos— redujeron el área britana y dieron nombre a Inglaterra. El Reino de Inglaterra se unificó en el siglo X; el de Escocia se había formado en el siglo IX. En 1066 los normandos invadieron desde Francia e introdujeron el feudalismo, un vuelco que cambió la lengua, la aristocracia y el derecho ingleses de forma irreversible: durante tres siglos la corte inglesa habló francés, y de ahí procede buena parte del vocabulario abstracto del inglés moderno.

3.2 Edad Media y Edad Moderna: Gales, Escocia e Irlanda[editar]

Los reyes medievales ingleses conquistaron Gales e intentaron sin éxito anexionarse Escocia; la Declaración de Arbroath permitió a los escoceses mantener su soberanía. La guerra de los Cien Años, que terminó en 1453, enfrentó a Inglaterra con Francia y liquidó las ambiciones continentales inglesas.

En la Edad Moderna la Reforma protestante marcó los conflictos religiosos del archipiélago. Enrique VIII rompió con Roma para anular su matrimonio y casarse con Ana Bolena, y en el mismo movimiento incorporó Gales por completo a Inglaterra y convirtió Irlanda en un reino en unión personal con la corona inglesa. Su hija Isabel I consolidó la Iglesia de Inglaterra, derrotó a la Armada española de 1588 y presidió el período en que William Shakespeare escribió el grueso de su obra.

En 1603, muerta Isabel sin descendencia, Jacobo VI de Escocia heredó las coronas de Inglaterra e Irlanda. Los tres reinos quedaron unidos en unión personal, pero conservaron parlamentos, iglesias y leyes separados: fue una unión de coronas, no de Estados. El siglo XVII trajo la guerra civil inglesa, la ejecución de Carlos I, la república de Cromwell, la restauración monárquica y la Revolución Gloriosa de 1688, que fijó el principio del que sale todo lo demás: el monarca reina, pero el Parlamento decide.

3.3 La unión y el siglo XVIII[editar]

El Tratado de Unión se firmó el 22 de julio de 1706 y el Acta de Unión entró en vigor el 1 de mayo de 1707: los parlamentos de Inglaterra y Escocia se disolvieron y se creó uno solo, el de Gran Bretaña, con sede en Westminster. El Acta de Unión de 1800, vigente desde el 1 de enero de 1801, incorporó el Reino de Irlanda.

Durante su primer siglo de existencia el nuevo Estado hizo aportaciones decisivas a la literatura, las artes y la ciencia. Sobre todo, fue el país donde arrancó la Revolución Industrial: el carbón, el vapor, el hierro y el telar mecánico transformaron primero Lancashire y las Midlands y después el mundo entero. Esa ventaja tecnológica sostuvo la expansión del Imperio británico.

La otra cara de ese siglo es el comercio atlántico de esclavos, en el que los puertos británicos —Liverpool y Bristol de forma destacada— participaron a gran escala. El propio Reino Unido fue después pionero en su abolición: la ley de 1807 prohibió la trata, y la emancipación en las colonias llegó una generación después.

3.4 El apogeo imperial (1815-1914)[editar]

Derrotado Napoleón en las guerras napoleónicas, el Reino Unido emergió como la principal potencia naval y económica del siglo XIX. Londres fue la ciudad más grande del mundo desde 1831 hasta 1925. La Pax Britannica, el patrón oro, la marina mercante y el cable telegráfico convirtieron a un archipiélago de tamaño medio en el centro de la economía planetaria.

El imperio llegó a abarcar la India, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, grandes porciones de África, el Caribe y enclaves estratégicos en todos los océanos. En su punto máximo gobernó a cerca de una cuarta parte de la población mundial y de la superficie terrestre. En el mundo hispanohablante su huella fue directa: en las mismas décadas en que las colonias españolas de América se independizaban, el Reino Unido se convirtió en su principal comprador de materias primas, en su acreedor y en el constructor de sus ferrocarriles.

3.5 Las guerras mundiales y la partición de Irlanda[editar]

Tras la Primera Guerra Mundial el Imperio británico alcanzó su máxima extensión: en 1921 la Sociedad de Naciones le otorgó mandatos sobre antiguas posesiones alemanas y del Imperio otomano. Poco después, el 18 de octubre de 1922, se fundó la British Broadcasting Company, que el 1 de enero de 1927 se transformó en la British Broadcasting Corporation, la BBC, la primera radiodifusora a gran escala del mundo.

También en 1921 el conflicto irlandés sobre el autogobierno llevó a la partición de la isla. La victoria del Sinn Féin en las elecciones de 1918 y la guerra de independencia posterior desembocaron en la creación del Estado Libre Irlandés, mientras Irlanda del Norte permaneció en el Reino Unido. En 1927 el Estado adoptó su nombre actual. La Gran Depresión golpeó a un país que todavía se recuperaba de la guerra.

En la Segunda Guerra Mundial el Reino Unido formó parte de los Aliados junto a Estados Unidos, la Unión Soviética y Francia. La batalla de Inglaterra —la campaña aérea de 1940 en que la Royal Air Force impidió la invasión alemana— fue el momento en que el país estuvo solo frente a Adolf Hitler, y el que fijó para siempre la figura de Winston Churchill en la imaginación política de Occidente. Tras la victoria, el Reino Unido fue una de las tres grandes potencias que planificaron el mundo de posguerra, con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

3.6 Bienestar, descolonización y Europa (1945-1979)[editar]

La economía quedó dañada y se recuperó gracias al Plan Marshall y a préstamos de Estados Unidos y Canadá. Los años de posguerra levantaron el Estado del bienestar —cuya pieza central, el National Health Service, nació en 1948— e introdujeron el multiculturalismo: la llamada generación Windrush, llegada del Caribe desde 1948, y después la inmigración del subcontinente indio, cambiaron la composición de las ciudades británicas.

La crisis de Suez de 1956 confirmó los nuevos límites del papel político británico: el país descubrió que ya no podía actuar en el mundo sin el consentimiento de Washington. La descolonización vació el imperio en dos décadas, aunque el idioma inglés le aseguró una influencia permanente que ningún otro imperio desaparecido conserva.

El Reino Unido ingresó en la Comunidad Económica Europea en 1973, tras dos vetos franceses en los años sesenta. Los años setenta trajeron desaceleración económica, inflación y conflictos industriales; el país llegó a la semana laboral de tres días y a huelgas que paralizaron servicios básicos.

3.7 Thatcher, el nuevo laborismo y el fin de siglo (1979-2010)[editar]

Los años ochenta trajeron los ingresos del petróleo del mar del Norte y crecimiento económico bajo Margaret Thatcher, la primera mujer que ocupó el cargo de primer ministro y la figura que reorientó el país hacia la privatización, la desregulación financiera y el enfrentamiento con los sindicatos. Su legado sigue siendo el eje de la discusión política británica cuarenta años después.

En 1982 se libró la breve guerra contra Argentina por las Islas Malvinas, con victoria británica. La década dejó también una sucesión de catástrofes que marcaron la memoria colectiva: las tragedias de estadios de fútbol de Heysel, Valley Parade y Hillsborough; la explosión de la plataforma Piper Alpha en 1988, con 167 muertos; y, ese mismo año, el atentado del Vuelo 103 de Pan Am sobre Lockerbie, con 270 muertos.

El Reino Unido fue miembro fundador de la Unión Europea en 1992 con el Tratado de Maastricht, siendo miembro de su precursora la CEE desde 1973. El 16 de septiembre de 1992, el «miércoles negro», la especulación contra la libra esterlina forzó su salida del mecanismo de cambios europeo y causó pérdidas multimillonarias.

En 1997 el Reino Unido transfirió la soberanía de Hong Kong a China, el acto que cerró simbólicamente el ciclo imperial, y murió Diana de Gales en un accidente de tráfico en París, con una reacción popular que puso a la monarquía en su peor momento de aceptación en el siglo XX. Ese mismo año el laborismo de Tony Blair ganó las elecciones por amplia mayoría e impulsó la descentralización: los referendos de 1997 abrieron el camino al Parlamento escocés y a la asamblea galesa, y el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 puso fin a tres décadas de violencia en Irlanda del Norte.

3.8 Del Brexit a 2026[editar]

El 23 de junio de 2016 el referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea dio la victoria a la salida por 17.410.742 votos (51,9 %) frente a 16.141.241 (48,1 %), con una participación del 72,2 %. Inglaterra y Gales votaron por salir; Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar votaron por permanecer. La grieta abierta ese día ha condicionado todo lo que vino después.

El Reino Unido abandonó la Unión Europea el 31 de enero de 2020 a las 23:00, hora británica, y el período de transición terminó el 31 de diciembre de 2020. Entre medias, tres primeros ministros cayeron por el asunto: David Cameron, que convocó el referéndum; Theresa May, que activó el artículo 50; y, después de conseguir la ratificación, Boris Johnson. A Johnson lo siguieron Liz Truss, cuyo paso por Downing Street en 2022 fue el más breve de la historia del cargo, y Rishi Sunak.

En las elecciones generales del 4 de julio de 2024 el Partido Laborista de Keir Starmer obtuvo una mayoría amplia y puso fin a catorce años de gobiernos conservadores. El ciclo, sin embargo, duró poco: el retroceso laborista en las elecciones locales de mayo de 2026, la salida de miembros del Gobierno y la división interna sobre la reforma de las prestaciones sociales precipitaron una crisis de liderazgo. El 14 de mayo de 2026 dimitió el ministro de Sanidad, Wes Streeting; el 11 de junio lo hizo el ministro de Defensa, John Healey, por desacuerdos con los planes de gasto militar. El 18 de junio de 2026 Andy Burnham ganó la elección parcial de Makerfield —cuyo escaño había dejado libre el diputado Josh Simons para permitirle presentarse— con cerca de 25.000 votos y una mayoría superior a 9.200. El 22 de junio Starmer anunció su dimisión.

Burnham llegaba desde fuera de Westminster. Había sido diputado por Leigh entre el 7 de junio de 2001 y el 3 de mayo de 2017 y ministro en los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown, y dejó el Parlamento para ser alcalde del Gran Mánchester del 8 de mayo de 2017 al 19 de junio de 2026, el cargo desde el que construyó un perfil propio en el partido. Fue proclamado líder laborista el 17 de julio de 2026 tras quedar como candidato único: retirados los demás aspirantes, recibió el aval de más del 90 % de los diputados laboristas y de un número suficiente de afiliados el 15 de julio, y resultó elegido sin oposición. El 20 de julio de 2026 Starmer comunicó su renuncia a Carlos III y, horas después, el monarca encargó a Burnham la formación del Gobierno. Contando desde David Cameron, es el séptimo jefe de Gobierno británico en una década.

4. Gobierno y política[editar]

4.1 Una constitución que no está escrita en ningún sitio[editar]

El Reino Unido es una de las poquísimas democracias del mundo sin una constitución codificada en un único documento. Su ordenamiento se apoya en tres fuentes: el derecho estatutario —las leyes aprobadas por el Parlamento—, la jurisprudencia de los tribunales y las convenciones constitucionales, reglas no escritas que se cumplen porque siempre se han cumplido.

De ahí se deriva el principio central del sistema: la soberanía parlamentaria. No hay una norma superior que el Parlamento no pueda cambiar por mayoría simple, ni un tribunal constitucional que pueda anular una ley por inconstitucional. En la práctica, eso significa que un cambio que en España o en México exigiría una reforma constitucional con mayorías reforzadas, en el Reino Unido puede hacerse con una ley ordinaria.

4.2 La Corona[editar]

El monarca, hoy Carlos III, es el jefe del Estado. Sus funciones son esencialmente representativas: nombra formalmente al primer ministro, sanciona las leyes, abre el período de sesiones del Parlamento y, nominalmente, declara la guerra y firma la paz. Ninguna de esas facultades se ejerce hoy contra el criterio del Gobierno.

Carlos III es además jefe del Estado de catorce reinos además del Reino Unido —entre ellos Canadá, Australia y Nueva Zelanda—, en una construcción, la Commonwealth, que sobrevivió a la desaparición del imperio. Su acceso al trono el 8 de septiembre de 2022, a la muerte de su madre Isabel II, puso fin al reinado más largo de la historia británica; fue coronado el 6 de mayo de 2023 en la abadía de Westminster.

4.3 El Parlamento[editar]

El Parlamento de Westminster es bicameral.

La Cámara de los Comunes tiene 650 escaños, elegidos en circunscripciones uninominales por el sistema de mayoría simple (first-past-the-post): en cada distrito gana el candidato más votado, sin segunda vuelta y sin corrección proporcional. Es el sistema que explica que un partido pueda obtener mayorías amplias de escaños con porcentajes de voto modestos, y la razón por la que la reforma electoral reaparece cada pocos años en el debate público. Las últimas elecciones generales se celebraron el 4 de julio de 2024. El speaker de la Cámara es sir Lindsay Hoyle, en el cargo desde el 4 de noviembre de 2019.

La composición de los Comunes consultada el 12 de agosto de 2026 era la siguiente: Partido Laborista 405, Partido Conservador 118, Liberales Demócratas 71, Partido Nacional Escocés 8, Reform UK 7, Sinn Féin 7 —que no ocupan sus escaños, por abstencionismo—, Partido Unionista Democrático 5, Partido Verde de Inglaterra y Gales 5, Independent Alliance 4, Plaid Cymru 4, SDLP 2, Your Party 2, Alliance 1, Restore Britain 1, Traditional Unionist Voice 1, Partido Unionista del Ulster 1, seis independientes y un escaño vacante.

La Cámara de los Lores es no electiva y contaba con 770 miembros a 4 de agosto de 2026. Su composición se reparte entre conservadores (244), laboristas (216), crossbenchers o independientes de banca cruzada (154), liberales demócratas (74), no adscritos (45), veintitrés lores espirituales —obispos de la Iglesia de Inglaterra— y grupos menores del DUP, el UUP, los verdes y Plaid Cymru.

El cambio más importante en la cámara alta en un cuarto de siglo se produjo en 2026. La House of Lords (Hereditary Peers) Act 2026 recibió sanción real el 18 de marzo de 2026 y la disposición que excluye a los pares hereditarios entró en vigor al término de aquel período de sesiones, el 29 de abril de 2026. Con ella desaparecieron los noventa y dos escaños hereditarios que la reforma de 1999 había conservado como excepción transitoria: por primera vez desde la Edad Media, nadie se sienta en el Parlamento británico por herencia.

4.4 El Gobierno[editar]

El primer ministro es nombrado por el monarca y necesita el respaldo mayoritario de la Cámara de los Comunes. Encabeza el Gabinete, formado por los titulares de los grandes departamentos —Hacienda (Chancellor of the Exchequer), Interior (Home Office), Exteriores (Foreign Office), Defensa, Sanidad, Educación—, y su residencia oficial es el número 10 de Downing Street.

El cargo no tiene mandato fijo: un primer ministro puede llegar y marcharse sin que haya elecciones generales de por medio, como ocurrió con Truss, Sunak y Burnham. Basta con que el partido que tiene la mayoría cambie de líder. Esa es una diferencia sustancial con los sistemas presidenciales de América Latina, donde el jefe del Ejecutivo es elegido directamente y por un período tasado.

4.5 Partidos[editar]

El sistema ha sido históricamente bipartidista: conservadores y laboristas se han alternado en el poder durante todo el siglo XX y lo que va del XXI. A ellos se suman los liberales demócratas, el Partido Nacional Escocés —independentista y dominante en Escocia—, Plaid Cymru en Gales, los partidos específicos de Irlanda del Norte, el Partido Verde y, como fenómeno más reciente, Reform UK, formación de derecha radical surgida de la órbita del Brexit.

4.6 Justicia[editar]

El Reino Unido no tiene un sistema jurídico único sino tres: el common law de Inglaterra y Gales, el derecho escocés —que conserva rasgos del derecho romano y es el más distinto de los tres— y el de Irlanda del Norte. El Tribunal Supremo del Reino Unido, creado en 2009, es la última instancia de apelación; hasta entonces esa función la ejercía un comité de la Cámara de los Lores, una anomalía que confundía al poder judicial con el legislativo.

5. Las cuatro naciones y la descentralización[editar]

El Reino Unido es un Estado unitario con poderes descentralizados, no una federación. Westminster conserva la soberanía y, en teoría, podría suprimir las instituciones autonómicas por ley ordinaria; en la práctica, la descentralización se ha consolidado como irreversible.

5.1 Inglaterra[editar]

Con unos 58,6 millones de habitantes según la estimación de la ONS a mitad de 2024, Inglaterra concentra alrededor de cinco de cada seis británicos. Es la única de las cuatro naciones sin parlamento propio: sus asuntos los decide Westminster, donde también se sientan diputados escoceses, galeses y norirlandeses. Esa asimetría —conocida como la cuestión de West Lothian— es el principal desequilibrio sin resolver del modelo. Sí existe una descentralización distinta, la de las alcaldías metropolitanas con poderes propios sobre transporte, vivienda y desarrollo económico; el Gran Mánchester, gobernado por Andy Burnham antes de su llegada a Downing Street, es el caso más conocido.

5.2 Escocia[editar]

Escocia tiene unos 5,55 millones de habitantes (ONS, mitad de 2024) y su capital es Edimburgo, aunque su ciudad más poblada es Glasgow. El Parlamento escocés, reconvocado el 12 de mayo de 1999 tras el referéndum de 1997 y la Scotland Act de 1998, tiene su sede en el barrio de Holyrood y 129 escaños, elegidos por un sistema de miembro adicional: 73 diputados de circunscripción por mayoría simple y 56 de lista repartidos en ocho regiones. Es, por tanto, un sistema mucho más proporcional que el de Westminster.

Están reservadas a Londres la defensa nacional y los asuntos internacionales, entre otras materias. El 18 de septiembre de 2014 Escocia celebró un referéndum de independencia que ganó el «no» con el 55,3 % frente al 44,7 %. La cuestión no se cerró: la mayoría escocesa a favor de permanecer en la Unión Europea en 2016 reactivó el argumento independentista. Las últimas elecciones al Parlamento escocés se celebraron el 7 de mayo de 2026 y las ganó el Partido Nacional Escocés, que obtuvo el mayor número de escaños sin alcanzar la mayoría absoluta. El ministro principal es John Swinney, del SNP, en el cargo desde el 8 de mayo de 2024.

5.3 Gales[editar]

Gales tiene unos 3,19 millones de habitantes (ONS, mitad de 2024) y su capital es Cardiff. Su asamblea nació de la Government of Wales Act de 1998, tras un referéndum en 1997 que se ganó por un margen mínimo: 559.419 votos a favor frente a 552.698 en contra, poco más de seis mil papeletas de diferencia. La institución pasó a llamarse Senedd Cymru, o Parlamento galés, el 6 de mayo de 2020, y sus competencias se ampliaron con la Government of Wales Act de 2006 y las Wales Acts de 2014 y 2017.

El galés es la lengua céltica con más hablantes de las islas. Según el censo de 2021, 538.300 residentes de Gales de tres años o más —el 17,8 % de la población— declararon saber hablarlo. La Welsh Language (Wales) Measure de 2011 le dio estatus oficial en Gales, y el galés y el inglés son las dos lenguas oficiales del Senedd.

5.4 Irlanda del Norte[editar]

Irlanda del Norte tiene unos 1,93 millones de habitantes (ONS, mitad de 2024) y su capital es Belfast. Es la única de las cuatro naciones que no está en la isla de Gran Bretaña y la única con frontera terrestre con otro Estado: los 360 km que la separan de la República de Irlanda son la única frontera internacional por tierra del Reino Unido, y por eso fueron el problema más difícil de toda la negociación del Brexit.

La Asamblea de Irlanda del Norte nació del Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que puso fin al conflicto conocido como the Troubles. Su funcionamiento exige el acuerdo entre las comunidades unionista y nacionalista, y por eso ha estado suspendida en varias ocasiones: del 15 de octubre de 2002 al 13 de octubre de 2006, y de nuevo desde el 26 de enero de 2017, con elecciones el 2 de marzo de aquel año. El 3 de febrero de 2024 se formó un nuevo Ejecutivo.

5.5 Dependencias de la Corona y territorios de ultramar[editar]

Fuera del Reino Unido propiamente dicho hay dos categorías más. Las dependencias de la Corona —la isla de Man y los bailiazgos de Jersey y Guernsey— no forman parte del Estado ni formaron parte de la Unión Europea: tienen sus propios parlamentos y sistemas fiscales, y Londres se ocupa sólo de su defensa y su representación exterior.

Los territorios británicos de ultramar son los restos del imperio. Dos importan especialmente en el mundo hispanohablante: Gibraltar, cedido por España en el Tratado de Utrecht de 1713 y reclamado por Madrid desde entonces, y las Islas Malvinas, administradas por el Reino Unido y reclamadas por Argentina, que fueron el objeto de la guerra de 1982. Otros son Bermudas, las Islas Caimán, las Islas Vírgenes Británicas, Santa Elena, las Islas Turcas y Caicos y el Territorio Antártico Británico.

6. Geografía[editar]

6.1 Relieve y extensión[editar]

Con 243.610 km², el Reino Unido es un archipiélago del noroeste de Europa separado del continente por el canal de la Mancha, de sólo 34 km de anchura en su punto más estrecho. Tiene 12.429 km de costa y una única frontera terrestre, la de 360 km entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

El relieve sigue una regla sencilla: el norte y el oeste son montañosos y el sur y el este, llanos. Las principales cadenas son las Tierras Altas Escocesas, los montes Grampianos, los Southern Uplands y los montes Cheviot en Escocia y la frontera; los Peninos, la columna vertebral del norte de Inglaterra; y los montes Cámbricos en Gales. La cumbre más alta del país es el Ben Nevis, en Escocia, con 1.343 metros —una altitud modesta que engaña, porque estas montañas arrancan casi al nivel del mar y su meteorología es notoriamente severa—.

6.2 Ríos, lagos e islas[editar]

El río más largo es el Severn, con 354 km, seguido del Támesis, con 346 km, que atraviesa Londres y es, sin ser el mayor, el más importante de la historia económica del país. En Escocia el principal es el Tay (188 km); en Irlanda del Norte, el Bann (122 km); en Gales, el Towy (103 km).

El mayor lago es el Lough Neagh, en Irlanda del Norte, con 381,74 km² —más de cinco veces el segundo—. Le siguen el Loch Lomond en Escocia (71,12 km²), el Windermere en Inglaterra (14,74 km²) y el lago Bala en Gales (4,84 km²).

Además de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, el territorio comprende miles de islas menores. Las principales son las Hébridas, las Orcadas y las Shetland al norte de Escocia; Anglesey frente a Gales; y la isla de Wight y las Sorlingas frente a la costa inglesa.

6.3 Clima[editar]

El clima es marítimo oceánico y templado, muy influido por la corriente del Golfo, que mantiene inviernos mucho más suaves de lo que correspondería a una latitud comparable a la de Labrador o Siberia meridional. Llueve con frecuencia, aunque los totales anuales son moderados en el este; el oeste montañoso es bastante más húmedo.

Los extremos registrados por el servicio meteorológico nacional son la temperatura máxima de 40,3 °C en Coningsby (Lincolnshire) el 19 de julio de 2022 —la primera vez que el país superó los 40 grados— y la mínima de −27,2 °C, alcanzada tres veces en Escocia: en Braemar (Aberdeenshire) el 11 de febrero de 1895 y el 10 de enero de 1982, y en Altnaharra (Highland) el 30 de diciembre de 1995.

7. Economía[editar]

7.1 Panorama general[editar]

El Reino Unido es la quinta economía del mundo por PIB nominal, con una estimación de 4,26 billones de dólares para 2026 y un PIB per cápita nominal estimado de 61.006 dólares. En paridad de poder adquisitivo la cifra estimada es de 4,72 billones de dólares.

El crecimiento ha sido lento pero positivo: 1,1 % en 2024, con previsiones del 1,3 % para 2025 y del 0,8 % para 2026. Los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística (ONS) en 2026 confirman esa tónica: el PIB real creció un 0,6 % en el primer trimestre de 2026 y un 0,7 % en los tres meses hasta mayo de 2026, tras un 0,8 % en los tres meses hasta abril.

La inflación se ha moderado desde los picos de 2022-2023: el índice de precios de consumo subió un 2,6 % en los doce meses hasta junio de 2026, frente al 2,8 % del período de doce meses cerrado en mayo. El paro se situó en el 4,9 % de la población de 16 años o más entre marzo y mayo de 2026, con una tasa de empleo del 75,1 % entre los 16 y los 64 años, según el boletín de mercado laboral publicado por la ONS el 21 de julio de 2026.

Las finanzas públicas son el punto débil. La deuda pública equivalía al 94,2 % del PIB en el ejercicio 2025/26 y el déficit presupuestario, al 4,2 %.

7.2 Una economía de servicios[editar]

La estructura productiva británica es la de una economía terciaria extrema. Según el desglose de 2024, los servicios aportan alrededor del 80 % del PIB, las manufacturas el 9,1 %, la construcción el 6,2 %, los suministros básicos el 2,6 %, la minería y las industrias extractivas el 1,3 % y la agricultura el 0,6 %.

La pieza central es la City de Londres, la segunda plaza financiera mundial tras la de Nueva York. Banca, seguros —el mercado de Lloyd's—, gestión de activos, servicios jurídicos y contables y el mercado de divisas concentran una parte del producto y de la recaudación fiscal que ningún otro país europeo tiene. Esa concentración es también una vulnerabilidad: cuando la City tose, el presupuesto británico se resfría, y una de las discusiones abiertas del Brexit es cuánta actividad financiera se ha desplazado a Fráncfort, París, Ámsterdam o Dublín.

La industria conserva nichos de alto valor: aeroespacial, farmacéutica, automoción de gama alta y defensa. La energía del mar del Norte, que sostuvo la economía de los años ochenta, está en declive estructural por agotamiento de los yacimientos, y su relevo lo han tomado las renovables: en 2020 el Reino Unido era el sexto productor mundial de energía eólica, con 23,5 GW instalados, y el undécimo de solar, con 13,5 GW.

7.3 Comercio exterior[editar]

En 2025 el Reino Unido exportó bienes y servicios por 931.700 millones de libras e importó por 971.700 millones, con un déficit comercial persistente. Los principales bienes exportados son automóviles (31.300 millones de libras), generadores eléctricos (29.900 millones), productos farmacéuticos (25.000 millones), petróleo crudo (13.200 millones) y aeronaves (12.800 millones).

Pese al Brexit, la Unión Europea sigue siendo con diferencia el primer socio comercial: absorbe el 41,4 % de las exportaciones y aporta el 49,0 % de las importaciones. Estados Unidos es el segundo destino, con el 21,8 % de las exportaciones, y el segundo origen, con el 13,3 % de las importaciones; China aporta el 7,6 % de lo que el país compra.

8. El Brexit[editar]

Ningún acontecimiento explica mejor el Reino Unido contemporáneo. El 23 de junio de 2016, con una participación del 72,2 %, 17.410.742 votantes (51,9 %) eligieron abandonar la Unión Europea frente a 16.141.241 (48,1 %) que preferían seguir dentro. El resultado partió al país por edades, por niveles educativos y, sobre todo, por naciones: Inglaterra y Gales votaron por salir; Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar, por permanecer.

La ejecución tardó tres años y medio y consumió a dos primeros ministros. El Acuerdo de Retirada se aprobó el 1 de febrero de 2020, un día después de la salida efectiva. El Acuerdo de Comercio y Cooperación que rige la relación posterior se firmó el 24 de diciembre de 2020 y entró formalmente en vigor el 1 de mayo de 2021.

El punto más espinoso fue Irlanda del Norte: mantener abierta la frontera terrestre con la República —una condición del Acuerdo de Viernes Santo— y a la vez sacar al territorio del mercado único obligó a inventar el Protocolo de Irlanda del Norte en octubre de 2019, que trasladó de hecho los controles al mar de Irlanda. La solución enfureció al unionismo y bloqueó las instituciones norirlandesas durante años. El Marco de Windsor, adoptado el 24 de marzo de 2023 y en vigor desde el 1 de octubre de 2023, lo sustituyó con un régimen de circuitos verde y rojo para las mercancías.

Las consecuencias económicas siguen discutiéndose, y las estimaciones disponibles son proyecciones de modelos económicos y no cifras observadas. Apuntan a que, a enero de 2024, Londres contaba con cerca de 300.000 empleos menos de los que habría tenido sin el Brexit, con una estimación de en torno a dos millones de empleos para el conjunto del país, y a que el valor añadido bruto real británico fue unos 140.000 millones de libras inferior en 2023 al que habría alcanzado de continuar la pertenencia.

9. Demografía y sociedad[editar]

9.1 Población[editar]

La Oficina Nacional de Estadística estimaba a mitad de 2024 la población de Inglaterra en 58.620.100 habitantes, la de Escocia en 5.546.900, la de Gales en 3.186.600 y la de Irlanda del Norte en 1.927.900, lo que suma unos 69,28 millones para el conjunto del Reino Unido. En su publicación del 27 de noviembre de 2025, la ONS cifró la población conjunta de Inglaterra y Gales a mitad de 2025 en 62,0 millones de personas, en crecimiento respecto al año anterior.

La tasa de fecundidad era de 1,53 hijos por mujer en 2021, muy por debajo del nivel de reemplazo, y la esperanza de vida en el trienio 2020-2022 era de 78,6 años para los hombres y 82,6 para las mujeres. Como todas las sociedades europeas ricas, el Reino Unido envejece, y su crecimiento demográfico depende por completo del saldo migratorio.

9.2 Ciudades[editar]

Londres es, con enorme distancia, la mayor aglomeración: unos 9,0 millones de habitantes. Le siguen Birmingham, con unos 1,17 millones; Leeds, con unos 818.000; Glasgow, con unos 677.000; y Sheffield, con unos 592.000. Otras ciudades de primer orden son Mánchester, Liverpool, Bristol, Newcastle, Edimburgo, Cardiff y Belfast.

9.3 Composición de la población[editar]

El Reino Unido es una de las sociedades más diversas de Europa, resultado directo de su pasado imperial: la descolonización trajo a las antiguas metrópolis a población del Caribe, del subcontinente indio y de África occidental y oriental.

Según los censos de 2021 y 2022, la población se distribuía así: blancos, 83,05 % —de los que el 76,80 % se declaraba británico o irlandés y el 5,99 % de otro origen blanco, con polacos (1,26 %) y rumanos (0,83 %) como grupos destacados—; asiáticos, 8,60 %, con indios (2,88 %), pakistaníes (2,48 %), bangladesíes (0,97 %) y chinos (0,75 %); negros, 3,71 %; población de origen mixto, 2,68 %; y otros grupos, 1,96 %.

9.4 Lenguas[editar]

El inglés es la lengua de uso general y oficial de hecho. Junto a él sobreviven varias lenguas propias: el galés, con 538.300 hablantes declarados en Gales en el censo de 2021 (el 17,8 % de la población de tres años o más) y estatus oficial desde 2011; el gaélico escocés, hoy reducido a las Hébridas y a bolsas de las Tierras Altas; el irlandés y el escocés del Ulster en Irlanda del Norte; y el córnico, extinguido como lengua materna y en proceso de revitalización.

9.5 Religión[editar]

La secularización británica es una de las más rápidas del mundo desarrollado y los censos la documentan con precisión. En Inglaterra y Gales, el censo de 2021 registró por primera vez que menos de la mitad de la población se declaraba cristiana: 46,2 %, 27,5 millones de personas, frente al 59,3 % (33,3 millones) de 2011. Quienes decían no tener religión pasaron del 25,2 % (14,1 millones) al 37,2 % (22,2 millones) en una sola década.

Los musulmanes crecieron de 2,7 millones (4,9 %) a 3,9 millones (6,5 %), y los hindúes, de 818.000 (1,5 %) a 1,0 millón (1,7 %). Existen además comunidades sij, judía y budista de tamaño significativo, concentradas en determinadas zonas urbanas.

Pese a ello, la Iglesia de Inglaterra sigue siendo la iglesia establecida: el monarca es su gobernador supremo y veintitrés de sus obispos se sientan por derecho propio en la Cámara de los Lores. Escocia tiene su propia iglesia nacional, presbiteriana, y ni Gales ni Irlanda del Norte tienen iglesia establecida.

10. Educación y sanidad[editar]

La educación está descentralizada: cada una de las cuatro naciones tiene su propio sistema, sus propios exámenes y sus propias tasas universitarias. El sistema inglés se organiza en torno a los exámenes GCSE a los dieciséis años y los A-levels a los dieciocho. Las universidades británicas ocupan de forma sistemática los primeros puestos de los rankings internacionales —Oxford y Cambridge, fundadas en la Edad Media, junto a Imperial College, la London School of Economics, Edimburgo o St Andrews— y la educación superior es una de las grandes exportaciones invisibles del país, con centenares de miles de estudiantes extranjeros, muchos de ellos latinoamericanos y españoles.

La sanidad se organiza en torno al National Health Service (NHS), puesto en marcha el 5 de julio de 1948 en el Park Hospital de Davyhulme y gratuito en el punto de prestación. Se financia con el presupuesto general, en parte con las cotizaciones del National Insurance, y en torno a un 1 % con cargos a los pacientes por determinados servicios: en Inglaterra, quienes no están exentos pagan una tasa por las recetas. En rigor no es un sistema sino cuatro, creados por separado: NHS England, NHS Scotland, NHS Wales y el Health and Social Care de Irlanda del Norte, a los que se alude colectivamente como «el NHS». Es, junto con la BBC, la institución que los británicos citan con más frecuencia como motivo de orgullo nacional, y también una de las más tensionadas: las listas de espera, la falta de personal y la financiación son un asunto permanente de la agenda política.

11. Cultura[editar]

11.1 Literatura[editar]

La literatura en inglés escrita en las islas británicas es, junto con la de expresión española, una de las dos tradiciones más influyentes del mundo moderno. Su figura central es William Shakespeare (1564-1616), el autor más representado, traducido y citado de la historia, cuyo vocabulario y cuyas construcciones dramáticas siguen estructurando la ficción occidental cuatro siglos después.

A su alrededor se ordena un canon que atraviesa todos los géneros: Geoffrey Chaucer y John Milton en los orígenes; Jane Austen, las hermanas Brontë, Charles Dickens y Thomas Hardy en la novela del XIX; Robert Louis Stevenson y Arthur Conan Doyle en la aventura y el relato detectivesco; Oscar Wilde, Virginia Woolf, James Joyce —irlandés, pero inseparable de esta tradición— y T. S. Eliot en la modernidad; George Orwell y Aldous Huxley en la distopía política; J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis en la fantasía; Agatha Christie, una de las autoras más vendidas de todos los tiempos; y, ya en el cambio de siglo, J. K. Rowling y su serie de Harry Potter, uno de los mayores fenómenos editoriales que se recuerdan.

11.2 Música[editar]

Desde los años sesenta, el Reino Unido ha ejercido en la música popular una influencia que sólo Estados Unidos iguala. The Beatles y The Rolling Stones encabezaron la llamada invasión británica; después llegaron el rock progresivo de Pink Floyd, el hard rock de Led Zeppelin y Black Sabbath, la ópera rock de Queen, el punk de los Sex Pistols y The Clash, la new wave, el synth-pop de los ochenta, el britpop de Oasis y Blur, la electrónica de Manchester y Bristol, y una corriente ininterrumpida de artistas globales que llega hasta Arctic Monkeys, Adele, Ed Sheeran, Dua Lipa y One Direction.

En la música clásica destacan Henry Purcell, Georg Friedrich Händel —alemán de nacimiento y británico de adopción—, Edward Elgar, Gustav Holst y Benjamin Britten, y en la interpretación, orquestas y festivales como los Proms de Londres.

11.3 Cine, televisión y medios[editar]

El cine británico ha dado a Alfred Hitchcock y a Charles Chaplin —ambos emigrados a Hollywood—, a David Lean, a Ridley Scott y a Christopher Nolan, y a una escuela de intérpretes de formación teatral que domina el reparto de las grandes producciones internacionales. La franquicia de James Bond, iniciada en 1962, es una de las series cinematográficas más longevas del mundo.

En televisión, la BBC —heredera de la British Broadcasting Company fundada el 18 de octubre de 1922 y convertida en corporación el 1 de enero de 1927— es el modelo del que copiaron las radiotelevisiones públicas europeas y buena parte de las latinoamericanas. Financiada por un canon y no por publicidad en su servicio doméstico, ha exportado desde los documentales de naturaleza de David Attenborough hasta los formatos de concurso que se emiten en decenas de países. La prensa británica, del Times y el Guardian al periodismo sensacionalista de los tabloides, es otra de las exportaciones culturales del país, en las dos direcciones.

11.4 La lengua inglesa[editar]

La contribución cultural más determinante del Reino Unido no es una obra sino un idioma. El inglés es hoy la lengua franca de la ciencia, la aviación, el comercio internacional, internet y la diplomacia técnica. Que la lengua de un archipiélago de setenta millones de habitantes sea el segundo idioma de miles de millones de personas es consecuencia directa del imperio, primero, y del ascenso de Estados Unidos, después. Para el mundo hispanohablante esa es la relación cotidiana más importante con el Reino Unido: la enseñanza del inglés es una industria y una política pública en casi todos los países de América Latina y en España.

12. Deporte[editar]

El Reino Unido codificó, más que inventó, una porción asombrosa del deporte moderno. En sus escuelas y clubes del siglo XIX se escribieron los reglamentos del fútbol, el rugby, el tenis, el críquet, el golf —de origen escocés—, el boxeo moderno con las reglas del marqués de Queensberry, el bádminton, el squash, el tenis de mesa, el remo de competición, el hockey sobre hierba y el snooker. Esa es la razón por la que el vocabulario deportivo del español está lleno de anglicismos: gol, córner, penalti, fútbol, rugby, set, green, round, knock-out.

El fútbol es el deporte nacional y su liga, la Premier League, es la más vista del planeta. En fútbol, las cuatro naciones compiten por separado: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte tienen selecciones y federaciones propias, una excepción histórica que la FIFA respeta y que no existe en ningún otro Estado. En rugby el reparto es distinto y suele sorprender al lector hispanohablante: Inglaterra, Escocia y Gales tienen equipo propio, pero Irlanda compite como una sola selección de toda la isla, gobernada por la Irish Rugby Football Union, de modo que los jugadores norirlandeses juegan junto a los de la República. En los Juegos Olímpicos, en cambio, las cuatro naciones concurren juntas bajo el nombre de Team GB. Londres ha organizado los Juegos en tres ocasiones: 1908, 1948 y 2012.

Otras citas del calendario mundial son el torneo de tenis de Wimbledon, el más antiguo del circuito; el Abierto Británico de golf; el Torneo de las Seis Naciones de rugby, disputado por primera vez en 1883 como Home Nations Championship entre Inglaterra, Irlanda, Escocia y Gales, convertido en Cinco Naciones en 1910 con la entrada de Francia y en Seis Naciones en 2000 con la de Italia; y el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1, disciplina cuya industria está concentrada casi por completo en el llamado Motorsport Valley, en el centro de Inglaterra, donde tienen su sede la mayoría de las escuderías de la parrilla.

13. El Reino Unido y el mundo hispanohablante[editar]

La relación entre el Reino Unido y los países de lengua española es larga, densa y en buena medida conflictiva, y se ordena en cuatro planos.

El imperial. Durante tres siglos, Londres y Madrid fueron rivales directos por el control del Atlántico y del Caribe. De esa rivalidad salieron el corso y la piratería contra la Carrera de Indias, la toma de Gibraltar en 1704 y su cesión en el Tratado de Utrecht de 1713, la ocupación británica de La Habana en 1762 y las invasiones inglesas del Río de la Plata de 1806 y 1807, rechazadas por los propios criollos porteños en un episodio que suele considerarse el ensayo general de la independencia argentina.

El de las independencias. En el siglo XIX el Reino Unido pasó de adversario a socio interesado: reconoció pronto a las nuevas repúblicas, financió su deuda, tendió sus ferrocarriles y compró sus materias primas. La influencia británica en la infraestructura, la banca y el comercio exterior de Argentina, Chile, Uruguay, Perú y México durante todo el siglo fue tan grande que algunos historiadores han hablado de un imperio informal.

El de los contenciosos abiertos. Dos siguen vivos. Gibraltar es reclamado por España desde 1713 y su estatus se renegoció tras el Brexit, que dejó al Peñón fuera de la Unión Europea con una frontera terrestre que cruzan a diario miles de trabajadores. Las Islas Malvinas son reclamadas por Argentina, que las invadió el 2 de abril de 1982 y fue derrotada diez semanas después; la guerra costó cientos de vidas de ambos lados, precipitó el fin de la dictadura argentina y consolidó a Margaret Thatcher en el poder. Ninguna de las dos disputas está cerca de resolverse.

El humano. Españoles y latinoamericanos forman hoy comunidades numerosas en el Reino Unido, concentradas sobre todo en Londres, y el español es una de las lenguas extranjeras más estudiadas en las escuelas británicas. En sentido inverso, España es un destino turístico y residencial de primer orden para los británicos: la costa mediterránea y las islas concentran comunidades británicas permanentes de tamaño considerable, y el Brexit alteró de golpe el régimen de residencia y de asistencia sanitaria de todas ellas. Es, en el fondo, la paradoja de la relación: dos mundos que llevan cuatro siglos disputando y que nunca han dejado de necesitarse.