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China

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República Popular China
Nombre oficialRepública Popular China (中华人民共和国, Zhōnghuá Rénmín Gònghéguó)
CapitalPekín (Beijing)
Ciudad más pobladaShanghái
Idioma oficialChino estándar (putonghua), escrito en caracteres simplificados
Forma de gobiernoRepública socialista unitaria de partido único, dirigida por el Partido Comunista de China
PresidenteXi Jinping, desde marzo de 2013; secretario general del Partido Comunista desde noviembre de 2012 (en el cargo a agosto de 2026)
Primer ministroLi Qiang, desde marzo de 2023 (en el cargo a agosto de 2026)
Fundación de la República Popular1 de octubre de 1949, proclamada por Mao Zedong en la plaza de Tiananmen
SuperficieUnos 9.600.000 km² (cifra oficial china); tercer o cuarto país más extenso del mundo según cómo se contabilicen los territorios en disputa
Población1.404,89 millones de habitantes (Oficina Nacional de Estadística, 31 de diciembre de 2025)
PIB140,19 billones de yuanes en 2025, con un crecimiento del 5,0 % (Oficina Nacional de Estadística)
PIB per cápita99.665 yuanes en 2025 (Oficina Nacional de Estadística)
MonedaRenminbi, cuya unidad es el yuan (CNY, ¥)
Gentiliciochino, china
Huso horarioUTC+8 (CST, hora estándar de China, único para todo el país)
Código ISOCHN / CN
Dominio de internet.cn, .中国, .中國
Código telefónico+86
Divisiones de nivel provincial34 según la contabilidad oficial china (23 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipios y 2 regiones administrativas especiales)

1. Resumen[editar]

China, oficialmente República Popular China, es un país del este de Asia. Limita con catorce Estados —Afganistán, Bután, Corea del Norte, la India, Kazajistán, Kirguistán, Laos, Mongolia, Myanmar, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam—, el número más alto del mundo junto con Rusia, y tiene fachada marítima sobre los mares Amarillo, de Bohai, de China Oriental y de China Meridional.

Con 1.404,89 millones de habitantes al cierre de 2025 según su Oficina Nacional de Estadística, es el segundo país más poblado del planeta: perdió el primer puesto frente a la India en 2023, según las proyecciones de Naciones Unidas, y desde 2022 su población desciende cada año. Su territorio, de unos 9,6 millones de kilómetros cuadrados según la cifra oficial china, abarca desde los desiertos de Asia central hasta las selvas subtropicales del sur y desde las llanuras costeras hasta la meseta del Tíbet.

China es la segunda economía del mundo en términos nominales —140,19 billones de yuanes en 2025, algo más de veinte billones de dólares— y la primera medida en paridad de poder adquisitivo según el Fondo Monetario Internacional. Es también el mayor país manufacturero y el mayor exportador de mercancías del planeta, condiciones que alcanzó en 2010 y 2009 respectivamente y que conserva desde entonces.

Su historia escrita es una de las más largas del mundo: la escritura china documentada arranca en los huesos oraculares de la dinastía Shang, hacia el siglo XIII a. C., y la continuidad de esa tradición gráfica hasta los caracteres actuales no tiene equivalente. El país fue gobernado por dinastías imperiales desde el año 221 a. C., cuando Qin Shi Huang unificó los reinos combatientes, hasta la abdicación del último emperador en 1912. Tras una república convulsa, una invasión japonesa y una guerra civil, el Partido Comunista de China proclamó la República Popular el 1 de octubre de 1949. Desde las reformas iniciadas en 1978 bajo Deng Xiaoping, el país ha protagonizado el mayor y más rápido proceso de industrialización y reducción de la pobreza de la historia moderna.

Para el mundo hispanohablante, China dejó de ser un socio lejano hace ya dos décadas: es el primer o segundo destino de las exportaciones de la mayoría de los países sudamericanos, el comercio bilateral con América Latina superó por segundo año consecutivo el medio billón de dólares en 2025 y la relación tiene además una raíz histórica de cuatro siglos y medio, desde el Galeón de Manila hasta las comunidades chinas de Perú, Cuba y México.

2. Símbolos nacionales[editar]

Los tres símbolos del Estado chino —bandera, escudo e himno— fueron adoptados entre 1949 y 1950, en los meses inmediatamente anteriores y posteriores a la fundación de la República Popular, y están hoy regulados por leyes específicas de la Asamblea Popular Nacional. El artículo 141 de la Constitución vigente los enumera de forma expresa.

2.1 El nombre del país[editar]

En chino, el país se llama Zhōngguó (中国), literalmente "Estado del centro" o "Reino del medio": el primer carácter, zhōng, significa "central" o "medio", y el segundo, guó, "país" o "Estado". La expresión está documentada en textos tan antiguos como el Clásico de historia, del siglo VI a. C., y durante el periodo de los Reinos Combatientes designaba a los Estados de la Llanura Central frente a la periferia. Un término aún más antiguo, Huáxià (华夏), no se refería en origen a un país ni a una etnia, sino al conjunto de poblaciones consideradas civilizadas, por oposición a las tribus tenidas por bárbaras. La percepción del propio territorio como centro del mundo no fue exclusiva de China: varias civilizaciones de la Antigüedad compartieron esa concepción.

El nombre oficial completo, Zhōnghuá Rénmín Gònghéguó (中华人民共和国), combina Zhōnghuá —forma híbrida que une zhōng con huá, un término culto para "China" asociado a la idea de esplendor— con "República Popular". Ese mismo componente Zhōnghuá figura en la denominación oficial de los dos Estados que reclaman el nombre: tanto la República Popular China como la República de China, con sede en Taipéi, lo emplean.

El nombre europeo "China" no procede de ninguna de esas formas. La etimología más aceptada lo hace derivar del sánscrito Cīna (चीन), que a su vez remitiría al reino y después dinastía Qin (siglo III a. C.), el primero que unificó el territorio; la palabra llegó a las lenguas europeas por la vía persa y portuguesa, y su primer registro documentado en una lengua europea es de 1516, en el diario del explorador portugués Duarte Barbosa. En español convivió durante siglos con la designación "Catay", que Marco Polo aplicó al norte del país y que los europeos tardaron en identificar como el mismo lugar.[1]

2.2 La bandera[editar]

La bandera nacional es la llamada Bandera Roja de Cinco Estrellas (五星红旗, Wǔxīng Hóngqí): un paño rojo con una estrella amarilla grande en el cantón superior izquierdo y un arco de cuatro estrellas menores a su derecha, orientadas hacia ella. Su proporción es de 2:3.

El diseño fue elegido en un concurso público al que se presentaron miles de propuestas y que ganó Zeng Liansong, un modesto trabajador de Ruian, en la provincia de Zhejiang. La Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino aprobó la bandera el 27 de septiembre de 1949 y esta se izó por primera vez el 1 de octubre siguiente, en la ceremonia de proclamación de la República Popular.

La interpretación oficial sostiene que el rojo representa la revolución, la estrella grande el Partido Comunista de China y las cuatro pequeñas la unión del pueblo en torno a él. La versión original de Zeng incluía en la estrella grande la hoz y el martillo, que la comisión organizadora suprimió; y la lectura de las cuatro estrellas pequeñas como las cuatro clases sociales de la teoría de la "nueva democracia" (obreros, campesinos, pequeña burguesía y burguesía nacional patriótica), muy difundida, no forma parte del texto legal, que se limita a describir el diseño.

2.3 El escudo[editar]

El emblema nacional fue adoptado el 20 de septiembre de 1950. Muestra, sobre fondo rojo, la puerta de Tiananmen —la entrada meridional de la Ciudad Prohibida y escenario de la proclamación de 1949— bajo cinco estrellas amarillas idénticas a las de la bandera, rodeada todo ello por una orla de espigas de trigo y arroz y, en la base, una rueda dentada. Las espigas simbolizan al campesinado y la rueda dentada a la clase obrera.

El diseño fue elaborado por un equipo de la Universidad de Tsinghua dirigido por el arquitecto Liang Sicheng —hijo del reformista Liang Qichao— con la participación de Lin Huiyin, la primera arquitecta china titulada, junto con una propuesta paralela del equipo de la Academia Central de Bellas Artes. La versión final combinó elementos de ambas.

2.4 El himno nacional[editar]

El himno es la Marcha de los Voluntarios (义勇军进行曲, Yìyǒngjūn Jìnxíngqǔ), con letra del dramaturgo Tian Han y música del compositor Nie Er. Nació en 1935 como canción principal de la película Hijos e hijas en tiempos de tormenta, ambientada en la resistencia contra la invasión japonesa de Manchuria, y se convirtió espontáneamente en canto de movilización durante la guerra.

La Conferencia Consultiva Política lo adoptó como himno provisional el 27 de septiembre de 1949, junto con la bandera. Durante la Revolución Cultural, con Tian Han encarcelado y muerto en prisión en 1968, la letra dejó de cantarse en público; en 1978 se aprobó un texto alternativo que mencionaba a Mao Zedong y al Partido, y en 1982 la Asamblea Popular Nacional restableció la letra original de Tian Han. El himno quedó incorporado a la Constitución mediante la reforma de marzo de 2004 y su uso está regulado desde 2017 por una Ley del Himno Nacional que sanciona las interpretaciones deliberadamente distorsionadas.

3. Historia[editar]

3.1 Los orígenes y las primeras dinastías[editar]

Los restos de homínidos hallados en el territorio chino son antiquísimos: la evidencia arqueológica sitúa la llegada de los primeros hace unos 2,25 millones de años. El llamado Hombre de Pekín, ejemplar de Homo erectus descubierto en Zhoukoudian en los años veinte del siglo XX, se data en torno a los 700.000 años, con un intervalo publicado de entre 680.000 y 780.000; vivía de la caza y la recolección, usaba el fuego y fabricaba herramientas de piedra. En el mismo yacimiento aparecieron después restos de Homo sapiens fechados entre 18.000 y 11.000 a. C. En Liujiang, en Guangxi, se halló un cráneo atribuido a un humano moderno con una antigüedad aproximada de 67.000 años, cuya datación sigue siendo discutida entre especialistas.[2] La agricultura del mijo en el norte y del arroz en el valle del Yangtsé aparece en el neolítico, y culturas como Yangshao y Longshan dejaron cerámica y asentamientos amurallados desde el V milenio a. C.

Antes de la primera dinastía, la narrativa tradicional sitúa un gran diluvio y el periodo de los Tres Augustos —Fu Xi, Huang Di y Shen Nong—, personajes míticos a los que la tradición atribuye la invención de la escritura, la medicina y la agricultura.

La historiografía tradicional china abre la sucesión dinástica con la dinastía Xia. Su datación depende de la cronología que se adopte y las dos que circulan no coinciden: la propuesta por el Proyecto de Cronología Xia-Shang-Zhou la sitúa aproximadamente entre 2070 y 1600 a. C., mientras que la cronología tradicional, transmitida por los textos clásicos, fija su comienzo hacia 2205 a. C. Este artículo no arbitra entre ambas, porque la propia base cronológica es insegura antes del año 841 a. C. Su existencia histórica sigue siendo discutida: el yacimiento de Erlitou, en Henan, se corresponde cronológicamente con esa etapa, pero no ha aparecido escritura que permita identificar al Estado que describen las fuentes posteriores.

La primera dinastía documentada con escritura propia es la Shang (h. 1600-1046 a. C.), asentada a orillas del río Amarillo y conocida sobre todo por los huesos oraculares: omóplatos de buey y caparazones de tortuga con inscripciones adivinatorias, descubiertos en Anyang a finales del siglo XIX, que constituyen el testimonio más antiguo del sistema de escritura chino. La sucedió la Zhou (1046-256 a. C.), la más larga de la historia china, bajo la cual se formularon el concepto del Mandato del Cielo —la legitimidad del gobernante como delegación revocable— y, en su tramo final, el pensamiento clásico: Confucio (h. 551-479 a. C.), Laozi, Mozi, Mencio y los legistas escribieron durante los periodos de Primaveras y Otoños y de los Reinos Combatientes, una etapa de fragmentación política y extraordinaria fecundidad intelectual que la tradición llama de las "cien escuelas de pensamiento". Entre los siglos V y III a. C., durante los Reinos Combatientes, el territorio quedó repartido entre siete Estados soberanos, cada uno con su propio rey, sus ministros y su ejército.

Las dataciones absolutas anteriores al año 841 a. C. no son seguras. El Proyecto de Cronología Xia-Shang-Zhou, impulsado por el gobierno chino entre 1996 y 2000, propuso el marco de fechas hoy más citado, pero sus conclusiones fueron cuestionadas por parte de la comunidad académica internacional y no gozan de consenso pleno.

3.2 La unificación imperial: Qin y Han (221 a. C.-220 d. C.)[editar]

En 221 a. C., el rey del Estado de Qin completó la conquista de los seis reinos rivales y se proclamó Qin Shi Huang, "primer emperador". Su reinado, brevísimo, fijó buena parte del molde institucional posterior: unificación de la escritura, de los pesos y medidas, del ancho de los ejes de los carros y del sistema de correos; sustitución de los feudos por comandancias administradas por funcionarios nombrados desde el centro; y unión de las murallas defensivas del norte en un sistema continuo, antecedente remoto de la Gran Muralla.

De su tumba, cerca de la actual Xi'an, procede el hallazgo arqueológico chino más célebre del siglo XX: el ejército de terracota, más de seis mil figuras de guerreros de tamaño natural encontradas en marzo de 1974 por campesinos que excavaban un pozo en Lintong.

La dinastía Qin cayó a los pocos años de la muerte de su fundador y fue reemplazada por la Han (206 a. C.-220 d. C.), bajo la cual el imperio se consolidó, el confucianismo se convirtió en doctrina de Estado, el territorio se amplió mediante campañas militares en Corea, Vietnam, Mongolia y Asia central, y se abrieron las rutas comerciales terrestres hacia el oeste que el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen bautizaría en el siglo XIX como la Ruta de la Seda. La identificación es tan fuerte que el grupo étnico mayoritario del país se llama todavía hoy han.

3.3 División, reunificación y el esplendor Tang (220-907)[editar]

La caída de los Han abrió casi cuatro siglos de fragmentación —los Tres Reinos, la dinastía Jin, destruida por el levantamiento conocido como el de los cinco bárbaros, y las dinastías del Norte y del Sur— durante los cuales el budismo, llegado de la India, se difundió por todo el territorio y produjo los grandes conjuntos rupestres de Yungang, Longmen y Mogao.

La dinastía Sui (581-618) reunificó el país y emprendió la obra hidráulica más ambiciosa de la China premoderna, el Gran Canal, que unió el valle del Yangtsé con el norte y que la UNESCO inscribió como patrimonio mundial en 2014. Su caída la precipitó la derrota en la guerra Goguryeo-Sui, librada contra el reino coreano entre 598 y 614. La siguió la Tang (618-907), considerada por la tradición china la edad de oro del imperio: su capital, Chang'an (la actual Xi'an), fue probablemente la ciudad más poblada del mundo; los exámenes imperiales se consolidaron como vía de acceso a la función pública; y la poesía de Li Bai y Du Fu fijó el canon literario chino. Fue también el periodo del único reinado femenino en propiedad de la historia china, el de la emperatriz Wu Zetian (690-705). Los Tang recuperaron el control de las regiones occidentales y reabrieron la Ruta de la Seda, que volvió a interrumpirse con la rebelión de An Lushan, en el siglo VIII, el punto de inflexión del que la dinastía nunca se recuperó del todo.

3.4 Song, Yuan y Ming (960-1644)[editar]

Mientras el sur quedaba en manos chinas, el norte lo gobernaron dinastías de origen estepario: los kitán fundaron la dinastía Liao en 907 y los yurchen la dinastía Jin tras derrocarla en 1125.

La dinastía Song (960-1279) fue un periodo de florecimiento técnico y económico: se generalizaron la imprenta de tipos móviles —atribuida a Bi Sheng hacia 1040—, el papel moneda, la brújula magnética aplicada a la navegación y la pólvora con usos militares. Tres de las llamadas cuatro grandes invenciones de China (papel, imprenta, pólvora y brújula) alcanzaron entonces su forma madura. Los Song fueron el primer gobierno del mundo en emitir papel moneda y el primer gobierno chino en mantener una fuerza naval permanente. Entre los siglos X y XI la población se duplicó hasta rondar los cien millones de habitantes, impulsada por la expansión del cultivo del arroz en el centro y el sur. Su debilidad militar los dejó expuestos a los yurchen, que en 1127 capturaron al emperador Song Huizong y la capital y obligaron a la corte a replegarse al sur.

En 1271, Kublai Kan fundó la dinastía Yuan, y en 1279 los mongoles completaron la conquista al someter los últimos restos de los Song: fue la primera dinastía de origen extranjero que gobernó toda China, y a su corte llegó, según su propio relato, el veneciano Marco Polo. El coste demográfico de la conquista fue enorme: se estima que la población descendió de unos ciento veinte millones antes de la invasión a cerca de sesenta millones en el censo de 1300.[3] En 1368, Zhu Yuanzhang derrotó a los Yuan y fundó la dinastía Ming (1368-1644), que trasladó la capital de Nankín a Pekín, construyó la Ciudad Prohibida (terminada en 1420) y levantó la Gran Muralla en la forma monumental de ladrillo y piedra que hoy se visita.

Entre 1405 y 1433, el almirante Zheng He dirigió siete grandes expediciones marítimas que alcanzaron el sudeste asiático, la India, la península arábiga y la costa oriental de África, con flotas de dimensiones sin parangón en la época. La corte las interrumpió y China dejó de proyectarse por mar poco antes de que las armadas europeas iniciaran su expansión.

3.5 La dinastía Qing (1644-1912)[editar]

En 1644, Pekín cayó en manos de las fuerzas rebeldes encabezadas por Li Zicheng y el último emperador Ming, Chongzhen, se quitó la vida cuando la ciudad fue tomada. Los manchúes del noreste, aliados con el general Ming Wu Sangui, derrocaron a la efímera dinastía Shun de Li Zicheng y fundaron la dinastía Qing, la última del imperio. Bajo los largos reinados de Kangxi (1661-1722) y Qianlong (1735-1796) el territorio alcanzó su máxima extensión histórica —el máximo se sitúa hacia 1820—, incorporando Mongolia, el Tíbet, Xinjiang y Taiwán, y la población pasó de unos 150 millones a más de 400 millones, en buena medida gracias a los cultivos americanos —maíz, patata, boniato, cacahuete— llegados a través del comercio del Pacífico.

El siglo XIX invirtió la trayectoria. El comercio del opio, introducido masivamente por comerciantes británicos para equilibrar su déficit en la compra de té y seda, desembocó en la Primera Guerra del Opio (1839-1842), que China perdió. El Tratado de Nankín de 1842 abrió cinco puertos al comercio extranjero y cedió Hong Kong al Reino Unido. Fue el primero de una serie que la historiografía china llama de tratados no equitativos: además de las indemnizaciones, impusieron la extraterritorialidad, que sustraía a los extranjeros residentes de la jurisdicción de los tribunales chinos. La Segunda Guerra del Opio (1856-1860) terminó con el saqueo e incendio del Palacio de Verano por tropas británicas y francesas.

A la presión externa se sumaron rebeliones internas de magnitud extraordinaria. La rebelión Taiping (1850-1864), encabezada por Hong Xiuquan, se considera uno de los conflictos más mortíferos de la historia: las estimaciones académicas más citadas hablan de entre veinte y treinta millones de muertos, aunque el rango es amplio y discutido por la escasez de registros fiables. No fue la única: las guerras entre los clanes punti y hakka, la rebelión Nian, la rebelión Miao, la rebelión Panthay y la rebelión de los dunganes asolaron regiones enteras en el mismo medio siglo. La primera guerra sino-japonesa de 1894-1895 eliminó la influencia de los Qing sobre la península de Corea y costó a China la isla de Taiwán, y la rebelión de los bóxers (1899-1901) —un levantamiento contra la influencia extranjera— acabó con la ocupación de Pekín por una alianza de ocho potencias y una indemnización que hipotecó las finanzas imperiales.

A los conflictos armados se sumaron las catástrofes naturales. La hambruna del norte de China de 1876-1879 costó la vida a entre nueve y trece millones de personas, y el hambre y la guerra dispararon la emigración: la mayor parte de los primeros inmigrantes chinos en el Perú, Cuba y México salió del país en ese contexto, un proceso que se detalla más abajo.

En 1898, el emperador Guangxu promovió un programa de reformas para establecer una monarquía constitucional moderna —los llamados Cien Días de Reforma—, pero fue apartado del poder por la emperatriz viuda Ci Xi, quien sin embargo impulsó después la introducción del telégrafo y el ferrocarril y la abolición de prácticas tradicionales como el vendaje de los pies.

El conjunto de este periodo —de la Primera Guerra del Opio a 1949— se enseña en China con la expresión "siglo de la humillación" (百年国耻), un marco interpretativo que sigue siendo central en el discurso político y educativo del país.

3.6 La República de China (1912-1949)[editar]

La Revolución de Xinhai, iniciada con el levantamiento de Wuchang el 10 de octubre de 1911, derribó a la dinastía Qing. La República de China se proclamó el 1 de enero de 1912 con Sun Yat-sen como presidente provisional, y el emperador niño Puyi abdicó el 12 de febrero de 1912, poniendo fin a más de dos milenios de gobierno imperial.

La república no logró estabilizarse. Sun Yat-sen cedió la presidencia al general Yuan Shikai, antiguo militar de los Qing, que en 1915 llegó a proclamarse emperador de China; la condena generalizada y la oposición de su propio ejército lo forzaron a abdicar y a restablecer la república a los pocos meses. Tras su muerte en 1916, el país se fragmentó en la llamada era de los caudillos militares: el gobierno con sede en Pekín conservaba el reconocimiento internacional, pero carecía de poder real sobre la mayor parte del territorio. El Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919 —protestas estudiantiles contra las cláusulas del Tratado de Versalles que traspasaban a Japón los antiguos privilegios alemanes en Shandong— catalizó una renovación intelectual profunda y sirvió de caldo de cultivo político: el Partido Comunista de China se fundó en Shanghái en julio de 1921, con fecha oficial el día 1.

Entre 1927 y 1937, el Kuomintang de Chiang Kai-shek unificó nominalmente el país desde Nankín mediante la campaña militar y política conocida como la Expedición del Norte, trasladó allí la capital y aplicó la Tutela Política, la etapa de desarrollo institucional prevista en la doctrina de los Tres Principios del Pueblo (San-min) de Sun Yat-sen como paso previo a una democracia plena. En paralelo persiguió a los comunistas, que en 1934-1935 realizaron la Larga Marcha, una retirada de miles de kilómetros hasta Yan'an, en Shaanxi, en la que Mao Zedong consolidó su liderazgo. La invasión japonesa de Manchuria y el incidente de Xi'an de 1936 —el secuestro de Chiang Kai-shek por sus propios generales para forzarle a pactar con los comunistas— reorientaron el esfuerzo militar hacia el Japón.

3.7 La guerra con Japón y la guerra civil (1937-1949)[editar]

La invasión japonesa a gran escala comenzó el 7 de julio de 1937 con el incidente del puente de Marco Polo, aunque Japón ocupaba Manchuria desde 1931. La Segunda Guerra Sino-Japonesa fue el teatro asiático de la Segunda Guerra Mundial y uno de los más destructivos: en el conjunto del conflicto murieron cerca de veinte millones de civiles chinos. La toma de Nankín en diciembre de 1937 estuvo seguida de una matanza masiva de civiles y prisioneros cuya cifra de víctimas sigue siendo objeto de disputa historiográfica y diplomática entre China y Japón.[4]

Tras la rendición de Japón en agosto de 1945 se reanudó la guerra civil entre el Kuomintang y el Partido Comunista. Taiwán, junto con las islas Pescadores, pasó entonces al control administrativo de la República de China, que reclamó de inmediato su soberanía. En 1947 se promulgó un mandato constitucional que los disturbios en muchas provincias impidieron aplicar plenamente en la China continental. Los comunistas vencieron, y el 1 de octubre de 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular China desde la puerta de Tiananmen. El gobierno de Chiang Kai-shek se replegó a Taiwán, donde la República de China mantuvo su estructura estatal.

3.8 La era de Mao (1949-1976)[editar]

Los primeros años de la República Popular combinaron la reforma agraria, la nacionalización de la industria y la adopción del modelo soviético de planificación con la participación china en la Guerra de Corea (1950-1953), a la que envió los llamados Voluntarios del Pueblo. En Occidente, el nuevo régimen fue conocido durante esa etapa como "China comunista" o "China roja", denominaciones hoy en desuso.

En 1950, el Ejército Popular de Liberación tomó la isla de Hainan, en poder de la República de China, y entró en el Tíbet, donde derrotó al ejército tibetano. Las dos lecturas del episodio siguen enfrentadas: para la posición china, el Tíbet formaba parte del territorio nacional desde las dinastías Yuan, Ming y Qing, y la operación restableció la administración central; para la posición tibetana, el Tíbet había declarado su independencia en 1913 bajo el decimotercer dalái lama y lo ocurrido fue una anexión por la fuerza.[5]

La población casi se duplicó bajo el liderazgo de Mao, de unos quinientos cincuenta a más de novecientos millones de habitantes, en parte por una política oficial que durante años fomentó la natalidad.

En 1958 Mao lanzó el Gran Salto Adelante, un plan de industrialización acelerada y colectivización total del campo que provocó una hambruna de dimensiones catastróficas entre 1959 y 1961. Las estimaciones de mortalidad varían enormemente según la metodología y la fuente: los estudios demográficos publicados desde los años ochenta sitúan el exceso de muertes en un rango que va de unos quince millones a más de cuarenta, y no existe una cifra consensuada. El propio Partido reconoció el fracaso de la política en su balance histórico de 1981. En esos mismos años fueron ejecutados entre uno y dos millones de líderes campesinos, acusados de estar «en contra de la revolución».

Entre 1966 y 1976 se desarrolló la Revolución Cultural, una movilización política impulsada por Mao contra sus rivales internos —y alimentada por el temor a una deriva revisionista como la que atribuía a la Unión Soviética tras la ruptura sino-soviética— que cerró universidades, envió a millones de jóvenes al campo, destruyó bienes patrimoniales y llevó a la persecución de cuadros del Partido, intelectuales y profesionales. La resolución del Comité Central de 1981 la calificó oficialmente de "grave error de dirección" y responsabilizó de ella a Mao, aunque manteniendo una valoración global positiva de su figura.

En plena división con Moscú, el régimen rompió su aislamiento diplomático. En octubre de 1971 la República Popular sustituyó a la República de China en las Naciones Unidas y ocupó su puesto de miembro permanente del Consejo de Seguridad, y en febrero de 1972 Mao y el primer ministro Zhou Enlai recibieron en Pekín al presidente estadounidense Richard Nixon, primer paso del deshielo que desembocaría en el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Estados Unidos en 1979.

Mao murió el 9 de septiembre de 1976. Semanas después fue detenida la llamada Banda de los Cuatro, encabezada por su viuda Jiang Qing, lo que cerró el periodo.

3.9 La reforma y apertura (1978-1992)[editar]

El Tercer Pleno del XI Comité Central, reunido en diciembre de 1978, marcó el giro. Bajo la dirección de Deng Xiaoping, China inició la política de "reforma y apertura" (改革开放): descolectivización de la agricultura mediante el sistema de responsabilidad familiar, autonomía de gestión para las empresas estatales, apertura a la inversión extranjera y creación en 1980 de las primeras zonas económicas especiales en Shenzhen, Zhuhai, Shantou y Xiamen. Shenzhen, un conjunto de aldeas pesqueras junto a Hong Kong, se convirtió en pocas décadas en una metrópoli de más de diecisiete millones de habitantes.

El proceso no fue lineal. En la primavera de 1989, manifestaciones estudiantiles que reclamaban reformas políticas y medidas contra la corrupción ocuparon la plaza de Tiananmen y se extendieron a otras ciudades. El gobierno declaró la ley marcial y el 4 de junio de 1989 el Ejército Popular de Liberación despejó por la fuerza el centro de Pekín. El número de víctimas nunca ha sido establecido de forma independiente: las autoridades chinas dieron cifras de algunos centenares de muertos, en su mayoría atribuidos a los enfrentamientos, mientras que estimaciones de organizaciones de derechos humanos, de la Cruz Roja y de documentos diplomáticos desclasificados apuntan a cifras muy superiores. El episodio está sujeto a censura en China y sigue siendo un punto de fricción en las relaciones del país con las democracias occidentales.

Tras un periodo de repliegue, el viaje al sur de Deng Xiaoping en 1992 relanzó las reformas y consolidó la fórmula del "socialismo con características chinas" y de la "economía socialista de mercado".

3.10 De la transferencia de Hong Kong al ingreso en la OMC (1997-2012)[editar]

Hong Kong volvió a la soberanía china el 1 de julio de 1997 y Macao el 20 de diciembre de 1999, en ambos casos bajo la fórmula de "un país, dos sistemas" formulada por Deng, que preveía el mantenimiento de sus sistemas económicos y jurídicos durante cincuenta años.

El 11 de diciembre de 2001, China ingresó en la Organización Mundial del Comercio, culminando quince años de negociaciones. El acceso preferente a los mercados desarrollados aceleró un crecimiento que se mantuvo durante años en cifras de dos dígitos y convirtió al país en la fábrica del mundo. En 2010 superó a Japón como segunda economía mundial en términos nominales.

Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 funcionaron como presentación internacional de esa transformación. Ese mismo año, un terremoto en Wenchuan (Sichuan) causó decenas de miles de muertos y puso a prueba la capacidad de respuesta del Estado.

3.11 La era de Xi Jinping (desde 2012)[editar]

Xi Jinping fue elegido secretario general del Partido Comunista en el XVIII Congreso, en noviembre de 2012, y presidente de la República en marzo de 2013. Su mandato ha estado marcado por una campaña anticorrupción de gran alcance, que ha sancionado a millones de cuadros, por una centralización del poder en el Partido y en su propia figura, y por una política exterior más asertiva.

En 2013 anunció la Iniciativa de la Franja y la Ruta, un vasto programa de inversión en infraestructuras y conectividad presentado en Kazajistán (el "cinturón económico") y en Indonesia (la "ruta marítima"). En 2018, una reforma constitucional suprimió el límite de dos mandatos para el cargo de presidente de la República, y en el XX Congreso de octubre de 2022 Xi obtuvo un tercer mandato como secretario general, rompiendo la norma sucesoria implícita desde los años noventa. El "Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era" figura desde 2017 en los estatutos del Partido y desde 2018 en la Constitución.

En diciembre de 2019 se detectaron en Wuhan los primeros casos de la enfermedad que la OMS denominaría COVID-19. China aplicó durante casi tres años una política de contención estricta —confinamientos masivos, rastreo digital y cierre de fronteras— conocida como "cero COVID", que abandonó de forma abrupta en diciembre de 2022.

3.12 China contemporánea[editar]

En noviembre de 2020, el gobierno anunció que había erradicado la pobreza extrema rural según su propio umbral nacional, tras un programa de "alivio focalizado de la pobreza"; instituciones internacionales han señalado que ese umbral es inferior al que el Banco Mundial aplica a los países de renta media alta, de modo que la cifra debe leerse con su definición específica.

La economía de la segunda mitad de la década de 2020 ha estado condicionada por la crisis del sector inmobiliario —con la suspensión de pagos del promotor Evergrande en 2021 como punto de inflexión—, por la debilidad del consumo interno y por las restricciones tecnológicas impuestas por Estados Unidos y sus aliados sobre semiconductores avanzados y equipos de litografía. Aun así, el país alcanzó su objetivo de crecimiento en 2025, con un 5,0 % y un PIB que superó por primera vez los 140 billones de yuanes.

El XV Plan Quinquenal (2026-2030) fue aprobado por la Asamblea Popular Nacional el 12 de marzo de 2026, junto con los objetivos a largo plazo hasta 2035. Sus ejes declarados son la autosuficiencia tecnológica en sectores considerados estratégicos —semiconductores, aviación, software, equipamiento avanzado, energía—, la ampliación de la demanda interna y la consolidación de cadenas de suministro propias. El XXI Congreso del Partido Comunista está previsto para la segunda mitad de 2027.

4. Geografía[editar]

4.1 Relieve[editar]

China ocupa unos 9,6 millones de kilómetros cuadrados y es el tercer o el cuarto país más extenso del mundo según el criterio que se aplique.[6] Sus fronteras terrestres suman 22.117 kilómetros, las más largas del mundo compartidas con catorce Estados, y su litoral sobre el Pacífico alcanza los 14.500 kilómetros. Las grandes cordilleras del Himalaya, el Karakórum, el Pamir y el Tian Shan la separan del sur y del centro de Asia y explican en buena medida el aislamiento histórico de su meseta occidental.

El relieve chino desciende en tres grandes escalones de oeste a este. El primero es la meseta del Tíbet o Qinghai-Tíbet, con una altitud media superior a los 4.000 metros, llamada a menudo "el techo del mundo": allí se levanta el Everest, denominado en chino Qomolangma, cuya altura, cifrada tradicionalmente en 8.848 metros, fue fijada en 8.848,86 metros por un anuncio conjunto de China y Nepal el 8 de diciembre de 2020. El segundo escalón lo forman las mesetas y cuencas intermedias —la meseta de Loess, la cuenca de Sichuan, la meseta de Yunnan-Guizhou, la cuenca del Tarim con el desierto de Taklamakán y el desierto de Gobi—. El tercero son las llanuras costeras del este, donde se concentra la mayor parte de la población y de la actividad económica.

El punto más bajo del país es la depresión de Turfán, en Xinjiang, a unos 154 metros bajo el nivel del mar. Alrededor de dos tercios del territorio son montañosos, con altiplanos o accidentados, lo que explica la extrema concentración demográfica en el este: la densidad media del país, de unos 148,4 habitantes por kilómetro cuadrado, esconde diferencias enormes entre la llanura oriental y las mesetas occidentales.

4.2 Ríos[editar]

El Yangtsé (长江, Chang Jiang, "río largo") es el río más largo de Asia y el tercero del mundo —por detrás del Amazonas y el Nilo—, con unos 6.300 kilómetros. Su cuenca concentra buena parte de la agricultura y la industria del país, y sobre su curso se levanta la presa de las Tres Gargantas, la mayor central hidroeléctrica del mundo por potencia instalada, con 22.500 megavatios repartidos en 32 turbinas principales y terminada en 2012. Su construcción obligó al traslado de más de un millón de personas y sumergió centenares de localidades y yacimientos arqueológicos.

El río Amarillo (黄河, Huang He), de unos 5.464 kilómetros y sexto del mundo por longitud en la mayoría de las listas, atraviesa la meseta de Loess y arrastra la mayor carga de sedimentos de cualquier gran río del mundo, lo que ha provocado a lo largo de la historia inundaciones devastadoras y desplazamientos de su curso; la tradición lo llama a la vez "cuna de la civilización china" y "pesar de China". El río Perla (Zhu Jiang) drena el delta industrial del sur, la región metropolitana continua más poblada del planeta.

4.3 Clima[editar]

China abarca desde el clima continental frío y seco del noreste hasta el tropical de la isla de Hainan. El rasgo dominante es el monzón: en verano, los vientos húmedos del Pacífico llevan lluvias intensas al sur y al este; en invierno, el aire frío y seco de Siberia baja hacia el sur. Esa alternancia condiciona la agricultura, provoca inundaciones estivales recurrentes en las cuencas del Yangtsé y del río Amarillo y sequías en el norte. Para corregir ese desequilibrio hídrico entre un sur húmedo y un norte árido, el país ha emprendido el proyecto de trasvase sur-norte, una de las obras hidráulicas de mayor escala jamás construidas, que conduce agua del Yangtsé hacia la llanura septentrional y el área de Pekín.

El cambio climático afecta a China de manera directa: retroceso de los glaciares del Tíbet —que alimentan a los grandes ríos de buena parte de Asia—, olas de calor cada vez más intensas en el valle del Yangtsé y subida del nivel del mar en deltas densamente poblados.

4.4 Biodiversidad[editar]

China es uno de los países considerados "megadiversos". Su fauna incluye especies emblemáticas como el panda gigante, símbolo nacional y de la conservación en todo el mundo, cuya población silvestre fue estimada en 1.864 ejemplares por el cuarto censo nacional del panda, publicado en 2015; la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza reclasificó la especie de "en peligro" a "vulnerable" en 2016, y las autoridades chinas hicieron lo propio en 2021. Otras especies características son el mono dorado, el ibis crestado, la grulla de coronilla roja, el tigre siberiano y el cocodrilo chino.

Desde 2021, el país ha reorganizado su protección en un sistema de parques nacionales, cuyo primer grupo incluye el de Sanjiangyuan (nacimiento del Yangtsé, el río Amarillo y el Mekong), el del Panda Gigante y el del Tigre y el Leopardo del Noreste.

4.5 Energía y medio ambiente[editar]

China es a la vez el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero en términos absolutos y, con diferencia, el mayor instalador de capacidad renovable del planeta. Según la Oficina Nacional de Estadística, a finales de 2025 la potencia eléctrica instalada del país alcanzaba 3.891,34 gigavatios, un 16,1 % más que el año anterior, de los cuales 1.201,73 GW correspondían a la energía solar (+35,4 %) y 640,01 GW a la eólica (+22,9 %). Son ambas las mayores flotas solar y eólica del mundo.

El gobierno se ha comprometido a alcanzar el pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060, objetivos anunciados por Xi Jinping ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2020. Al mismo tiempo, el carbón sigue siendo la principal fuente primaria del país. La contaminación atmosférica de las grandes ciudades, muy grave en la primera mitad de la década de 2010, se ha reducido de forma apreciable tras el plan de acción contra la polución del aire iniciado en 2013, aunque los niveles siguen por encima de las directrices de la Organización Mundial de la Salud. Sobre energías renovables, China concentra además la mayor parte de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares, baterías y turbinas.

5. Política y gobierno[editar]

5.1 El Partido Comunista de China[editar]

El sistema político chino se organiza en torno al Partido Comunista de China (PCCh), cuya posición dirigente está recogida en el preámbulo y en el artículo 1 de la Constitución. Al cierre de 2025, el Partido declaraba 101,28 millones de afiliados, un 1 % más que el año anterior, de los cuales 31,91 millones eran mujeres (31,5 %) y 7,87 millones pertenecían a minorías étnicas (7,8 %), según la estadística difundida en junio de 2026 antes del 105.º aniversario de su fundación.

La estructura formal culmina en el Congreso Nacional, que se reúne cada cinco años y elige un Comité Central; este designa al Buró Político y a su Comité Permanente, integrado desde el XX Congreso por siete miembros y encabezado por el secretario general. En la práctica, ese cargo —no la presidencia del Estado— es el vértice del poder chino. Xi Jinping acumula además la presidencia de la Comisión Militar Central, que dirige el Ejército Popular de Liberación, formalmente fuerza armada del Partido y no del Estado.

5.2 Las instituciones del Estado[editar]

La Constitución define al país como un Estado socialista de dictadura democrática popular, dirigido por la clase obrera y basado en la alianza de obreros y campesinos. Sobre ese enunciado se levanta la arquitectura institucional que sigue.

La Asamblea Popular Nacional es, según la Constitución, el órgano supremo del poder estatal. Sus casi tres mil diputados son elegidos de forma indirecta por las asambleas provinciales para mandatos de cinco años y se reúnen en sesión plenaria una vez al año, habitualmente en marzo; entre sesiones actúa su Comité Permanente, presidido desde 2023 por Zhao Leji. La Asamblea aprueba las leyes, el presupuesto y los planes quinquenales, y elige al presidente de la República.

El presidente de la República —Xi Jinping desde 2013— es jefe del Estado, y el vicepresidente es Han Zheng, en el cargo desde el 10 de marzo de 2023. El Consejo de Estado, encabezado por el primer ministro (Li Qiang desde marzo de 2023), ejerce las funciones de gobierno. Existe además un órgano consultivo, la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, que reúne a los ocho partidos legalmente reconocidos además del PCCh y a personalidades sin filiación, y que preside Wang Huning. Los ocho partidos menores aceptan estatutariamente la dirección del Partido Comunista, de modo que el sistema no es competitivo.

El poder judicial lo encabezan el Tribunal Popular Supremo y la Fiscalía Popular Suprema, ambos responsables ante la Asamblea Popular Nacional. En los últimos años se han impulsado reformas dirigidas a profesionalizar la judicatura y a aumentar la transparencia procesal —publicación de sentencias, tribunales especializados, sistema de responsabilidad del juez ponente—, pero el grado de independencia efectiva de los tribunales respecto del Partido sigue siendo objeto de discusión internacional.

5.3 Las divisiones administrativas[editar]

La contabilidad oficial china enumera 34 divisiones de nivel provincial, que se reparten así:

Tipo Número Ejemplos
Provincias 23 Guangdong, Sichuan, Henan, Shandong, Taiwán (reclamada)
Regiones autónomas 5 Xinjiang, Tíbet, Mongolia Interior, Guangxi, Ningxia
Municipios de administración directa 4 Pekín, Shanghái, Tianjin, Chongqing
Regiones administrativas especiales 2 Hong Kong, Macao
Total 34

La suma de las filas —23 + 5 + 4 + 2— da los 34 de la contabilidad oficial. De ellas, el gobierno de Pekín administra efectivamente 31 unidades del continente más las dos regiones especiales: la provincia de Taiwán figura en la lista como reclamación, no como territorio administrado. Esa distinción explica por qué unas fuentes hablan de 22 provincias y otras de 23: la primera cifra cuenta las que Pekín administra y la segunda incluye además Taiwán. Las dos son correctas dentro de su propio criterio, y conviene comprobar cuál usa cada fuente antes de compararlas.

Por debajo del nivel provincial, el país se organiza en prefecturas, distritos o condados, y cantones o poblados, en una estructura de cuatro o cinco escalones según los territorios.

5.4 Hong Kong y Macao[editar]

Las dos regiones administrativas especiales conservan sistemas jurídicos y económicos distintos del continental, moneda propia —el dólar de Hong Kong y la pataca macaense—, fronteras aduaneras separadas y representación propia en organismos como la Organización Mundial del Comercio o el Comité Olímpico Internacional.

En Hong Kong, tras las protestas masivas de 2019 contra un proyecto de ley de extradición, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional impuso en junio de 2020 una Ley de Seguridad Nacional que tipifica la secesión, la subversión, el terrorismo y la colusión con fuerzas extranjeras. En 2021 se reformó el sistema electoral del territorio para reservar la candidatura a "patriotas", y en marzo de 2024 el propio Consejo Legislativo aprobó una legislación complementaria de seguridad nacional, conocida como Artículo 23. Los gobiernos chino y hongkonés sostienen que esas normas restauraron la estabilidad y son compatibles con "un país, dos sistemas"; el Reino Unido, la Unión Europea, Estados Unidos y organizaciones internacionales de derechos humanos las consideran una restricción sustancial de las libertades garantizadas por la Declaración Conjunta de 1984 y la Ley Fundamental.

Macao, portuguesa hasta 1999, es el mayor centro mundial de juego por ingresos, muy por delante de Las Vegas, y su economía depende de forma crítica de esa actividad y del turismo procedente del continente.

5.5 La cuestión de Taiwán[editar]

Desde 1949, la República Popular China gobierna el continente y la República de China gobierna Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu. Pekín considera Taiwán una provincia propia y su reunificación un objetivo irrenunciable, sin excluir el uso de la fuerza; el gobierno de Taipéi sostiene que la República de China es un Estado soberano.

En el plano internacional, la Resolución 2758 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 25 de octubre de 1971, otorgó a la República Popular el asiento chino en Naciones Unidas y expulsó a los representantes del gobierno de Taipéi. La mayoría de los Estados —incluidos Estados Unidos desde 1979— mantienen relaciones diplomáticas con Pekín y solo relaciones no oficiales con Taipéi, aplicando fórmulas variables de "reconocimiento" o "toma de nota" de la posición china sobre la soberanía. En agosto de 2026, el puñado de países que aún reconocen diplomáticamente a Taipéi incluye a Guatemala y Paraguay, junto con Belice, Haití, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, las Islas Marshall, Palaos, Tuvalu, Esuatini y la Santa Sede. El caso paraguayo es el más antiguo de Sudamérica: Paraguay mantiene relaciones oficiales con Taipéi desde 1957 y es hoy el único país del subcontinente que las conserva. En los últimos años cambiaron de reconocimiento Panamá (2017), República Dominicana (2018), El Salvador (2018), Nicaragua (2021) y Honduras (2023).

5.6 Política exterior[editar]

China es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, con derecho de veto, desde 1971. Integra el BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái, el foro APEC y el acuerdo comercial RCEP, y ha impulsado instituciones financieras propias como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras, fundado en 2016, y el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, con sede en Shanghái.

Su relación con Estados Unidos es el eje de la política internacional contemporánea y combina una interdependencia comercial enorme con una rivalidad estratégica y tecnológica creciente, expresada desde 2018 en aranceles recíprocos y desde 2022 en controles a la exportación de semiconductores avanzados. Con Rusia declaró en febrero de 2022 una asociación "sin límites", aunque Pekín ha evitado reconocer las anexiones rusas en Ucrania y ha mantenido una posición formalmente neutral. Con la Unión Europea mantiene una relación descrita por Bruselas desde 2019 como de "socio, competidor y rival sistémico".

5.7 Los derechos humanos: un debate abierto[editar]

La situación de los derechos humanos en China es objeto de una disputa internacional sostenida. Los organismos de Naciones Unidas, gobiernos occidentales y organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch documentan restricciones severas a la libertad de expresión, de prensa, de asociación y de religión, un sistema extenso de censura de internet, y la persecución de abogados y activistas.

El caso más discutido es el de Xinjiang. En agosto de 2022, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos publicó una evaluación que concluía que las detenciones de uigures y otras minorías musulmanas en el marco de las políticas antiterroristas "pueden constituir crímenes internacionales, en particular crímenes de lesa humanidad". El gobierno chino rechazó ese informe en su totalidad, sostiene que las instalaciones citadas eran centros de formación profesional ya cerrados y que sus políticas erradicaron el terrorismo y elevaron el nivel de vida de la región, y acusa a los promotores del expediente de injerencia. Varios parlamentos y el Departamento de Estado de Estados Unidos han empleado el término "genocidio"; otros gobiernos y la propia ONU no lo han hecho. Este artículo recoge las posiciones sin arbitrar entre ellas.

6. Economía[editar]

6.1 De la planificación al mercado[editar]

El sistema económico chino se define oficialmente como una "economía socialista de mercado": coexisten un sector estatal que conserva el control de la banca, la energía, las telecomunicaciones, el transporte ferroviario y la industria pesada, y un sector privado que genera la mayor parte del empleo urbano y de la innovación. La planificación quinquenal sigue vigente como instrumento de orientación: el XIV Plan cubrió 2021-2025 y el XV Plan cubre 2026-2030.

En 2025 el PIB se repartió, según la Oficina Nacional de Estadística, en un 6,7 % para el sector primario, un 35,6 % para el secundario y un 57,7 % para el terciario. La población ocupada era de 725,04 millones de personas, de las cuales 475,35 millones en zonas urbanas, con una tasa media de desempleo urbano encuestado del 5,2 %.

Para la comparación internacional se emplean las series en dólares del Fondo Monetario Internacional, que no son directamente equiparables a las anteriores porque están expresadas en otra moneda y corresponden a un ejercicio distinto. En su edición de octubre de 2023, el organismo situó el PIB nominal chino en 17,7 billones de dólares y el medido en paridad de poder adquisitivo en 35,0 billones, con un PIB por habitante de unos 13.136 dólares nominales y 24.557 dólares en paridad de poder adquisitivo. Esa distancia entre las dos magnitudes por habitante —y la distancia entre ambas y las de los países de renta alta— es la que sostiene que China sea a la vez la primera economía del mundo en paridad de poder adquisitivo y un país de renta media por habitante.

6.2 La industria[editar]

China es el mayor productor manufacturero del mundo desde 2010 y el único país que cubre todas las categorías de la clasificación industrial de Naciones Unidas. Es el primer productor mundial de acero, cemento, aluminio, textiles, electrodomésticos, ordenadores personales, teléfonos móviles, paneles solares y baterías de ion de litio.

El sector del automóvil ilustra el cambio de escala. Según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles, en 2025 el país vendió 34,4 millones de vehículos (+9,4 %), de los cuales 16,49 millones fueron vehículos de nueva energía —eléctricos e híbridos enchufables—, el 47,9 % del total; y exportó 8,32 millones de unidades, un 29,9 % más que el año anterior, por un valor de 142.460 millones de dólares. China es hoy el mayor exportador mundial de automóviles, por delante de Japón, y BYD es el primer fabricante del mercado interno.

6.3 Comercio exterior[editar]

El comercio total de bienes de China alcanzó en 2025 los 45,47 billones de yuanes, un 3,8 % más que el año anterior, según la Oficina Nacional de Estadística. El país es el mayor exportador de mercancías del mundo desde 2009 y sus reservas de divisas cerraron 2025 en 3.357.900 millones de dólares, las mayores del planeta.

Sus principales socios son la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Unión Europea y Estados Unidos, seguidos de los países de la Franja y la Ruta y de América Latina, cuyo peso ha crecido con rapidez durante la última década.

6.4 Tecnología e investigación[editar]

El gasto en investigación y desarrollo alcanzó en 2025 los 3,93 billones de yuanes, un 8,1 % más, equivalente al 2,80 % del PIB. China encabeza desde hace años las estadísticas mundiales de solicitudes de patentes y de publicaciones científicas, aunque los indicadores de impacto y de dependencia tecnológica siguen siendo objeto de debate.

Su programa espacial es el tercero del mundo por capacidades autónomas: mantiene en órbita la estación Tiangong, completada en 2022 y ocupada de forma permanente por tripulaciones propias; posó el rover Yutu-2 en la cara oculta de la Luna en 2019 —lo transportaba la sonda Chang'e 4, lanzada en diciembre de 2018 y alunizada el 3 de enero de 2019, primer aterrizaje controlado de la historia en esa cara—; y en 2024 la misión Chang'e 6 trajo a la Tierra las primeras muestras de ella. El país ha enviado además sondas a Marte. El programa depende de la Administración Espacial Nacional China y de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China. El país opera además su propio sistema de navegación por satélite, BeiDou, alternativa al GPS estadounidense y de cobertura global desde 2020. En inteligencia artificial, la aparición en enero de 2025 de modelos chinos de alto rendimiento y bajo coste de entrenamiento, como los de la empresa DeepSeek, alteró de forma visible el debate global sobre el liderazgo del sector.

El acceso a internet está sometido a un sistema de filtrado —conocido informalmente como el "Gran Cortafuegos"— que bloquea numerosos servicios extranjeros y ha favorecido el desarrollo de un ecosistema digital propio: WeChat, Alipay, Weibo, Douyin (la versión china de TikTok), Baidu, Alibaba y JD.com.

6.5 Los desequilibrios internos[editar]

Tres tensiones estructurales dominan el debate económico chino de la década de 2020. La primera es la crisis inmobiliaria: un sector que llegó a representar, con sus actividades vinculadas, cerca de una cuarta parte del PIB entró en contracción tras las restricciones al endeudamiento de 2020 y la suspensión de pagos de grandes promotores, con efectos sobre las finanzas de los gobiernos locales, muy dependientes de la venta de suelo.

La segunda es la debilidad del consumo de los hogares, cuyo peso en el PIB es notablemente inferior al de otras economías comparables, y que el XV Plan Quinquenal se propone corregir de forma explícita.

La tercera es la desigualdad territorial: el PIB por habitante de las provincias costeras multiplica varias veces el de las interiores, y el sistema de registro de residencia (hukou), aunque flexibilizado en las ciudades pequeñas y medianas, sigue condicionando el acceso a servicios públicos de los cientos de millones de trabajadores migrantes internos. Como medida de conjunto de la desigualdad de renta, el coeficiente de Gini del país se situó en 37,1 en 2022[sin verificar] según datos del Banco Mundial, un valor moderado frente a la media latinoamericana y alto para los estándares de Asia oriental.

6.6 La Franja y la Ruta[editar]

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, lanzada en 2013, es el mayor programa de inversión exterior en infraestructuras de la historia contemporánea y el instrumento central de la proyección económica china. Más de ciento cuarenta países han firmado memorandos de adhesión. Sus críticos —gobiernos occidentales y parte de la literatura académica— advierten del riesgo de sobreendeudamiento de los países receptores y de la opacidad de los contratos; sus defensores subrayan el déficit de infraestructuras que la iniciativa contribuye a cubrir en regiones desatendidas por la financiación multilateral tradicional.

En América Latina, la iniciativa ha tenido resultados desiguales. Una veintena de países de la región llegaron a firmar acuerdos de adhesión, entre ellos Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Uruguay, Costa Rica y Cuba; Panamá, que había sido el primero de la región en sumarse en 2017, anunció su salida en febrero de 2025, decisión que el gobierno de José Raúl Mulino justificó por la falta de resultados tangibles y que Pekín atribuyó a presiones de Estados Unidos.

7. Demografía y sociedad[editar]

7.1 La transición demográfica[editar]

La población china creció de unos 540 millones en 1949 a más de 1.400 millones en la década de 2020, y desde 2022 desciende. En 2025, según la Oficina Nacional de Estadística, hubo 7,92 millones de nacimientos —una tasa bruta de natalidad de 5,63 por mil, la más baja registrada desde la fundación de la República Popular— frente a 11,31 millones de defunciones (8,04 por mil), lo que arrojó una caída neta de 3,39 millones de habitantes, la cuarta anual consecutiva.

En el origen de esa transición confluyen la urbanización, la elevación del nivel educativo de las mujeres, el coste de la vivienda y la educación y, de forma destacada, la política del hijo único. Su cronología tiene tres hitos que conviene no confundir, porque las fuentes citan unas veces uno y otras otro: se instauró como objetivo nacional en 1979, el límite de un solo hijo se impuso de forma casi universal en 1980 —con excepciones para las minorías étnicas y para buena parte del medio rural— y quedó incorporada a la Constitución en 1982. La norma se sustituyó por una política de dos hijos en 2016 y de tres hijos en 2021, y desde entonces las autoridades centrales y provinciales han introducido subsidios, permisos parentales ampliados y ayudas a la fecundidad sin lograr revertir la tendencia.

El resultado es un envejecimiento acelerado y una relación decreciente entre población activa y pasiva, que el gobierno afronta con una elevación gradual de la edad de jubilación aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional en septiembre de 2024, la primera desde los años cincuenta.

7.2 Grupos étnicos[editar]

El Estado chino reconoce oficialmente 56 grupos étnicos. Según el séptimo censo nacional de población, referido a 2020, la etnia han representaba el 91,11 % de la población y las otras 55 minorías sumaban 125.467.390 personas, el 8,89 %. Los grupos minoritarios más numerosos son los zhuang, hui, manchúes, uigures, miao, yi, tujia, tibetanos y mongoles.

Las regiones autónomas y los numerosos condados y prefecturas autónomos de nivel inferior tienen, sobre el papel, competencias en materia lingüística y cultural. La aplicación real de esa autonomía, en particular en el Tíbet y en Xinjiang, es uno de los puntos de mayor discrepancia entre la posición oficial china y la de los organismos internacionales de derechos humanos.

7.3 Idiomas y escritura[editar]

El idioma oficial es el chino estándar o putonghua (普通话, "habla común"), basado en la pronunciación de Pekín y en la gramática del mandarín septentrional. Pero "chino" designa en realidad una familia de variedades a menudo mutuamente ininteligibles: el mandarín, el wu (que incluye el shanghainés), el cantonés o yue —la lengua de Guangdong, Hong Kong y buena parte de la diáspora en América—, el min (con el hokkien y el taiwanés), el hakka, el xiang y el gan. A ellas se suman las lenguas no sínicas de las minorías: tibetano, uigur, mongol, zhuang, coreano y otras.

Todas las variedades sínicas comparten un sistema de escritura común, lo que permite que hablantes que no se entienden oralmente lean los mismos textos. En los años cincuenta, la República Popular impulsó dos reformas de enorme alcance: la adopción de los caracteres simplificados, hoy estándar en el continente, Singapur y Malasia, frente a los tradicionales que conservan Taiwán, Hong Kong y Macao; y la creación del pinyin, el sistema oficial de romanización aprobado en 1958, que sustituyó en el uso internacional al antiguo Wade-Giles y explica que hoy se escriba "Beijing" y no "Pekín" en inglés, o "Mao Zedong" y no "Mao Tse-tung".

La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española recomiendan conservar en español los topónimos tradicionales asentados —Pekín, Cantón, Nankín— y emplear el pinyin para los nombres sin tradición hispánica.

7.4 Religión[editar]

La Constitución reconoce la libertad de creencia religiosa y el Estado admite cinco religiones organizadas: budismo, taoísmo, islam, catolicismo y protestantismo, cada una encuadrada en una asociación patriótica bajo supervisión estatal. El Partido Comunista exige ateísmo a sus militantes.

Buena parte de la práctica religiosa china no encaja en categorías exclusivas: el culto a los antepasados, las devociones populares y las tradiciones confuciana, budista y taoísta se combinan sin pertenencia formal. Las encuestas disponibles arrojan cifras muy dispares según la definición empleada, y no existe un censo religioso fiable.

En septiembre de 2018, la Santa Sede y el gobierno chino firmaron un acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos, renovado en sucesivas ocasiones —la última, en octubre de 2024, por cuatro años—, cuyo contenido no se ha hecho público. La medida buscaba cerrar la brecha entre la Iglesia "patriótica" reconocida por el Estado y la comunidad clandestina fiel a Roma; sus críticos, dentro y fuera de la Iglesia, la consideran una concesión excesiva.

7.5 Urbanización y grandes ciudades[editar]

A finales de 2025, la población urbana era de 953,80 millones de personas, el 67,89 % del total, frente a menos del 20 % en 1978. Se trata del mayor proceso de urbanización de la historia.

Las ciudades chinas se cuentan entre las mayores del mundo. Shanghái es el principal centro financiero y portuario del país y opera el puerto de contenedores con más tráfico del planeta. Pekín, cuya área metropolitana supera los veinte millones de habitantes, concentra las funciones políticas, académicas y culturales. Chongqing, municipio de administración directa del suroeste, es una de las unidades administrativas urbanas más extensas del mundo. Shenzhen, Cantón, Chengdú, Tianjin, Wuhan, Hangzhou y Xi'an superan todas ellas los diez millones de habitantes en sus áreas metropolitanas.

Esa red urbana se sostiene sobre la mayor infraestructura de transporte construida en el siglo XXI. A finales de 2025, la red ferroviaria de alta velocidad china superaba los 50.000 kilómetros en explotación —frente a 37.900 kilómetros cinco años antes—, más que la del resto del mundo sumado; el hito se alcanzó con la apertura de la línea Xi'an-Yan'an el 26 de diciembre de 2025. A ella se suman una red de autopistas que supera los ciento sesenta mil kilómetros[sin verificar] y varios de los puertos de contenedores más activos del planeta, encabezados por el de Shanghái, primero del mundo en tráfico de mercancías.

7.6 Educación[editar]

El sistema educativo chino es obligatorio y gratuito durante nueve años. Su elemento más característico es el gaokao, el examen nacional de acceso a la universidad que se celebra cada junio y al que se presentan cada año más de diez millones de estudiantes; su resultado determina en gran medida la trayectoria posterior y su presión social es un tema recurrente del debate público chino.

Las universidades de Tsinghua y de Pekín encabezan las clasificaciones nacionales y figuran de forma estable entre las primeras del mundo en los rankings internacionales. En 2021, el gobierno prohibió la enseñanza extraescolar con ánimo de lucro de las materias del currículo obligatorio, una medida conocida como "doble reducción" que desmanteló un sector privado que movía decenas de miles de millones de dólares.

8. Cultura[editar]

8.1 El patrimonio reconocido por la UNESCO[editar]

China es uno de los países con más bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial. El 25 de julio de 2026, en la 48.ª sesión del Comité del Patrimonio Mundial celebrada en Busan, Corea del Sur, la inscripción de los sitios de la industria artesanal de la porcelana de Jingdezhen elevó su total a 61 bienes, la primera candidatura china de patrimonio industrial y la primera del mundo dedicada a la porcelana. Un año antes, en julio de 2025, se habían inscrito las tumbas imperiales de Xixia, en Ningxia.

Entre los bienes más conocidos figuran la Gran Muralla —cuya longitud total fue cifrada en 21.196,18 kilómetros por el levantamiento publicado en 2012 por la Administración Estatal de Patrimonio Cultural, sumando todos los tramos de todas las épocas—, la Ciudad Prohibida de Pekín, el mausoleo de Qin Shi Huang con su ejército de terracota, las grutas de Mogao en Dunhuang, el Gran Canal, los montes Huangshan y el santuario del panda gigante de Sichuan.

En la lista del patrimonio cultural inmaterial, China es también el país con más elementos inscritos. El 4 de diciembre de 2024, en la sesión del comité intergubernamental celebrada en Asunción, Paraguay, la UNESCO inscribió la Fiesta de la Primavera, es decir, las prácticas sociales del Año Nuevo chino, que elevó el total del país a 44 elementos.

8.2 Pensamiento y filosofía[editar]

Tres grandes tradiciones estructuran el pensamiento chino clásico. El confucianismo, formulado a partir de las enseñanzas de Confucio y desarrollado por Mencio y Xunzi, sitúa en el centro la ética de las relaciones sociales, la piedad filial, el ritual y el mérito; fue doctrina de Estado durante buena parte de la historia imperial y el fundamento del sistema de exámenes. El taoísmo, asociado al Daodejing atribuido a Laozi y a la obra de Zhuangzi, propone la armonía con el orden natural y la no acción (wu wei). El budismo, llegado de la India en los primeros siglos de nuestra era, se sinizó hasta producir escuelas propias, entre ellas el chan, que en Japón daría lugar al zen.

Textos como el Yijing (Libro de los cambios), el Arte de la guerra de Sunzi o las Analectas de Confucio están traducidos a prácticamente todas las lenguas y siguen imprimiéndose en español en decenas de ediciones.

8.3 Literatura[editar]

La tradición literaria china es una de las más antiguas y continuas del mundo. Sus dos monumentos fundacionales son el Libro de los cantos (Shijing), la primera antología poética china, y el Clásico de la historia (Shujing), la compilación de discursos y documentos de las dinastías antiguas. El canon narrativo lo forman las llamadas cuatro grandes novelas clásicas: Romance de los Tres Reinos, A la orilla del agua, Viaje al Oeste —cuyo protagonista, el rey mono Sun Wukong, ha dado lugar a innumerables adaptaciones, incluido el manga japonés Dragon Ball— y Sueño en el pabellón rojo. En poesía, los versos de Li Bai, Du Fu, Wang Wei y Su Shi son objeto de traducción y estudio permanentes.

La literatura moderna arranca con Lu Xun (1881-1936), cuyo relato Diario de un loco (1918) inauguró la prosa en lengua vernácula, y sigue con narradores como Lao She, autor de El camello Xiangzi, uno de los retratos más leídos del Pekín popular anterior a la revolución. En el ámbito internacional, Mo Yan obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2012; Gao Xingjian, nacido en China y nacionalizado francés, lo había recibido en 2000. En ciencia ficción, la trilogía El problema de los tres cuerpos de Liu Cixin —cuyo primer volumen ganó el premio Hugo en 2015, el primero para una novela traducida— ha sido un fenómeno editorial global, con ediciones en español de amplia circulación y una adaptación de Netflix estrenada en 2024.

8.4 Artes visuales, caligrafía y arquitectura[editar]

La caligrafía ocupa en la jerarquía artística china un lugar equivalente al de la pintura en Occidente, y ambas comparten instrumento, soporte y gesto. La pintura de paisaje (shanshui), la porcelana de Jingdezhen, la laca, el jade y la seda son las expresiones materiales más reconocibles de esa tradición.

En arquitectura, la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, los jardines clásicos de Suzhou y las casas comunales tulou de Fujian están todos inscritos en la lista de la UNESCO. En el terreno contemporáneo, el arquitecto Wang Shu ganó en 2012 el premio Pritzker, y el sinoestadounidense Ieoh Ming Pei, autor de la pirámide del Louvre, lo había recibido en 1983.

8.5 Gastronomía[editar]

La cocina china es una de las tres o cuatro grandes tradiciones culinarias del mundo por difusión e influencia. La clasificación más habitual reconoce ocho grandes cocinas regionales:

Cocina Provincia o región Rasgo característico
Cantonesa (yue) Guangdong Cocciones al vapor, dim sum, sabores suaves
Sichuanesa (chuan) Sichuan Picante y la sensación adormecedora de la pimienta de Sichuan
Shandonesa (lu) Shandong Base de las cocinas del norte y de la corte imperial
Jiangsu (su) Jiangsu Guisos lentos, presentación elaborada
Zhejiang (zhe) Zhejiang Pescado de agua dulce, frescura
Fujian (min) Fujian Caldos, productos del mar
Hunanesa (xiang) Hunan Picante seco y ahumados
Anhui (hui) Anhui Productos de montaña y hierbas silvestres

Son ocho filas para ocho cocinas. Los platos con mayor proyección internacional son el pato laqueado de Pekín, el dim sum cantonés, el mapo doufu y la olla caliente sichuanesa, los fideos de trigo del norte y los jiaozi. El , cuyo cultivo y consumo se documentan en China desde la Antigüedad, se difundió desde allí a todo el mundo; las técnicas tradicionales de su elaboración fueron inscritas por la UNESCO en la lista de patrimonio inmaterial en 2022.

8.6 Cine[editar]

El cine chino tiene tres focos: el continente, Hong Kong y Taiwán. La llamada quinta generación de directores del continente —Zhang Yimou, Chen Kaige, Tian Zhuangzhuang— llevó el cine chino a los grandes festivales en los años ochenta y noventa: Sorgo rojo ganó el Oso de Oro de Berlín en 1988, Adiós a mi concubina la Palma de Oro de Cannes en 1993 y Vivir el gran premio del jurado ese mismo año. La sexta generación, con Jia Zhangke a la cabeza, giró hacia un realismo urbano de tono muy distinto.

Hong Kong desarrolló entre los años setenta y noventa una industria propia de enorme influencia, con el cine de artes marciales de Bruce Lee y Jackie Chan, el heroic bloodshed de John Woo y el cine de autor de Wong Kar-wai. El taiwanés Ang Lee ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa con Tigre y dragón (2000), rodada en mandarín, y ha obtenido dos veces el de dirección.

El mercado interior chino es hoy uno de los dos mayores del mundo en recaudación. En 2025, la película de animación Ne Zha 2 se convirtió en la más taquillera de la historia del cine chino y en una de las de mayor recaudación mundial de todos los tiempos, con la práctica totalidad de sus ingresos obtenidos en el mercado nacional.

La música tradicional china se sostiene en instrumentos como el guqin (cítara de siete cuerdas, inscrita por la UNESCO en 2008), el pipa, el erhu y el guzheng, y en formas escénicas como la ópera de Pekín, cuya combinación de canto, recitado, acrobacia y maquillaje codificado es uno de los géneros teatrales más reconocibles del mundo. El teatro de sombras pertenece a ese mismo patrimonio escénico.

En la música popular contemporánea, el mandopop y el cantopop dominaron el mercado de habla china desde los años ochenta, con figuras como el taiwanés Jay Chou o el hongkonés Leslie Cheung. El pianista Lang Lang es uno de los intérpretes de música clásica más conocidos internacionalmente. En cultura digital, la plataforma Douyin —hermana china de TikTok— y el vídeo en directo han reconfigurado por completo el consumo cultural y el comercio minorista del país.

8.8 Fiestas[editar]

El calendario festivo chino combina fechas del calendario lunisolar tradicional con conmemoraciones estatales:

Fiesta Fecha Contenido
Fiesta de la Primavera (Año Nuevo chino) Primera luna nueva entre el 21 de enero y el 20 de febrero La celebración familiar más importante del año; patrimonio inmaterial de la UNESCO desde 2024
Fiesta de los Faroles Día 15 del primer mes lunar Cierre del ciclo del Año Nuevo
Qingming En torno al 4-5 de abril Visita y limpieza de las tumbas familiares
Fiesta del Bote del Dragón Día 5 del quinto mes lunar Regatas y zongzi; en memoria del poeta Qu Yuan
Fiesta del Medio Otoño Día 15 del octavo mes lunar Reunión familiar y pasteles de luna
Día Nacional 1 de octubre Aniversario de la fundación de la República Popular

Son seis filas para las seis grandes fechas del calendario. La Fiesta de la Primavera provoca cada año el mayor movimiento humano periódico del planeta, el chunyun, con centenares de millones de desplazamientos concentrados en unas pocas semanas.

9. Deporte[editar]

9.1 Los Juegos Olímpicos[editar]

China debutó en unos Juegos Olímpicos de verano en 1932 y, tras décadas de ausencia por el conflicto de representación con Taipéi, regresó en Los Ángeles 1984, donde el tirador Xu Haifeng ganó la primera medalla de oro de la República Popular.

Pekín 2008 marcó el punto culminante: China encabezó el medallero con 48 oros. En Río 2016 fue tercera, y en París 2024 terminó segunda con 40 oros, 27 platas y 24 bronces, 91 medallas en total: empató con Estados Unidos en oros y el primer puesto se decidió por el número de platas.

En los Juegos de invierno, la ciudad de Pekín organizó los de 2022, convirtiéndose en la primera del mundo que ha albergado unos Juegos de verano y unos de invierno. En Milán-Cortina 2026, China terminó duodécima con 5 oros, 4 platas y 6 bronces, 15 medallas en total.

Sus disciplinas más fuertes son el tenis de mesa, los saltos de trampolín, la halterofilia, el bádminton, la gimnasia y el tiro; en invierno, el patinaje de velocidad en pista corta y el freestyle.

9.2 Fútbol[editar]

El fútbol es el deporte más popular por número de espectadores, pero también la mayor frustración deportiva del país. La selección masculina se ha clasificado una sola vez para una Copa Mundial, la de 2002 en Corea del Sur y Japón, donde perdió sus tres partidos sin marcar un gol. No logró la clasificación para la Copa Mundial de 2026.

La Superliga China vivió entre 2015 y 2019 un periodo de gasto desmedido en fichajes internacionales que atrajo a jugadores como Oscar, Hulk o Paulinho, financiado en buena medida por grupos inmobiliarios; el desplome de ese sector arrastró a numerosos clubes, incluido el campeón continental Guangzhou Evergrande, disuelto en 2024. En paralelo, una investigación anticorrupción de gran alcance llevó a prisión entre 2023 y 2024 al expresidente de la federación y a varios seleccionadores y directivos.

La selección femenina, en cambio, tiene un historial notable: fue subcampeona del mundo en 1999, medalla de plata olímpica en Atlanta 1996 y ha ganado nueve veces la Copa Asiática.

9.3 Baloncesto[editar]

El baloncesto es probablemente el deporte más practicado del país en número de aficionados activos. La CBA es la liga profesional nacional, y la NBA estadounidense mantiene en China su mayor mercado exterior.

El jugador chino más influyente de la historia es Yao Ming, pívot de 2,29 metros elegido número uno del draft de 2002 por los Houston Rockets, ocho veces All-Star e incorporado al Salón de la Fama del Baloncesto en 2016. Preside la Asociación China de Baloncesto desde 2017. La selección masculina ha ganado dieciséis veces la Copa Asiática y ha alcanzado en ocho ocasiones los cuartos de final olímpicos, pero atraviesa desde la década de 2010 un ciclo de resultados irregulares.

9.4 Otros deportes y esports[editar]

En tenis, Li Na fue la primera tenista asiática en ganar un torneo individual de Grand SlamRoland Garros 2011 y el Abierto de Australia 2014— y entró en el Salón Internacional de la Fama en 2019; Zheng Qinwen ganó el oro olímpico individual en París 2024. En natación, Sun Yang y Ye Shiwen dominaron una etapa, y Pan Zhanle batió en 2024 el récord mundial de los 100 metros libres. En atletismo, Liu Xiang ganó los 110 metros vallas en Atenas 2004 y Su Bingtian bajó de los diez segundos en 100 metros.

En deportes electrónicos, China es la mayor potencia mundial junto con Corea del Sur. La liga LPL de League of Legends ha producido campeones mundiales como Royal Never Give Up, Edward Gaming, JD Gaming y Bilibili Gaming (BLG), y los equipos chinos han ganado varias ediciones del Mundial. Los deportes electrónicos fueron disciplina con medalla en los Juegos Asiáticos de Hangzhou 2022, celebrados en 2023.

10. China y el mundo hispanohablante[editar]

La relación entre China y el mundo de habla hispana no empezó con la globalización comercial: tiene cuatro siglos y medio, y su primer capítulo se escribió en español.

10.1 El Galeón de Manila[editar]

Entre 1565 y 1815, la ruta del Galeón de Manila —llamada en México la Nao de China— unió Manila con Acapulco en la única línea regular transpacífica del mundo durante dos siglos y medio. Los galeones llevaban a Filipinas la plata del Virreinato de Nueva España, extraída de Zacatecas, Guanajuato y Taxco, y traían de vuelta seda, porcelana, marfil, especias, biombos y lacas que comerciantes chinos —sobre todo de Fujian— hacían llegar a Manila.

El impacto fue mutuo y profundo. La plata novohispana se convirtió en la base monetaria de la China Ming y Qing, cuyo sistema fiscal se monetizó en plata durante ese periodo; y en América quedaron el mantón de Manila, la porcelana de Talavera con motivos chinos, la loza de Puebla, la palabra "biombo" y una parte notable del vocabulario y de los tejidos de la capital novohispana. En sentido inverso, los cultivos americanos —maíz, boniato, cacahuete— llegaron a China por esa vía y por la portuguesa, y contribuyeron a la expansión demográfica de la dinastía Qing.

Los cálculos más citados hablan de alrededor de un centenar largo de travesías de galeón a lo largo de los 250 años de la ruta, con una frecuencia habitual de uno o dos navíos por año. En la Ciudad de México, los primeros asiáticos llegados por esa ruta —chinos, filipinos, japoneses y de otros orígenes, englobados indistintamente como "chinos"— formaron desde el siglo XVII una comunidad reconocible, y el barbero "chino" es figura documentada en los pleitos gremiales de la capital virreinal.

10.2 La migración china a América Latina[editar]

El segundo capítulo es más duro. Tras la abolición gradual de la trata atlántica, plantadores y empresas de contratación recurrieron al sistema de culíes: trabajadores chinos, casi todos varones de Guangdong y Fujian, embarcados con contratos de ocho años a cambio de salarios ínfimos y en condiciones que la historiografía describe como una forma de servidumbre.

El 3 de junio de 1847 desembarcaron en el puerto de Regla, en La Habana, los primeros 206 culíes llegados a bordo del barco español Oquendo. Entre esa fecha y 1874, alrededor de 150.000 chinos entraron en Cuba para trabajar en los ingenios azucareros y cafetales. El Barrio Chino de La Habana, en torno a las calles Zanja, Dragones, Rayo y Lealtad, llegó a ser el mayor de América Latina, con unas diez manzanas y unos diez mil residentes chinos a comienzos del siglo XX. Chinos y descendientes de chinos participaron en las guerras de independencia cubanas con un peso reconocido: el monumento de La Habana a los combatientes chinos lleva la inscripción, atribuida al general Gonzalo de Quesada, de que no hubo entre ellos un desertor ni un traidor. Hoy el barrio conserva su arco, sus sociedades, su prensa —el Kwong Wah Po es uno de los periódicos chinos más antiguos del continente— y su gastronomía, aunque la población de origen chino se ha reducido de forma drástica.

En Perú, la inmigración china comenzó en octubre de 1849 con la llegada de trabajadores cantoneses destinados a las haciendas azucareras de la costa, a los ferrocarriles y a la extracción de guano en las islas. Sus descendientes, los tusanes —del cantonés tou-sang, "nacido en esta tierra"—, son hoy una de las comunidades de origen chino más integradas del continente, y su huella culinaria, el chifa, es un componente estructural de la cocina peruana: el arroz chaufa, el lomo saltado y el uso corriente del sillao, el kion y la cebolla china son fusión chino-peruana. Perú ha tenido además un presidente de origen chino por línea materna y ministros y escritores tusanes.

En México, la inmigración china se concentró en el norte durante el porfiriato: Sonora, Baja California, Sinaloa, Chihuahua y la comarca lagunera. Esa presencia derivó en algunos de los episodios más oscuros de la historia mexicana del racismo: entre el 13 y el 15 de mayo de 1911, tropas maderistas y población civil mataron en Torreón, Coahuila, a 303 chinos, aproximadamente la mitad de la comunidad local, en una matanza acompañada de saqueo. En los años treinta, campañas antichinas en Sonora y Sinaloa forzaron la expulsión de miles de personas, muchas de ellas con familias mexicanas. En 2021, con motivo del 110.º aniversario, el gobierno mexicano ofreció una disculpa pública por la matanza de Torreón. El barrio de La Chinesca, en Mexicali, y el barrio chino de la calle Dolores, en la Ciudad de México, son los restos visibles de aquella comunidad.

Comunidades chinas relevantes existen también en Panamá —donde la construcción del ferrocarril transístmico atrajo trabajadores chinos desde 1854 y donde el 30 de marzo se conmemora oficialmente su llegada—, Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina, cuyo Barrio Chino de Belgrano, en Buenos Aires, es de formación mucho más reciente, de los años ochenta y noventa.

10.3 El comercio contemporáneo[editar]

Desde comienzos del siglo XXI, China se ha convertido en el primer o segundo socio comercial de casi toda América Latina. El intercambio bilateral entre China y la región alcanzó en 2025 un récord de 3,93 billones de yuanes, unos 565.000 millones de dólares, con un crecimiento del 6,5 % y superando por segundo año consecutivo el medio billón de dólares, según los datos de la Administración General de Aduanas de China.

La composición del comercio es característica: la región exporta soja, mineral de hierro, cobre, litio, petróleo, carne y harina de pescado, e importa manufacturas, maquinaria, electrónica y, cada vez más, vehículos eléctricos. Brasil, Chile y Perú son los mayores exportadores a China; México, cuyo comercio exterior está dominado por Estados Unidos, es en cambio el mayor importador de productos chinos de la región y mantiene con Pekín un desequilibrio comercial de gran magnitud.

En el terreno de la inversión, el proyecto más visible es el puerto de Chancay, en Perú, a unos 75 kilómetros al norte de Lima: construido por la naviera estatal china COSCO Shipping —con el 60 % del capital frente al 40 % de la peruana Volcan— e inaugurado el 14 de noviembre de 2024 con la presencia de Xi Jinping en el marco de la cumbre de la APEC, con una inversión de unos 1.300 millones de dólares en su primera fase. Sus promotores calculan que reduce en torno a doce días el trayecto marítimo entre Sudamérica y Asia.

En el plano multilateral, el Foro China-CELAC, creado en 2014, celebró su IV Reunión Ministerial en Pekín el 13 de mayo de 2025, con la asistencia de los presidentes de Brasil, Chile y Colombia —este último en la presidencia pro tempore de la CELAC— y de una veintena de cancilleres. Xi Jinping anunció allí una línea de crédito de 66.000 millones de yuanes (unos 9.200 millones de dólares) para proyectos en la región y un plan de acción conjunto para el trienio 2025-2027.

10.4 La comunidad china en España[editar]

Al otro lado del Atlántico, la relación tiene un capítulo propio y mucho más reciente. La comunidad china en España se concentra sobre todo en Madrid, Barcelona y Valencia, y es hoy una de las mayores de Europa occidental. Su implantación urbana más visible es el barrio de Usera, en el sur de Madrid, conocido popularmente como el barrio chino de la capital, con comercios, mayoristas, restaurantes y asociaciones de la diáspora; en Barcelona, el equivalente se ha formado en torno a la calle Joaquín Costa y al distrito de Ciutat Vella.

El perfil migratorio es distinto del latinoamericano: no procede de la contratación agrícola del siglo XIX, sino de las cadenas migratorias del último tercio del siglo XX, con un origen muy concentrado en la provincia de Zhejiang —en particular en la comarca de Qingtian— y una fuerte especialización en el comercio minorista, la restauración y la distribución mayorista. A ello se suma un número creciente de estudiantes chinos en las universidades españolas y de estudiantes españoles que viajan a China con becas y programas de intercambio.

La huella cultural funciona en las dos direcciones. Las celebraciones del Año Nuevo lunar se han incorporado al calendario festivo de varias ciudades españolas y latinoamericanas, con desfiles y programación municipal; la medicina tradicional china y el taichí cuentan con una difusión amplia; y la enseñanza del idioma se imparte en universidades, en los Institutos Confucio y en academias privadas.

10.5 El español en China y el chino en el mundo hispano[editar]

El estudio del español ha crecido con rapidez en China. El Instituto Cervantes, presente en Pekín desde 2006, y las decenas de universidades chinas con filología hispánica han hecho del español una de las lenguas extranjeras con mayor expansión relativa en el país, muy por detrás del inglés pero con una demanda ligada directamente al comercio con América Latina. En sentido inverso, los Institutos Confucio se han multiplicado en toda Iberoamérica desde 2006, y varias universidades latinoamericanas ofrecen ya titulaciones completas de estudios chinos.

En la circulación cultural, la traducción directa del chino al español ha dejado de ser excepcional: las cuatro novelas clásicas, la poesía Tang, Lu Xun, Mo Yan y Liu Cixin cuentan hoy con ediciones solventes en español, y la ciencia ficción china es uno de los géneros de mayor crecimiento en las editoriales del sector. Los medios estatales chinos mantienen además servicios permanentes en español —Xinhua, CGTN, Radio Internacional de China—, con redacciones en varias capitales latinoamericanas.

La relación no está exenta de fricciones. Las diferencias en materia de derechos humanos, las disputas comerciales por la entrada de manufacturas y vehículos chinos, y la competencia tecnológica en redes de telecomunicaciones han generado debates recurrentes en los medios y los gobiernos de habla hispana. La interdependencia económica y la cooperación en foros multilaterales —Naciones Unidas, el G20, la APEC, el Foro China-CELAC— conviven con esos desacuerdos sin resolverlos.

11. Las cifras históricas y su fiabilidad[editar]

Buena parte de las magnitudes que aparecen en la sección de historia de este artículo no son recuentos, sino reconstrucciones, y merece la pena saber cómo se han construido antes de compararlas entre sí.

Las poblaciones anteriores a los censos modernos —los cien millones de la época Song, los ciento veinte y sesenta millones que enmarcan la conquista mongola, los ciento cincuenta y cuatrocientos millones de los Qing— se estiman a partir de registros tributarios y de padrones administrativos que contaban hogares o contribuyentes, no personas, y que se levantaban con fines fiscales. Los coeficientes que convierten hogares en habitantes varían según el autor, y con ellos el resultado.

Las cifras de víctimas de guerras, hambrunas y revueltas dependen del método: unas se obtienen por recuento documental y otras por comparación entre la población observada y la que cabría esperar sin la catástrofe, un procedimiento que arroja rangos amplios. Por eso este artículo da intervalos —de quince a más de cuarenta millones para la hambruna del Gran Salto Adelante, de veinte a treinta para la rebelión Taiping, de nueve a trece para la hambruna de 1876-1879— en lugar de una cifra única, y por eso, donde dos estimaciones proceden de instituciones distintas, se citan las dos con su origen en lugar de elegir entre ellas.

Las dataciones anteriores al año 841 a. C., primera fecha de la cronología china considerada segura, se apoyan en reconstrucciones astronómicas y arqueológicas que no gozan de consenso pleno, como se explica en la sección sobre los orígenes.


  1. El topónimo "Catay" procede del nombre de los kitán, pueblo nómada del norte de China que fundó la dinastía Liao en el siglo X. Marco Polo y otros viajeros medievales europeos lo emplearon para referirse al norte del actual territorio chino, sin saber que designaba el mismo país que los mapas de la época llamaban China. ↩︎

  2. La controversia sobre el cráneo de Liujiang procede de que no existen muchos otros restos comparables en la región con fechas tan tempranas. Algunos investigadores lo comparan con el esqueleto hallado en Minatogawa, en la isla japonesa de Okinawa, para sostener una migración costera temprana hacia Asia oriental. ↩︎

  3. Las cifras de población anteriores a los censos modernos son estimaciones construidas a partir de registros tributarios y documentos administrativos, y no de recuentos de personas. La caída demográfica del siglo XIII se atribuye a la guerra, a los desplazamientos forzosos y a las epidemias asociadas a la conquista mongola. ↩︎

  4. Las dos cifras que circulan proceden de fuentes distintas y conviene citarlas con su origen en lugar de elegir una. Los tribunales aliados de posguerra estimaron unas doscientas mil muertes; las estimaciones oficiales chinas y buena parte de la investigación china hablan de trescientos mil, y algunos historiadores japoneses y occidentales manejan cifras inferiores a la primera. El número exacto sigue siendo un punto sensible en las relaciones entre China y Japón. Este artículo no arbitra entre las estimaciones. ↩︎

  5. El estatus del Tíbet es una de las controversias más persistentes de la diplomacia china. La República Popular lo administra con el nombre oficial de Región Autónoma del Tíbet, constituida en 1965 tras el gobierno directo instaurado en 1959; una parte considerable de la comunidad internacional y de las organizaciones de derechos humanos critica las restricciones culturales y religiosas en la zona. Este artículo recoge las dos posiciones sin arbitrar entre ellas, como hace en el resto de las cuestiones de soberanía disputada. ↩︎

  6. Las dos cifras que más se citan no coinciden y proceden de obras distintas: el Libro Mundial de Hechos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos publica 9.596.960 km² y la Enciclopedia Británica da 9.572.900 km². Tampoco coinciden las explicaciones de por qué el país aparece unas veces como tercero y otras como cuarto: una atribuye la diferencia a si se contabilizan o no las masas de agua interiores —China es tercera por superficie terrestre, detrás de Rusia y Canadá, y cuarta si se cuentan las aguas, detrás también de Estados Unidos— y otra, a cómo se computan los territorios en disputa. La discrepancia no altera la posición de China entre los cuatro países más extensos del planeta. ↩︎

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